Sentencia 32671 de septiembre 23 de 2009

 

Sentencia 32671 de septiembre 23 de 2009  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA

SALA DE CASACIÓN LABORAL

Expediente 32671

Magistrado Ponente:

Dr. Luis Javier Osorio López

Bogotá, D.C., septiembre veintitrés de dos mil nueve.

EXTRACTOS: «La inconveniencia del reintegro del trabajador a la empresa, ha de referirse y deducirse no de cualquier circunstancia, sino de condiciones calificadas, idóneas e imperativas, pues los hechos que se invoquen además de aparecer en el proceso controvertidos y probados, así como debidamente examinados por el sentenciador, también deben ser relevantes y que tengan capacidad de incidir negativamente, según un juicio razonable, para el desenvolvimiento equilibrado de la relación de trabajo en caso de que sea reanudada, esto es, que en verdad afecten la continuidad del vínculo contractual e infieran en el normal desarrollo del entorno laboral.

Además, las circunstancias que se aleguen para deducir de ellas la inconveniencia del reintegro no pueden ser ajenas al trabajador despedido, que incumban sólo al empleador, o al entorno económico de la empresa, pues esto supondría contra lo que enseña el derecho laboral, que el trabajador no tiene por qué asumir los riesgos y las pérdidas del empleador; con lo que se quiere decir, que han de valer, no respecto a cualquier trabajador, sino en relación al operario despedido, y justo por sus rasgos laborales o conducta personal, que afecten desfavorablemente el clima de armonía en que se ha de desenvolver el vínculo de trabajo, en alguna de sus dimensiones; que tenga capacidad de perturbar el ánimo de cooperación y de buen entendimiento que debe reinar en los equipos de trabajo; la confianza entre los jefes y sus subalternos; o la economía del trabajo, por actitudes o deficiencias que impidan un aprovechamiento de los recursos de la empresa y se entorpezcan sus fines, naturalmente todo ponderado bajo las particularidades del tipo de oficio del trabajador y de la actividad de la sociedad empleadora.

Así mismo, el poder discrecional que la ley laboral le otorga al juez, para que sea él quien decida cómo proteger la estabilidad laboral del trabajador, si otorgándole una indemnización o el reintegro a su puesto de trabajo, propendiendo al equilibrio con los intereses de la empresa, se ha de ejercer para estimar perentoriamente si las incompatibilidades, deficiencias o diferencias, son superables, o si por el contrario contribuye un factor que entrabe de manera seria y continua la relación contractual.

Por consiguiente, conforme a un correcto entendimiento de lo preceptuado por el artículo 8º numeral 5º del Decreto 2351 de 1965, para poder dar por probada una evidente incompatibilidad que conlleve a que el trabajador demandante no pueda ser reintegrado a su empleo, tal y como se adoctrinó en la sentencia atrás rememorada con radicado 31399 de 26 de agosto de 2008, las circunstancias aducidas que surjan, para el caso con "posterioridad" al fenecimiento del vínculo laboral, deben tener "la suficiente identidad de afectar la armonía propia de las relaciones laborales entre el trabajador y el empleador" (destaca la Sala), máxime frente a una antigüedad como la que ostenta el actor de más de 34 años, cuya conducta y labor desplegada resulta impecable.

De ahí que, el Tribunal erró en formular una discrecionalidad de examen de circunstancias sin límites, y en estas condiciones el cargo resulta fundado, siendo esto suficiente para quebrar la decisión censurada.

En consecuencia, habrá de casarse la sentencia impugnada que revocó el fallo condenatorio de primer grado.

VIII. Sentencia de instancia

Adicional a lo antes esbozado al desatarse la acusación, es pertinente agregar, que las novedades o avances tecnológicos y/o modernización técnica implementada en la sociedad empleadora, para competir en el mercando y reducir costos, en un caso como el presente, no constituye como lo asegura el Tribunal, un "móvil determinante para considerar superflua su permanencia en la empresa" cuando se refirió a la supuesta imposibilidad o incapacidad del demandante de desempeñar el cargo de electricista que por largos años ejerció, por darse en su sentir un "rezago de cara a la evolución tecnológica en el interior de la demandada".

