Sentencia 29632 de septiembre 29 de 2010

 

Sentencia 29632 de septiembre 29 de 2010

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA 

SALA DE CASACIÓN PENAL

Aprobado Acta 315

Bogotá, D. C., veintinueve de septiembre de dos mil diez.

EXTRACTOS: «Consideraciones

En orden a resolver lo que en derecho corresponde en este asunto, la Corte nuevamente hará referencia a (i) la competencia, (ii) la configuración del delito de concierto para delinquir agravado y (iii) la situación jurídica del doctor Carlos Armando García Orjuela en relación con las exigencias del artículo 232 del Código de Procedimiento Penal.

1. La Competencia.

Aunque el tema se encuentra suficientemente dilucidado en este asunto, se reitera que con fundamento en los artículos 180 y 235 de la Constitución Política y 75, numeral 7º de la Ley 600 de 2000, la Sala de Casación Penal conoce de los procesos penales que se adelanten contra congresistas, tanto de la fase de la investigación como la del juicio, siempre que la conducta punible que se les atribuya tenga relación con su función.

En este sentido, la Sala en decisión de 1º de septiembre de 2009, varió su posición jurisprudencial conforme con la cual sostenía que perdía competencia para investigar y juzgar cuando el congresista abandonaba su curul por renuncia o vencimiento del período constitucional, en tal sentido precisó:

Ciertamente, respecto de los “delitos propios” el fuero congresional se mantiene en cuanto se trate de conducta inherente al ejercicio de la función pública que corresponde a senadores y representantes (Carta Política, artículo 150 y ss. ), pero a la par de ello se debe acudir al referido parágrafo del artículo 235 de la Constitución cuando no se trata de “delitos propios”, sino de punibles “que tengan relación con las funciones desempeñadas” por los congresistas, siempre que de su contexto se advierta el vínculo con la función pública propia del Congreso.

La relación del delito con la función pública tiene lugar cuando se realiza por cuenta del servicio, con ocasión del mismo o en ejercicio de funciones inherentes al cargo; esto es, que la conducta tenga origen en la actividad congresional, o que sea necesaria consecuencia, o que el ejercicio de las funciones propias del congresista se constituya en medio y oportunidad propicia para la ejecución del punible, o que represente un desviado o abusivo ejercicio de funciones.

Tal es el caso de los congresista a quienes se les imputa la conducta de concierto para delinquir agravado por sus eventuales vínculos con miembros de las autodefensas cuando ya ocupaban una curul en el Congreso de la República, proceder que si bien no es propio de sus funciones, en cuanto reunirse con delincuentes para orquestar la comisión de delitos no es ni podrá ser inherente al ámbito funcional de dicha corporación, sí pone de presente, de un lado, que posiblemente hacía parte de dicha organización criminal, y de otro, que de conformidad con la forma en que operaba la misma, se trataba presuntamente de un miembro calificado de la misma a quien correspondía aportar dentro de su ámbito funcional.

El anterior aserto cobra especial valía si se tiene en cuenta que de conformidad con las reglas de la experiencia, en una empresa delictiva dada cada quien aporta aquello de lo que tiene. Así pues, el sicario contribuirá con la muerte material de personas; el experto en explosivos colocará y activará artefactos de acuerdo con los planes de la organización; los ideólogos y directores trazarán las directrices para conseguir los objetivos del grupo; los infiltrados en la fuerza pública y en la administración de justicia advertirán sobre futuros operativos y trámites o procurarán la impunidad de las conductas que lleguen a su conocimiento en los estrados judiciales.

A su vez, el papel de un congresista en las citadas organizaciones armadas al margen de la ley, cuyo objetivo era el de acceder al poder por medios no ortodoxos e ilegales ajenos a los canales democráticos, no podía ser diverso al de poner al servicio del grupo ilegal el andamiaje de sus funciones como senador de la República; entonces ingenuo pensar solamente en asistencia aleatoria a las reuniones, o en calidad de simple y llano espectador o bien porque los delincuentes lo consideraban “importante” para la sociedad(1).

En consecuencia, la Corte el 1º de octubre de 2009, reasumió la competencia en este proceso adelantado contra Carlos Armando García Orjuela y aunque la decisión no fue recurrida por vía del recurso horizontal, ulteriormente ratificó su posición al resolver sendas solicitudes de nulidad(2) presentadas por el Ministerio Público y el defensor dentro del término señalado en el artículo 400 de la Ley 600 de 2000, determinando:

Dicho escenario permite evaluar el nexo exigido por el mandato constitucional, entre los delitos imputados y su relación con las funciones desempeñadas por el congresista, permitiendo ello, de acuerdo con la posición jurisprudencial referida, que se mantenga la competencia de la Sala para conocer de la actuación, no obstante, García Orjuela, hubiese cesado en sus funciones.

En otras palabras, lo que para el caso debe evaluarse como en efecto se ha hecho es que la conducta atribuida a él tenga relación, vale decir, se hubiese materializado en unos entornos de conexión, enlace, correspondencia o efectos reflejos con las funciones públicas desempeñadas. La finalidad paramilitar de refundar la patria fue un proyecto político-criminal al que se concertaron servidores públicos que pusieron al servicio el cargo que ostentaban y la funcionalidad del mismo.

Por tanto, para el caso no se trata de una mirada restrictiva en la que tan solo tenga cabida de manera exclusiva y excluyente de los delitos denominados propios funcionales con sujeto activo cualificado como requerimiento esencial e indispensable porque esa no es la lectura que resulta del parágrafo constitucional del artículo 235.

2. La configuración del delito de concierto para delinquir.

Partiendo de los precedentes jurisprudenciales de la Sala en los cuales se ha precisado que el tipo de injusto se define como “el conjunto de características que fundamentan la antijuridicidad de la acción”(3), el análisis del contenido de la conducta no puede hacerse por fuera del bien jurídico de la seguridad pública, que es, según se ha dicho, una relación social dinámica que antes de la sola conservación del statu quo, como se utilizaba en el Estado demoliberal, pretende garantizar condiciones mínimas para el ejercicio de los derechos humanos.

