Sentencia 31 de julio 5 de 1989

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA

SALA DE CASACIÓN PENAL

Aprobada acta 0031 (junio 20/89)

Magistrado Ponente:

Dr. Jorge Enrique Valencia M

Bogotá, D.E., julio cinco de mil novecientos ochenta y nueve.

EXTRACTOS: « C) En el supuesto examinado le resulta jurídicamente imposible a la Corte predicar con el sentido penal de la voz rectora que caracteriza la fígaro sub examen, que el sentenciado se apropió de dineros ajenos, esto es, que violando las funciones propias del cargo tomó para sí, con ánimo de señor y dueño, los valores correspondientes a dos (2) días de salario que no trabajó.

Al doctor Saldarriaga Giraldo le pagó la administración una determinada suma de dinero correspondiente a un concreto tiempo de servicios. No se le entregó un mayor valor ni una suma que hubiera excedido el pago normal y corriente de sus emolumentos. En condiciones tales y aun dejando de asistir a su oficina judicial por el tracto que conoce, no es de recibo afirmar que se apropió de ese dinero por hacer propios valores ajenos pues el importe pagado emanó de una relación objetiva, existente entre el cargo y el servicio del cual era titular. En el medio es usual que el empleado elabore o firme con días de anticipación un documento (nómina) donde consta a priori que aquel ha prestado sus servicios a la judicatura en el lapso allí indicada. No obstante acaece — y ordinariamente así suele suceder que por razones varias el sujeto no asiste al cumplimiento de sus deberes funcionarios parte del día o el día entero sin que por esto pueda predicarse que al recibir su salario al final del periodo incurra en conducta ilícita, pues, se reitera, en momento, alguno despliega actos típicos constitutivos de apropiación. Si se dieran otros alcances al texto legal con base en presuntos criterios rigoristas, una tal interpretación conduciría a desatinas como estos: la involucración del funcionario —en un proceso penal por peculado— que permanece en su casa estudiando las complejidades de un asunto y que, por requerir silencio, concentración, consulta inmediata de su biblioteca, etc., no asiste al lugar de trabajo por uno o dos días o, el del juez que debiendo cumplir compromisos personales deja de asistir unas cuantas horas a su despacho. En estos supuestos es evidente la ausencia física del empleado al lugar de trabajo y, sin embargo, nadie se atreverá a sostener que las acciones examinadas conducen a tipificar un delito de peculado por apropiación si el funcionaria recibe su sueldo de manera integral. Solo un demente codificador penal erigiría en conducta prohibida acciones de este juez donde ni la conciencia ni la voluntad de quebrantar la ley están presentes. Y si la Corte con inaudito error prohijara tal punto de vista, inundaría a la justicia de denuncias y quejas solo porque el juez no concurra a su oficina no ya por uno o días sino por algunas horas al lugar de su destino. Naturalmente que los abusos en esta materia encuentran adecuada respuesta en el ámbito del derecho disciplinario si es que la inasistencia al despacho resulta del todo injustificada. Nada más pero tampoco nada menos.

c) Retomando el caso sub análisis y fuera de las precisiones anteriores que rozan con la atipicidad del comportamiento, en otro orden de cosas, si se quieren más razones, corresponde destacar que en el expediente no aparece probanza alguna que le demuestre o pruebe con poder vinculante que el sentenciado signó la nómina de la segunda quincena de junio, conociendo de antemano que viajaría a la ciudad de Cartagena. O lo que es igual: que su conducta no se inspiró en un especial estado anímico que de existir pondría de resalto la presencia del dolo penal. Su capacidad de obrar culpable en ese momento no surge de la valoración y estima de la situación fáctica que se examina y por tanto impedida se ve la Corte para reprochar subjetivamente un tal comportamiento. En condiciones tales no se da el delito de peculado.

(…)

RESUELVE:

I. ABSOLVER al doctor Gonzalo Saldarriaga Giraldo de los cargos que por el delito de peculado le fueran formulados al través de este proceso y por las razones expuestas en el texto de este fallo.

II MODIFICAR la sentencia materia de alzada en el sentido de que el mencionado doctor Saldarriaga Giraldo queda condenado a la pena principal de cuarenta y dos (42) meses de prisión, por virtud de los ilícitos contra la fe pública, materia de juicio, fijándose en similar monto la sanción accesoria que ha correspondido.

III CONFIRMAR el fallo apelado en todo lo demás. Devuélvase el proceso al tribunal de origen. Notifíquese y cúmplase».