En puridad de verdad, es todo lo contrario, habida cuenta que dada la larga trayectoria del actor, este puede perfectamente aportar su conocimiento y experiencia a la empresa, y a su vez el empleador brindar la capacitación adecuada para actualizarlo en su oficio, en el evento de que por el transcurrir del tiempo y las nuevas tecnologías adquiridas por la compañía, haya quedado rezagado en ese campo, no siendo la "antigüedad del operario" y "el devenir de los cambios tecnológicos", un factor de incompatibilidad que obstaculice el hacer efectivo el reintegro al que se tiene derecho; donde para el sub lite, la continuidad en la actividad o funciones que venía ejecutando el accionante como electricista en el proceso de producción durante más de 34 años, no se vio interrumpida por un motivo atribuible específicamente al trabajador, sino por una decisión ilegal e injusta de la sociedad empleadora.

Aceptar la tesis del Tribunal, sería tanto como avalar la violación del derecho fundamental al trabajo, al del libre desarrollo de la personalidad, el del respeto a la dignidad del operario y el debido proceso entre otros, conforme a los artículos 5º, 16, 25, 29 y 53 de la Constitución Política.

En un caso análogo donde se estudió las posibles incompatibilidades de un reintegro, donde se alegaba entre otras circunstancias la reorganización o reestructuración del área de trabajo del operario despedido y se pretendía desconocer su antigüedad y experiencia, en sentencia reciente que data del 3 de marzo de 2009 radicado 29258, la Sala puntualizó:

"(…) es de anotar que la empresa se opuso al reintegro de la trabajadora bajo los argumentos de haber existido un proceso de reestructuración y reorganización del área de despacho y empacadora, donde ella laboraba y, por ende, de haberse visto en la necesidad de reducir personal y no se contaba en ese momento con un cargo para reubicarla debido a sus conocimientos y experiencia, por lo que se le invitó en muchas ocasiones para negociar y acordar los términos de su retiro y, al no haberse llegado a acuerdo, se produjo su retiro. Manifiesta también que la empresa no la necesita y por ello era inminente su salida, pero que, la actora, para obstaculizar su salida, se afilió al sindicato, situación que ha creado problemas e inconvenientes que dan como resultado la incompatibilidad de que la demandante sea reintegrada nuevamente, al haber creado por ella, graves inconvenientes para permanecer en la compañía. Alega, además, que el reintegro es inconveniente porque la actora, según su hoja de vida, carece de estudios en sistemas y el cargo de operador de báscula se realiza mediante procesos informáticos; que los cargos de igual o superior categoría exigen un nivel alto de calificación de sistemas dada la automatización de la empresa.

La Sala estima que, en el presente caso, el despido no ha producido incompatibilidades reales que impidan el reintegro de la actora a la empresa. La resistencia de la trabajadora a no quedar desprovista de empleo es una reacción humana razonable y previsible que debe ser entendida por el empleador, además de ser un derecho inalienable de la misma el afiliarse o no a una asociación sindical, como también lo es el aceptar o no las ofertas que aquel hiciera para negociar su retiro por mutuo acuerdo, por lo que no podía pretender que la única opción de la laborante fuera la de admitir la negociación y aceptar la propuesta. De otro lado, la reorganización o reestructuración que implicaran un mayor nivel de conocimientos técnicos en informática podía y debía ser llevada a cabo mediante la respectiva capacitación del personal que tanto tiempo de su vida había dedicado a ejecutar los procesos propios de la misma y cuya invaluable experiencia debía aprovecharse.

La empresa conocía perfectamente la prerrogativa de reintegro que la Ley 50 de 1990 había conferido a trabajadores de apreciable tiempo de servicios como la actora y, aún así, sin razones realmente válidas, la despidió, por lo que ha de avalarse, entonces, la decisión de primer grado, en su integridad" (resalta la Sala).