Teniendo en cuenta que la Sala recientemente precisó que el tipo de injusto se define como “el conjunto de características que fundamentan la antijuridicidad de una acción”(4), el análisis del contenido de la conducta no puede hacerse por fuera del bien jurídico de la seguridad pública, que es, según se ha dicho, una relación social dinámica que antes que la sola conservación del statuo quo, tal como se utilizaba en el lenguaje del Estado demoliberal, pretende garantizar condiciones materiales mínimas para el ejercicio de los derechos humanos.

En este sentido la doctrina precisa:

El problema que toda cultura, sociedad o Estado debe resolver es trazar los límites, dentro de los cuáles el ser humano puede ejercer esa libertad. Esta delimitación de los márgenes, dentro de los cuales se permite el libre desarrollo de la personalidad y el ejercicio de la libertad por parte de los individuos, se llama “seguridad”. Esta no es más que la expectativa que podemos razonablemente tener de que no vamos a ser expuestos a peligros o ataques en nuestros bienes jurídicos por parte de otras personas(5).

De ahí que la jurisprudencia de la Sala también ha señalado que algunos actos aparentemente neutrales explican otros que sí tienen relevancia típica y por eso algunos sucesos en principio inocuos terminan perfilando el sentido de una conducta relevante para el derecho penal. En ese sentido se debe convenir en que conversar con un paramilitar no necesariamente significa desde el punto de vista penal que ese hecho configure un delito, pero ese acontecimiento unido a otros elementos de juicio sí puede interpretarse como un indicio de un acto ilegal(6), por eso,

La conglobación como operación determinante de la lesividad es una función claramente normativa, es decir que un pragma es típico no sólo cuando reúne los caracteres particulares exigidos por el respectivo tipo sistemático, sino también cuando es antinormativo (o sea, cuando viola la norma que se deduce del tipo) y con ello lesiona un bien jurídico. Pero el alcance prohibitivo de esa norma no emerge sólo de su consideración tal como se la deduce del tipo sistemático, sino también de que forma parte de un universo de normas prohibitivas y preceptivas que deben ser consideradas como un orden normativo. El principio republicano exige que las sentencias respeten el principio de coherencia o no contradicción, y para ello deben elaborar el material legal —y las normas que de él se deducen— como un orden o todo coherente, en el que juegan otras normas penales y no penales, como también las normas constitucionales e internacionales. De ese universo de normas surge el alcance prohibitivo de la norma particular. Sin proceder a la deducción de la norma y a su conglobación en el orden normativo es imposible determinar si la acción que forma parte del pragma típico afecta un bien jurídico, esto es, si es o no lesiva a la luz del orden normativo(7).

Teniendo en cuenta lo anterior y lo que de ordinario sucede en aparatos organizados de poder —todo para no desconocer el bien jurídico, el sentido del tipo penal, o los contenidos de la conducta(8) —, el aporte del político a la causa paramilitar cuando coloca la función pública a su servicio debe mirarse no tanto en la creación de disfunciones institucionales, sino en la medida que esa contribución incrementa el riesgo contra la seguridad pública al potenciar la acción del grupo ilegal, como puede ocurrir cuando por la influencia de las autodefensas se generan condiciones materiales mediante la inversión estatal en lugares donde la acción del paramilitarismo es evidente.

La distorsión de la función estatal, cuando eso sucede, es la prueba del acuerdo, así como en el concierto simple, los delitos ejecutados en función del acuerdo son la manifestación del consenso ilegal. En el primer evento, si la desviación de la función estatal implica la consumación de un injusto, concursará con el concierto para delinquir agravado, así como los delitos comunes lo hacen con el delito de concierto para delinquir simple.

En este sentido, la Corte también ha señalado que como consecuencia del acuerdo de voluntades para cometer delitos pueden surgir otros ilícitos, sin que por el hecho de que se sancione aquel convenio orientado a la realización de otros tipos de injusto, el pacto para promover grupos armados al margen de la ley, signifique se prescinda de exigir un mínimo desvalor de peligro considerado ex ante, sobre todo frente al derecho penal patrio que funda la lesividad de la acción en la efectiva lesión o puesta en peligro del bien jurídico(9).

La Sala, por tanto, examinará si el doctor Carlos Armando García Orjuela se concertó con grupos ilegales para promoverlos o financiarlos, creando o incrementando un riesgo contra la seguridad pública.

3. La situación jurídica del procesado.

El artículo 232 de la Ley 600 de 2000, dispone:

Toda providencia debe fundarse en pruebas legal, regular y oportunamente allegadas al proceso, y que no se podrá dictar sentencia condenatoria sin que obre en el proceso prueba que conduzca a la certeza de la conducta punible y de la responsabilidad del procesado.

En orden a determinar si en el caso bajo examen se satisfacen las hipótesis exigidas en esta disposición se analizarán los testimonios de Ricaurte Soria Ortiz, alias “Orlando”, José Albeiro García, alias “El Teniente”, Jhon Jairo Silva Rincón, alias “El Soldado”, Edwin Hernando Carvajal Rodas, alias “Wálter” y “Caresapo”, quienes afirmaron que el ex Senador Carlos Armando García Orjuela estuvo en dos reuniones con “Elías”, comandante del bloque Tolima de las autodefensas, la primera en el Rancho J. C., ubicado en la vía que comunica los Municipios del Guamo y Ortega, Tolima, y otra posterior en la vereda La Chamba, localizada en jurisdicción del Guamo, así como el de Agustín de Jesús Sánchez Mejía, alias “Oscar” y “Político Chiquito”, quien aseguró que éste le presentó al Senador en la vereda “La Cachamba” o los Lagos.

Por razones de método, lo concerniente a cada una de las reuniones se abordará por separado.

3.1 Reunión en el Rancho J. C.

En relación con esta reunión Ricaurte Soria Ortiz, John Jairo Silva Rincón y José Albeiro García manifestaron que tuvo lugar en el mes de octubre de 2001, hacia las once de la mañana, pero no recuerdan el día en que se llevó a cabo; aseguraron fue en el Rancho J. C., propiedad de la actriz Margarita Rosa de Francisco, ubicado en la vía que comunica los municipios de Guamo y Ortega.

