Sentencia 32190 de mayo 18 de 2009

 

Sentencia 32190 de mayo 18 de 2009 

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA 

SALA DE CASACIÓN LABORAL

DIRECTIVO SINDICAL

Servicios al sindicato mientras se encuentra en licencia no remunerada.

EXTRACTOS: «En las documentales que obran a folios 83 a 98 y 17 del cuaderno principal, que se repiten en su mayoría a folios 226 a 243 del mismo cuaderno, obran pagos que Sintrainagro proporcionaba al señor Conrado Torres Pineda bajo la denominación de sueldos, prima de servicios, prima de navidad y aguinaldos, vacaciones, reconocimientos quincenales y liquidación final. En principio ellas permitirían establecer que, por corresponder a derechos de naturaleza laboral, tales pagos se efectuaron por razón de la existencia de un contrato de trabajo.

Sin embargo, el tribunal no pasó por alto la existencia de esos pagos, pues tuvo en cuenta que el sindicato remuneraba al causante, pero entendió que ello lo hacía a título de compensación, que, dijo,

“... encuentra su explicación en el hecho de que siendo el salario su fuente de subsistencia, y no pudiendo reclamarlo de su verdadero empleador, lo justo y equitativo es que el sindicato con sus propios recursos compense los ingresos que no podía devengar en virtud del contrato de trabajo latente, por concepto de salario y prestaciones que tengan como supuesto la efectiva prestación del servicio”.

Esa inferencia del tribunal, en este específico caso, no aparece disparatada, porque sin desconocer que en condiciones normales la prestación de un servicio, unida al pago de derechos laborales a quien lo presta, deberían llevar al fallador a concluir la existencia de un contrato de trabajo, las particularidades que rodearon la vinculación del trabajador causante con el sindicato; la existencia de una licencia no remunerada por parte de quien fuera su empleadora; y lo pactado entre esa empleadora y la organización sindical en la convención colectiva de trabajo en materia de permisos sindicales, razonablemente permiten llegar a la conclusión de que en realidad el señor Conrado Torres no fue trabajador dependiente del sindicato del cual era miembro de su junta directiva.

En efecto, no es descabellado entender que los pagos recibidos por el causante no pertenecían propiamente a la retribución de unos servicios prestados en cumplimiento de un contrato de trabajo, sino que incumbían a la compensación que la organización sindical proveía a sus directivos sindicales por razón de que no recibían salario de sus respectivos empleadores por encontrarse suspendidos sus contratos de trabajo, durante el tiempo que ejercían su actividad sindical, con demanda de tiempo completo.

Esas subvenciones, conforme concluyó el tribunal, tienen plena justificación porque siendo el salario la fuente de subsistencia del trabajador, lo equitativo era que el sindicato con sus propios recursos supliera los ingresos que no podían percibir sus dirigentes por encontrarse suspendidos sus contratos de trabajo, sin que ello signifique que por virtud de los subsidios o contribución que la organización sindical procuraba a los miembros de sus juntas directivas seccionales y nacionales su vinculación estuviera inmersa en una relación laboral, habida consideración de que, por su esencia, los servicios personales que prestan los líderes sindicales a las asociaciones sindicales a las cuales ellos pertenecen no están signadas por el interés de obtener un beneficio económico, sino por otros móviles como la solidaridad o el altruismo. Este y no otro es el sentido de la regulación constitucional y legal que gobierna el derecho de asociación sindical en todos sus aspectos.

Las explicaciones de la organización sindical encuentran respaldo suficiente en las cláusulas extralegales citadas en la sentencia recurrida, pues tanto en el artículo 34 de la convención colectiva de trabajo, suscrita por esa entidad y la Hacienda El Casco Ltda., para la vigencia comprendida entre el 1º de octubre de 1991 hasta el 30 de septiembre de 1993, como en el artículo 39 de la suscrita por las mismas partes para el periodo comprendido entre el 1º de octubre de 1993 hasta el 30 de septiembre de 1995, se prevé que los permisos sindicales se concederán a través de la modalidad de las licencias no remuneradas, para el trabajador que resulte elegido para uno de los cargos de las juntas directivas seccionales de “Sintrainagro” en los municipios de Turbo, Apartadó, Carepa y Chigorodó o en la junta nacional.

Disposiciones en las que, además, se establece expresamente que tales licencias producirán todos los efectos legales establecidos en el Código Sustantivo del Trabajo y su duración será por el tiempo que permanezca el trabajador en el ejercicio del cargo de directivo sindical. […].

Estas preceptivas convencionales también permiten inferir que el vínculo laboral del trabajador fallecido con la sociedad Hacienda El Casco Ltda. no terminó por la circunstancia de que esta compañía le concediera el permiso sindical no remunerado, como se aduce en el segundo cargo, pues en ambas se dice expresamente que la elección de uno de los trabajadores de la empresa para un cargo directivo en Sintrainagro da lugar a que la compañía le conceda una licencia no remunerada en los términos del Código Sustantivo del Trabajo, de manera que menos acogida tiene aún la aseveración de que dicha relación laboral dejó de existir a partir del mismo momento en que la empleadora le concedió el permiso referido, dado que no es ese el sentido de las cláusulas transcritas, pues, por el contrario, su finalidad es la de preservar la relación laboral del trabajador elegido como directivo sindical».

(Sentencia de casación, 18 de mayo de 2009. Radicación 32190. Magistrado Ponente: Dr. Gustavo José Gnecco Mendoza).

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