De suerte que, en el asunto a juzgar, no se dan incompatibilidades reales que impidan el reintegro del accionante a la empresa demandada.

Colofón a lo dicho, se confirmará íntegramente la decisión de primera instancia, que dispuso el reintegro del demandante con las consabidas consecuencias salariales y prestacionales».

SALVAMENTO DE VOTO

EXTRACTOS: «La Sala reiteradamente ha admitido la validez del juicio sobre que el reintegro no es aconsejable, cuando por razones objetivas el empleador pierde la confianza en su trabajador, y teniendo en cuenta el nivel de desempeño de este:

"Es verdad que para decretar judicialmente el reintegro de un alto directivo de una empresa, el juez del trabajo está en la obligación de observar una mayor diligencia y ponderación en la evaluación de las circunstancias que hayan sido objeto de discusión por las partes en torno a la imposibilidad de la reanudación del vínculo laboral, por cuanto esa condición de alto directivo y el reintegro ordenado por la vía judicial, lejos de contribuir a la necesaria armonía que debe reinar entre los sujetos del contrato de trabajo, puede constituirse fácilmente en un obstáculo para ese desarrollo equilibrado de la relación contractual, y aún más, puede ser un factor perturbador de la proyección de la empresa en la realización de sus objetivos sociales". Sentencia del 29 de marzo de 1996, radicación 8554.

El poder discrecional que la ley laboral le otorga al juez, para que sea él quien decida cómo proteger la estabilidad laboral del trabajador, si otorgándole una indemnización o el reintegro a su puesto de trabajo, propendiendo al equilibrio con los intereses de la empresa, se ha de ejercer para estimar proyectivamente si las incompatibilidades, deficiencias, diferencias, son superables, o si por el contrario será un factor que entrabará seria y continuamente el desempeño del trabajado y el de la empresa.

Hechas estas consideraciones resulta evidente que el Tribunal se ha equivocado en formular una discrecionalidad de examen de circunstancias sin límites y por ello el cargo se declara fundado, pero sin que signifique que prospere pues con consideraciones más precisas se ha de llegar a la conclusión de que el reintegro pretendido es desaconsejable.

La innovación tecnológica es una realidad que le impone a las empresas la modernización para mantenerse en el mercado; de lo contrario debe cerrar sus centros de producción.

Los avances del conocimiento le imponen también deberes a los trabajadores si quieren seguir activos en el mundo productivo; uno de ellos es la disposición a una actualización continua de conocimientos, tanto con su propio esfuerzo como con apoyo de la empresa como cuando se trata del entrenamiento para la operación de nuevos equipos.

Pero ocurre que la tecnología en ocasiones da saltos, que modifican radicalmente el estado anterior del arte, de manera que no basta con una actualización de conocimientos, sino que exige una nueva formación; la historia reciente ha presenciado el desaparecimiento de oficios, porque las destrezas que lo identificaban ya no tiene lugar en dónde desplegarse; uno de ellos es el del electricista de mantenimiento en un entorno empresarial en el que la maquinaria dejó de ser electromecánica para ser electrónica, en un proceso de modernización de la producción, de automatización de procesos, como dan fe los testimonios arrimados al proceso en folios 37 a 42.

Así, en el sub lite, se ha de concluir que no es aconsejable disponer el reintegro de un trabajador cuya habilidad es el desempeño de un oficio que ya no se adecua a los requerimientos de la empresa; no porque se trate de un trabajador que se ha desacoplado tecnológicamente, que ha quedado a la zaga de los conocimientos de su oficio, sino porque, más que una falta de aptitud recuperable con cursos de entrenamiento ¾los que no le fueron negados al actor (fls. 39 a 44)¾ las deficiencias en este campo no son salvables con capacitación en los nuevos equipos, sino por la ausencia de bases académicas para asimilar la formación a impartir; ciertamente, no en vano son disciplinas diversas la del tecnólogo en electricidad, del tecnólogo en electrónica».

Eduardo López Villegas