Al respecto, el primero de los mencionados contó que llegó al citado lugar y habló con Elías por lapso aproximado de 15 minutos sobre asuntos personales y seguidamente salió hacia el municipio de Prado en donde tenía su base de operaciones(10). Se percató que el ex senador Carlos Armando García Orjuela, conocido como un político natural del municipio de Icononzo, se encontraba allí, quien, según le manifestó uno de los escoltas de aquél, llegó en un helicóptero que estaba parado en el lugar(11); sin embargo, dijo que allí se encontraban otros comandantes como “Soldado” y “Teniente”, circunstancias que ratificó en la declaración que rindió en la audiencia de juzamiento, precisando que no participó en la reunión(12).

Por su parte, John Jairo Silva Rincón en declaración de 4 de abril de 2008, afirmó que en el mes de octubre de 2001, en una finca que se localiza entre la vía Guamo-Ortega, en el departamento del Tolima, se reunió Elías y Carlos Armando García Orjuela, oportunidad en la que estaban Ricaurte Soria Ortiz y el “Teniente” (José Albeiro García Zambrano), pero no sabe de que hablaron porque él estaba encargado de la seguridad(13).

En ampliación de declaración de 23 de abril de 2008, insistió en que la reunión se efectuó en octubre de 2001, y el 12 de mayo del mismo año, en otra ampliación de su versión, dijo que no le hizo campaña a Carlos Armando García Orjuela pero que sí lo vio reunido con Elías, en el lugar y oportunidad ya referidos(14). En la audiencia insistió en que a la reunión de octubre de 2001, que duró aproximadamente una hora, Elías, Ricaurte Soria Ortiz, José Albeiro García y él llegaron desde la nueve de la mañana y se retiraron a las doce o una de la tarde, después de que terminó(15).

Al paso que José Albeiro García Zambrano, alias “Teniente”, manifestó que sabe de la reunión en el Rancho J. C. entre Elías y el ex Senador Carlos Armando García Orjuela, para los días de campaña, en la cual también participó personal civil; que el parlamentario llegó en un helicóptero de color blanco(16) Así mismo, se enteró que había ido el doctor García Orjuela porque al terminar la reunión Elías le comentó de quién se trataba(17).

En esa oportunidad le prestaron seguridad a Elías, Chirrimple, Soldado, Soria y Daniel o Arturo(18).

Aseguró que Elías no necesitaba concretar con ellos la colaboración que había que brindarle al senador, pues, “uno no es un niño para no entender”: que no le fueran a tumbar las vallas, afiches, pasacalles; que le permitieran hacer proselitismo.

De otra parte, comentó que a un acto político que se efectuó en el municipio de Purificación, Tolima, el ex Senador llegó en helicóptero, ante lo cual él se comunicó con Elías, quien le dijo que lo dejara aterrizar(19), momento a partir del cual entendió que desde la reunión del Rancho J. C. hubo acuerdos, que tenía permiso para hacer proselitismo político.

En la audiencia de juzgamiento manifestó que todos los que llegaron a la reunión del Rancho J. C. se retiraron al mismo tiempo, después de haber estado en el lugar aproximadamente cuarenta minutos, porque se trató de una reunión corta.

Igualmente, que por el mes de octubre de 2001, Elías le dijo que dejarían las cosas así (no iban a hacer más acciones militares) y que se dedicarían a buscar a los políticos que tuvieran seguras las elecciones, proposición a la cual él respondió que estaba “pareja la pelea” electoral; sin embargo, Elías le dijo que había que buscarlos. Así, pasó un tiempo y comenzaron a llevar a los alcaldes entrantes y salientes de los municipios de Coyaima, Natagaima, Purificación, Prado, Saldaña, Guamo, San Luis y a los que no podían conseguir, con ayuda del Gobernador los hacían llegar.

Terminadas las reuniones con los mandatarios locales orientaron su gestión hacia los senadores de la República y Representantes a la Cámara, empero, era una tarea difícil de llevar a cabo, al punto que Elías un día, después de terminar una llamada telefónica, manifestó que ningún político podía hacer proselitismo en el departamento del Tolima sin su permiso. En esas circunstancias, aseguró que al preguntarle al financiero del bloque qué sabía del doctor Carlos García(20) y del doctor Gómez Gallo, le contestó “que eso ya estaba cuadrado”.

Las anteriores versiones son las que comprometen al ex senador Carlos Armando García Orjuela en cuanto afirman hizo un pacto con el comandante del bloque Tolima de las autodefensas, como una estrategia política con la cual se fortalecía la presencia paramilitar en el aludido departamento y le permitía a él realizar la actividad proselitista, aunque ninguno de los testigos refiere que como consecuencia del aludido acuerdo, hubiera recibido orden de Elías de sugerir a la población sufragar por el ex parlamentario o constreñirla de manera manifiesta para que así actuara en las elecciones de 10 de marzo de 2002.

Una y otra versión son contradictorias en el detalle de las circunstancias de su actuación en la reunión(21), coincidiendo sólo en la época. En efecto, mientras Ricaurte Soria Ortiz afirmó que su presencia fue contingente porque llegó cuando se desarrollaba el encuentro a entregarle unas cuentas y un dinero al comandante del bloque, demorándose aproximadamente quince minutos, John Jairo Silva Rincón aseveró que aquél participó en la reunión y, más aún, que llegaron todos antes de la hora en que se llevó a cabo y se fueron después de que terminó, sentido mismo en el que depuso José Albeiro García Zambrano, pero ubicando a Soria Ortiz como parte de la seguridad de Elías.

Se agrega a lo anterior que la prueba obrante establece que el procesado para el 20 y 21 de octubre de 2001 contrató los servicios de Helicol para viajar en helicóptero dentro del departamento del Tolima participando en actos públicos en los municipios de Chaparral y Coyaima el primer día, en los cuales, acorde con las fotografías aportadas al proceso, estuvo acompañado del esquema de seguridad protectivo que por esa época tenía asignado por parte de la Policía Nacional; así mismo, que la aeronave contratada de matrícula HK-3581, según el informe de vuelo(22), partió de la base de Neiva a Saldaña llegando a las 10:30 horas e iniciando el desplazamiento a Chaparral a donde llegó a los 18 minutos de vuelo, lugar del que salió a las 16:30 horas con destino a Coyaima en donde aterrizó a las 16:42 y finalmente, a las 17:10 reanudó el vuelo hacia Ibagué, a donde llegó a las 17:34 horas.

Al día siguiente, 21 de octubre de 2001, el doctor García Orjuela fue recogido por la aeronave en el helipuerto del Hotel Altamira de Ibagué a las 8:03 horas, decoló con destino al municipio de Cajamarca, al cual llegó a las 8:49 horas y retornó a la capital tolimense a las 15:12 horas, de donde despegó nuevamente a las 15:30 horas con destino al municipio de Espinal a donde arribó a las 15:48 horas, y seguidamente el helicóptero alzó vuelo hacía su base de Neiva, Huila, sin pasajeros.

Ese día, en Cajamarca, sus actividades demoraron hasta las tres de la tarde, hecho acreditado en el proceso documentalmente y confirmado en la audiencia de juzgamiento por los testigos Plinio Valencia Varón(23), Álvaro Ramírez Parra y Nohora Judith Patricia Ramírez de Bonilla(24), quienes dieron cuenta acerca de su desarrollo, agregando el segundo de los mencionados, que viajó con el ex senador en un helicóptero que los recogió en el Hotel Altamira de Ibagué.

Y en relación con los demás días del mes de octubre el procesado acreditó uno a uno, documental y testimonialmente con las personas con las que cumplió los diferentes eventos, las actividades que desarrolló. Así, por ejemplo, el 1º asistió al auditorio de la Cámara de Comercio de Ibagué a un homenaje que le rindieron los gremios económicos, hecho ratificado por el doctor Leonidas López Herrán, en la audiencia(25).

El doctor Alberto González Murcia recordó un homenaje que le hicieron al ex parlamentario en el Conservatorio de Música del Tolima(26).

A su vez, el doctor Edgardo José Maya Villazón, ex Procurador General de la Nación, manifestó que el doctor Carlos Armando García Orjuela estuvo presente en el funeral de Consuelo Araújo Noguera, su esposa(27), y que posteriormente, en el hall del edificio nuevo del Congreso de la República, le hicieron un homenaje póstumo, se refiere al 25 de octubre del aludido año, cuando se leyó “La oración por la paz” concebida por el escritor William Ospina, quien ratificó tal hecho y además recordó que previamente a su lectura se reunió con el acusado los días 17 y 24 de los mismos mes y año, acompañado del doctor Camilo González, oportunidades en las cuales se tomaron el tiempo necesario para hablar de la paz en Colombia(28).

Así mismo, se destaca de la prueba recopilada que además los días 20 y 21 de octubre, el procesado estuvo en otros actos en el departamento del Tolima, para los cuales no utilizó transporte en helicóptero, sin que tal circunstancia advierta novedad debido a que procesalmente Helicol certificó los días que fue contratada y no se demostró que hubiese acordado el servicio con otra empresa para su movilización, como ocurrió el viernes 5 de octubre cuando inauguró la sede política en el marco de la Plaza de Bolívar de Ibagué, asistiendo al día siguiente, en horas de la mañana a la convención liberal departamental del Tolima y en la tarde a la apertura de la sede de la nueva fuerza cívica liberal, y el domingo 7 al municipio de Fresno, a la posesión del alcalde Mario Castaño Herrera(29).

Los días 1º, 3 y 4 de noviembre de 2001, nuevamente el ex senador viajó en helicóptero al departamento del Tolima, el primer día lo hizo en una aeronave del Ministerio de Transporte acompañando al ministro Gustavo Canal Mora con destino al municipio de Icononzo. El segundo, viajó en un aparato de Helicol con su esposa e hija, quienes habían llegado el día anterior al país, cubriendo la ruta Apulo-Suárez, Suárez-Líbano, Líbano-Mariquita. El tercero hizo el recorrido Mariquita-Coello, Coello-Guamo, Guamo-Purificación, partiendo la aeronave a las 16:30 horas con destino a su base de Neiva, Huila, sin pasajeros.

Luego el cumplimiento de la agenda del procesado y las pruebas documentales y testimoniales acompañadas durante la fase de la investigación y el juicio son indicativas que la reunión del Rancho J. C. no se verificó en la época indicada por los testigos Ricaurte Soria Ortiz, José Albeiro García Zambrano y John Jairo Silva Rincón, quienes incurrieron en contradicciones acerca de la forma como sucedió el encuentro, además de las apreciaciones subjetivas del segundo, cimentadas en juicios de valor acerca de por qué entendió que el ex senador y Elías habían hecho acuerdos, frente a lo cual, la Sala, como lo rememoró en el radicado 28.779, adelantada por hechos similares contra el ex representante a la Cámara Pompilio Avendaño Lópera, ha considerado:

“[S]i en materia de razonamiento práctico, parecería inadmisible atribuir verdad o corrección a los juicios valorativos(30)”, con mayor veras será inaceptable que sea el testigo quien supla esos juicios que le corresponde asumir al juez o que la sana crítica como método de apreciación racional de las pruebas se confíe a la ciencia del testigo y no al administrador de justicia(31).

La inferencia de García Zambrano acerca de los acuerdos está cimentada en su imaginación, pues no describe en qué consistieron, ni cuál la actuación que en desarrollo de ellos debían realizar los integrantes del bloque Tolima en el proceso electoral de 2002, tampoco lo hacen los demás desmovilizados de la misma facción ilegal que han declarado, quienes simplemente se remiten al presunto encuentro entre el ex senador y el comandante Elías en el Rancho J. C.

Más aun, no se puede omitir comentar que no corresponde a la dinámica propia de los grupos armados ilegales de autodefensa que su comandante realice acuerdos con políticos sin tener ninguna repercusión en la tropa bajo su mando, la experiencia enseña que como consecuencia directa de los mismos la orden desciende a cada una de sus unidades para que enfoque su accionar en el sentido querido, pero aquí, según se desprende de lo afirmado por los desmovilizados de bloque Tolima, Elías nunca socializó los términos del concierto, simplemente ellos lo dedujeron de la existencia de una reunión que, como se ha visto, no tuvo cabida en la época que refirieron.

En este sentido, en la resolución de la acusación la fiscalía consideró que el acuerdo se manifestó en apoyo electoral a la campaña de Carlos Armando García Orjuela para las elecciones de 2002; así, la segunda instancia en la fiscalía analizó la votación que obtuvo en los diferentes municipios del departamento del Tolima, concluyendo que en algunos la redujo y en otros, de influencia paramilitar, la aumentó, incluso la duplicó, como sucedió en Coyaima, Chaparral, Espinal, Líbano, Natagaima, Purificación y San Antonio.

Esa inferencia, como lo destacó la defensa, es fruto del análisis parcial de los resultados electorales, el cual no consideró los obtenidos por diferentes candidatos como Luis Humberto Gómez Gallo, Mauricio Jaramillo y Germán Vargas Lleras, así como el apoyo que consiguió de las demás personas que integraban la lista y de los dos candidatos a la Cámara de Representantes que apoyaban la campaña al Senado del procesado.

Al respecto, se encuentra demostrado que, por ejemplo, en el municipio de Purificación el doctor García Orjuela tenía el respaldo de la entonces Representante a la Cámara Jasbleidy Nemocón Yazo y su esposo Ricardo Guarnizo, ella aspiraba al Senado en el sexto renglón de la lista encabezada por aquél, quien desarrolló actividad política en dicha localidad, como se desprende de la declaración de José Albeiro García Zambrano en cuanto comentó a Elías que el ex Senador iba a realizar un acto político allí, para el cual días antes el Ejército Nacional estaba haciendo labores de registro y control y que el día fijado, el congresista llegó en helicóptero y aquél le dijo que le prestara colaboración, la cual limitó a retirar los urbanos de las autodefensas (32).

La participación de políticos locales en la campaña del ex parlamentario constituye una explicación razonable acerca de la votación que obtuvo en el departamento del Tolima, aunque otros políticos que no son oriundos de la región también poseyeron una votación importante y no sufrieron tropiezo alguno con los grupos armados ilegales durante la campaña para las elecciones del 10 de marzo 2002, como es el caso de los doctores Germán Vargas Lleras(33) y Luis Alfredo Ramos.

Situación similar se observa en el municipio de Chaparral en donde el doctor Vargas Lleras logró 1.354 votos, 521 votos menos que él doctor García Orjuela, y sumada toda la votación, arroja un guarismo de 9.895, del cual éste obtuvo el 18.77% del total de sufragantes, correspondiendo a la mayor votación, sin que ello refleje presencia y poder hegemónico de un grupo paramilitar reducido y en proceso de reorganización, como relató Agustín de Jesús Sánchez Mejía cuando contó que llegó a comienzos del 2001 a realizar la tarea de restauración de la facción ilegal(34).

3.2 Reunión en la vereda La Chamba.

Contrario a lo que sucede con la presunta reunión del Rancho J. C., en esta ocurren factores de tiempo con fundamento en los cuales, en principio, se podría afirmar que tuvo ocurrencia entre el 12 y el 15 de julio de 2001.

En este sentido, Edwin Hernando Carvajal Rodas afirmó que del 25 de abril al 7 de diciembre del citado año estuvo privado de la libertad, porque, en la última fecha, se fugó del Instituto Politécnico Luis A. Rengifo(35) en donde se encontraba privado de la libertad por concierto para delinquir, homicidio agravado, secuestro, entre otros delitos, reintegrándose a la actividad ilegal en el corregimiento Pacandé del municipio de San Luis, en donde fue recogido nuevamente por el grupo de autodefensa.

Pero documentalmente está demostrado que el ex senador Carlos Armando García Orjuela, del 7 al 11 de diciembre de 2001, viajó a los Estados Unidos de Norteamérica de acuerdo con el permiso concedido por la mesa directiva del Senado de la República(36), cuya salida y entrada al país está certificada por el Departamento Administrativo de Seguridad, DAS(37).

Así mismo, los actos que cumplió con posterioridad a su regreso, es decir, entre el 11 y el 15 de diciembre se encuentran debidamente documentados en el expediente, desechando con ellos la posibilidad que durante esos días se hubiese reunido con el comandante Elías en la vereda La Chamba del municipio del Guamo.

En relación con el 15 de diciembre de 2001, aparece un informe de vuelo de la empresa Helicol cuyo recorrido se concentró en el departamento de Huila acompañado de Julio Bahamón Vanegas y el entonces mayor Israel Robayo, con el itinerario Neiva-Pitalito, Pitalito-Campoalegre, Campoaelgre-Neiva.

Y en los días siguientes resultaba un imposible fáctico llevar a cabo la aludida reunión en la vereda La Chamba porque a pesar de que Elías le manifestó a José Albeiro García Zambrano meses antes de que por ese año dejarían así y sólo se dedicarían a entrar en contactos con políticos, el 16 de diciembre el grupo paramilitar estaba al mando de Ricaurte Soria Ortiz(38), quien comandó las operaciones de Montoso, Montefrío y Paso de la Barca, para esa fecha, según él, Elías y Arturo se fueron de vacaciones, luego: ¿con quién iba a concertarse el político?

No obstante, Agustín de Jesús Sánchez Mejía, alias “Óscar” y “político chiquito”, manifestó en la audiencia que en una reunión llevada a cabo en la vereda “La Cachamba” o en los Lagos, recién nombrado Elías como comandante del bloque, le presentó al doctor Carlos Armando García Orjuela y a los Alcaldes del Guamo y San Luis(39), y posteriormente ante el requerimiento que le hizo la Corte para que presentara la agenda en donde tenía anotada la fecha de la reunión, presentó una de fabricación artesanal con una anotación en la cual se registra que el 1º de febrero de 2001 se llevó a cabo la aludida presentación, nota sobre la cual se realizó estudio documentológico, grafológico y se fijó fotográficamente por expertos del C.T.I. de la Fiscalía, y aunque no se pudo establecer su antigüedad, sí la uniprocedencia de la anotación.

En la página en donde aparece la nota hay otras que crean duda acerca de la época en la cual se registró, porque en el anverso como en el reverso aparecen inscritos números de teléfonos móviles que comienzan con las series 300 y 311, autorizadas mucho tiempo después por la comisión de regulación de telecomunicaciones, como lo demostró la defensa en el debate público, circunstancia que crea duda acerca de su fecha de elaboración y la veracidad de su contenido.

Además de la indicada nota, también se observa que el declarante adujo que los testigos de cargo, es decir, Ricaurte Soria Ortiz, Jhon Jairo Silva Rincón, José Albeiro García Zambrano y Edwin Hernando Carvajal Rodas no estaban en el momento que Elías le presentó al ex congresista(40), contradiciendo a Ricaurte Soria Ortiz, quien manifestó que asistió a la reunión y fue testigo del compromiso del doctor Carlos Armando García Orjuela de lograr la pavimentación de la vía que comunica la vereda La Chamba con el municipio del Guamo y desarrollar proyectos de inversión para el departamento del Tolima, porque de ellos, a través de los contratistas, obtendrían una parte para financiar las autodefensas, a cambio de lo cual lo dejarían hacer política.

Las contradicciones que se presentan entre uno y otro testimonio, no pueden superarse con otros medios de prueba, al contrario se aumenta la divergencia de unos con otros. En este sentido, por ejemplo, Soria Ortiz afirmó que una vez culminó la reunión, que se extendió desde las once la mañana hasta las cuatro o cinco de la tarde, pagó una cuenta de cuatro millones de pesos; sin embargo, Marco Antonio Suárez Avilés dijo haber estado en una reunión con el Senador que no demoró mucho, y pagado la cuenta con Luis Valdez(41) y Wilson Hommes Betancur, habitante la referida vereda y dueño de un establecimiento de tienda-cantina, aseguró que nunca ha hecho una venta de cuatro millones de pesos.

Además, Edwin Hernando Carvajal Rodas, expresó que estuvo en la reunión de La Chamba prestando seguridad pero que no vio al procesado, que fue el “soldado” (John Jairo Silva rincón) quien le comentó sobre la presencia del doctor Carlos Armando García Orjuela, él únicamente vio a Manuel Bernate, antes y después del encuentro.

En consecuencia, a pesar de que en el caso bajo examen la presencia en el departamento del Tolima del bloque de autodefensas que llevó el mismo nombre, es un hecho incontrastable, confirmado en la audiencia por Fernando Antonio Vargas Quemba, quien, aseguró que en una oportunidad, por solicitud de Elías, fue llevado a una finca en donde éste se encontraba acompañado de personal civil y uniformado, la participación del procesado en las reuniones del Rancho J. C. y la vereda La Chamba, mencionadas por los testigos de cargo, es un hecho dudoso en cuanto sus versiones no coinciden en el detalle de las circunstancias que permitirían establecer su presencia, además, no dan noticia sobre el supuesto acuerdo de doble vía efectuado entre el líder paramilitar y el político porque solamente, a partir de las supuestas reuniones, ellos infieren existió.

4. Como se ha indicado, el artículo 232 del código de procedimiento penal, exige que esté probado, en primer lugar y con certeza, la conducta punible, es decir, un comportamiento valorado como injusto por el derecho, y la responsabilidad del procesado, pero en el caso bajo examen la prueba no conduce a la certeza de la celebración de las susodichas reuniones entre el ex congresista y las autodefensas y por consiguiente de un acuerdo con fines electorales, que es lo que concretamente constituye el núcleo de la acusación.

En fin: de acuerdo con la teoría del conocimiento y los grados de aproximación racional a la verdad que cada momento procesal exige, la acusación, como lo advirtió el delegado de la procuraduría en su exposición, se ofrecía como una opción plausible, sobre todo porque su fundamento radicaba en la probabilidad, más no así existe mérito probatorio para emitir una sentencia de condena, en la cual al definirse la tensión entre la necesidad de justicia y los derechos del procesado, exige certeza de la responsabilidad, la cual no se encuentra demostrada en el sub examine por las dudas que ofrecen los testimonios de cargo como atrás se puso en evidencia.

Lo anterior compele a dar aplicación el apotegma in dubio pro reo, resolviendo la duda a favor del procesado, como expresamente lo ordena el inciso 2º del artículo 7º de la ley 600 de 2000.

En consecuencia, de acuerdo con el parecer del Ministerio Público y parcialmente (por la fuente de la decisión) con los argumentos de la defensa, la Corte absolverá al doctor Carlos Armando García Orjuela del cargo que le fue formulado en la resolución de acusación. Por lo mismo, se ordenará su libertad inmediata e incondicional, librando la correspondiente orden de libertad.

De otro extremo: se compulsaran copias de las declaraciones de Ricaurte Soria Ortiz, José Albeiro García Zambrano, Jhon Jairo Silva Rincón y Edwin Hernando Carvajal Rodas para hagan parte de las investigaciones que esté adelantando la Fiscalía General de la Nación o en su defecto inicie las respectivas diligencias, en contra de los oficiales y suboficiales de los batallones Caicedo y Rook del Ejército Nacional y oficiales de la Policía Nacional que, acorde con lo testimoniado por aquéllos, promovieron y facilitaron el accionar del bloque Tolima de las autodefensas, y para que se investigue la conducta delictiva en que pudo haber incurrido Fernando Antonio Vargas Quemba, para cuyo fin también se expedirá copia de la declaración rendida por él en la audiencia.

A mérito de lo expuesto, la Corte Suprema de Justicia, Sala de Casación Penal, administrando justicia en nombre de la República de Colombia y por autoridad de la ley,

RESUELVE:

1. ABSOLVER, por duda, al doctor Carlos Armando García Orjuela, del cargo que le fue imputado en la resolución acusatoria por la Fiscalía General de la Nación. En consecuencia se ordena su libertad inmediata e incondicional. Líbrese la orden correspondiente.

2. EXPEDIR las copias anotadas.

Notifíquese y cúmplase.

Magistrados: María del Rosario González de Lemus—José Leonidas Bustos Martínez—Sigifredo Espinosa Pérez—Alfredo Gómez Quintero—Augusto Ibáñez Guzmán—Jorge Luis Quintero Milanés—Yesid Ramírez Bastidas—Julio Enrique Socha Salamanca—Javier Zapata Ortiz.

Teresa Ruiz Núñez, Secretaria».

(1) Corte Suprema de Justicia, Sala de Casación Penal, auto radicación 31.653

(2) Corte Suprema de Justicia, Sala de Casación Penal, auto de 18 de noviembre de 2009, Radicación 29.632, el cual recurrido por vía de reposición fue mantenido por la Sala mediante providencia de 18 de diciembre de 2009.

(3) Cfr., Corte Suprema de Justicia, sentencia del 1º de octubre de 2009, radicado 29.110.

(4) Cfr., Corte Suprema de Justicia, sentencia del 1º de octubre de 2009, radicado 29.110.

(5) Francisco Muñoz Conde. El nuevo derecho penal autoritario, en El derecho penal ante la globalización y el terrorismo, Madrid, Tirant Lo Blanch, página 164.

(6) Cfr. Corte Suprema de Justicia, Sala de Casación Penal, sentencia de única instancia de 25 de noviembre de 2008, Radicación 26.942

(7) Eugenio Raúl Zafaroni, Alejandro Alagia y Alejandro Slokar, Derecho Penal, Parte General, Segunda Edición, Sociedad Anónima Editora, Comercial, Industrial y Financiera. 2002, página. 485.

(8) Recuérdese que Welzel consideraba que las estructuras lógico objetivas constituían un límite al poder de configuración de legislador. En consecuencia, el legislador no crea las conductas sino que las extrae de la vida social. Por lo tanto, desde ese mismo punto de vista, el juez no puede desconocer el sentido ni el contenido de las conductas.

(9) Corte Suprema de Justicia, Sala de Casación Penal, sentencia de 9 de diciembre de 2009, Radicación 28779.

(10) Audio 1 ampliación de declaración de11 de junio de 2007, récord 3:31.

(11) Ibídem, récord 5:27.

(12) Sesión de 7 de julio de 2010, récord 20:12.

(13) Declaración de 4 de abril de 2008, récord 5:10.

(14) Declaración de 12 de mayo de 2008, récord 29:01.

(15) Sesión de 9 de julio de 2010, récord 22:27.

(16) Declaración de 23 de abril de 2008, récord 2:17.

(17) Ibídem 5:50.

(18) Ibídem 11:23.

(19) Declaración de 12 de mayo de 2008, 34:00.

(20) Sesión de audiencia de 7 de julio de 2010, audio 2, récord 50:10.

(21) Giovanni Brichetti, La evidencia en el derecho procesal penal, traducción de Santiago Sentís Melendo, Ediciones Jurídicas Europa América, Buenos Aires, 1973, página 10. “[L]os varios elementos probatorios no son más que “disiecta membra” (miembros esparcidos), en espera de la sucesiva sistematización, que consiste en un cierto orden, en una cierta síntesis, en fuerza de la cual se afirma la legitimidad de su conexión. Sin conexión, todas las inducciones, en las cosas de hecho, serían precarias. Decimos “conexión” y no “conjunción”, porque los diversos datos probatorios no deben estar solamente el uno a continuación del otro sino unidos por un vínculo necesario de causa a efecto, por un Nexus, en forma de no poderse admitir uno de ellos sin admitir los otros. Por eso la prueba es un “sistema de orden”; no siendo el orden otra cosa que la disposición, el acuerdo la armonía entre las varias partes de un todo, en vista de la obtención de un fin”.

(22) Folio 61 cuaderno anexo 3.

(23) Sesión de 15 de julio de 2010.

(24) Sesión de 9 de agosto de 2010.

(25) Audiencia pública, sesión de 22 de julio de 2010, manifestó: “Sí, el comité de gremios económicos del Tolima tuvo una relación muy institucional con el doctor Carlos García Orjuela, él como parlamentario y nosotros como una entidad que trabaja en pro del desarrollo del departamento. En varias ocasiones puntuales estuvimos con él, después de que fue nombrado presidente del congreso, el comité de gremios económicos tuvo una sesión muy especial de reconocimiento al doctor Carlos García, esa sesión se realizó en la Cámara de Comercio y fue una ocasión para reconocer su desenvolvimiento pero ante todo para presentarle una agenda de proyectos que el departamento y el comité de gremios con otras asociaciones venía elaborando como aspiraciones del Tolima frente al Gobierno Nacional. Posteriormente, yo creo que ha habido varias reuniones con él, más de trámite, de gestión, de apoyo al departamento del Tolima”.

(26) Audiencia pública, sesión de 15 de julio de 2010.

(27) Ibídem, récord 1:55:11.

(28) Audiencia pública, sesión de 10 de agosto de 2010.

(29) Sobre este hecho declaró en la audiencia Hernando Díaz Carvajal, quien censuró la presencia del doctor Carlos Armando García Orjuela en la posesión de un alcalde que fue elegido con la presión paramilitar del frente Omar Isaza de las autodefensas. Sesión de 15 de julio de 2010. En el mismo sentido, obran copias de recortes de prensa que registran el hecho.

(30) Cita de Kant, Rodolfo Arango, ¿hay respuestas correctas en el derecho? Siglo del Hombre editores. Bogotá. De igual manera, Ferrajoli: “Verificabilidad y verificación de las motivaciones, como he demostrado en la primera parte, son, por otro lado, las condiciones constitutivas de la estricta legalidad y la estricta jurisdiccionalidad de las decisiones judiciales.” Derecho y razón. El Juicio, cómo y cuándo juzgar, páginas 543 y 544.

(31) Corte Suprema de Justicia, sentencia de única instancia del 1º de octubre de 2009, radicado 29.110.

(32) En la audiencia pública, en la sesión de 7 de julio de 2010, expresó: “Cuando un jueves viernes me llega una compañía del Ejército allá a Purificación, le pregunto yo al urbano ¿qué pasó? ¿Qué hace el ejército ahí?, me dice no sé voy a averiguar, él me dijo que había una reunión política el fin de semana, el domingo, entonces están haciendo registro y control, le dije que me averiguara qué político era, era el doctor Carlos García. En el transcurso de esa semana (de jueves a domingo) yo viajé a San Luis y me encontré con Elías, me preguntó sobre las novedades, le dije todo bien, por ahí está el Ejército, y le dije que tenía una inquietud, me dijo cuál, le dije hay una reunión política el domingo en Purificación del doctor Carlos García Orjuela, me dijo colabórele, entonces retiré los urbanos para que pudiera hacer la reunión, o sea usted dice, no lo vio, pero la táctica de guerra de guerrillas no se pregunta nada, son órdenes muy precisas y concisas y de malicia, por ese hecho cuando él me dice colabórele, yo no debo ni preguntarle ¿le pago? ¿nos pagó? ¿o tiene compromisos con nosotros? Ya entiendo que tiene permiso para hacer política en el departamento”.

(33) En la audiencia, en sesión de 22 de julio de 2010, dijo: “Bueno lo que era muy presente era la presencia de las FARC, en algunos lugares del territorio del Tolima eran corredores de paso de la guerrilla en ese momento, yo mismo lo denuncié pocos meses antes en debates que promoví sobre la zona de distensión, como en Chaparral por ejemplo había una enorme presencia que alteraba el orden público, aún hoy hay lugares del Tolima que implican riesgos para adelantar la actividad proselitista”.

Y más adelante, interrogado sobre lo afirmado por los testigos de cargo acerca de la hegemonía que ejercía el bloque Tolima en el departamento del mismo nombre, respondió categóricamente: “No, y no resulta cierto (min. 56:47)aquí he señalado que había lugares del departamento del Tolima sometidos a un alto riesgo pero no era el caso de la generalidad del departamento.”

(34) En la audiencia, en sesión de 9 de julio de 2010, manifestó lo siguiente, récord 01:28:59: “Procurador: Usted nos ha referido en esta audiencia que unos de las gestiones que cumplió en la reorganización que le había encomendado Castaño fue la de nombrar a Elías y Arturo como comandantes cada uno en su área del bloque y relevar a alias Víctor que era quien hasta ese momento comandaba esa facción. ¿Qué ocurrió con alias Víctor?

Testigo: Era relevar a Víctor porque la organización de las autodefensas venía en su desarrollo en fortalecimiento y crecimiento, él era un campesino si no estoy mal de la parte arriba de Saldaña, no tenía experiencia en cuanto al manejo de tropa, ni de armamento y tampoco tenía conocimiento de cómo manejar un frente, porque iba a ser un frente, el venía manejando era una o dos escuadras con pistola, metra, changones, entonces para lo que queríamos como autodefensa ya él no tenía la capacidad, por lo cual le di el relevo que le di con el comandante Elías”.

(35) El aludido instituto comunicó a la fiscalía octava delegada ante la Corte Suprema de Justicia: “Edwin Hernando Carvajal Rodas, ingresó el 8 de mayo de 2001 mediante Oficio 4/0450UFE.S62.094T de la fiscalía cuarta especializada por el delito de paramilitarismo, homicidio agravado, secuestro y otros, quedando a disposición del juzgado segundo de menores. 2. El día 7 de diciembre de 2001 Edwin Hernando Carvajal Rodasse evade del instituto”.

(36) Folios 95 y 96 del cuaderno anexo 12.

(37) Folio 179 cuaderno original 2.

(38) En la audiencia pública, en la sesión de 7 de julio de 2010, manifestó: “A finales de año el comandante del bloque, el comandante Elías y el Comandante Arturo, ellos se fueron de vacaciones, yo quedo al mando del bloque y asumo todas las operaciones del bloque, están las operaciones de Montefrío, la operación de Montoso que fue el 16 de diciembre de 2001, la operación donde me dan de baja mi seguridad en el paso de la Barca que muere el segundo al mando, el 6 de enero de 2002 fue capturado un miembro de las AUC, me matan a mi esposa en Natagaima...”

(39) Sesión de 9 de julio de 2010 “El difunto Elías que en ese entonces acaba de nombrarlo como comandante me dice que me iba a presentar varias personas, que si yo desearía conocerlos, y me los presentó de las cuales doy fe aquí que aparte de conocerlo, saludarlo, no tuve otra relación con él ni él conmigo (min. 01:15:21). Es de ahí que otras personas que no me recuerdo el nombre, el actual alcalde del Guamo y de San Luis, tuve la oportunidad también de conocerlos y reitero, no tuve otra relación o mentiría yo si sostuvimos alguna reunión para hacer algún acuerdo o para hablar algo al respecto de lo que tuviera que ver el cargo de ellos con la función mía con la función de AUC”.

(40) En efecto, cuando el procurador le pregunto: “Aparte del comandante Elías por parte de la organización de la que usted hacía parte ¿había alguien más ahí en ese acto de presentación?” Respondió: “No sé si será antes de responder esa pregunta, ya acá han venido varios compañeros pero solo le soy sincero a ustedes aquí a esta hora que la única persona que estuvo allí conmigo fue el comandante Elías y el comandante Arturo (récord 01:21:41) quien yo lo había traído también aquí de Urabá y quien cumplió la función de comandante militar segundo al mando del difunto Elías, de las demás personas, o más personas, diferentes al comandante Elías, ya fallecido, saben de esto”.

(41) Folio 77, cuaderno original 2, anexo 19.