Sentencia 33769 de octubre 27 de 2009

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA

SALA DE CASACIÓN LABORAL

Magistrado Ponente:

Dr. Francisco Javier Ricaurte Gómez

Bogotá, D.C., veintisiete de octubre de dos mil nueve.

EXTRACTOS: «A juicio de esta corporación, la interpretación que hizo el Tribunal del referido texto convencional no aparece descabellada y es admisible, pues si bien es cierto en este se establece que "Antes de la sanción disciplinaria que conlleve a aplicar la cláusula de reserva, el plazo presuntivo o la justa causa para despedir al trabajador, el municipio de Caucasia deberá seguir el siguiente procedimiento…", de la circunstancia de tratarse de un precepto que hace alusión a un régimen disciplinario, de su lectura integral y armónica, incluyendo lo establecido en su parágrafo, y del objetivo del procedimiento disciplinario allí contenido, resulta razonable concluir que ese trámite disciplinario únicamente debe cumplirse en aquellos casos en los cuales se pretenda despedir al trabajador por haber incurrido en una falta que sea sancionable disciplinariamente, o lo que es lo mismo, cuando se le vaya a despedir con una justa causa, pero no en los demás eventos a los que se hace referencia en la mencionada cláusula, es decir, la aplicación de la cláusula de reserva que, además, no existe legalmente en la actualidad, y la aplicación del plazo presuntivo.

Precisa la Sala, que el cumplimiento del plazo presuntivo es una situación por completo ajena a la conducta laboral del trabajador, por tanto, no puede considerarse que pueda ser materia de una medida disciplinaria que justifique la existencia de un trámite previo a la toma de la decisión de terminar el contrato de trabajo por la ocurrencia de ese hecho.

Por otra parte, si el objetivo del procedimiento disciplinario es, según la referida cláusula, que el trabajador pueda rendir sus descargos, es indiscutible que debe estarse ante una situación que amerite la formulación de unos cargos o imputaciones que deban ser respondidos, lo que, no se da cuando se trata de la simple llegada de un plazo.

Esta Sala de la Corte ha estimado que no se justifica adelantar trámites disciplinarios, cuando no se esté juzgando la conducta laboral del trabajador y no exista la imputación de hechos que ameriten el ejercicio del derecho de defensa, valga recordar, entre otras, las sentencias del 1º de agosto de 2000, radicación 14313 y del 26 de agosto de 2008, radicación 33734, donde se estudió la misma cláusula que ahora es objeto de análisis por parte de esta corporación:

"En criterio de la Sala, la intelección que el Tribunal impartió a la cláusula convencional no da lugar al yerro fáctico que con el carácter de evidente denuncia la impugnación. Es razonable que el ad quem haya entendido que el procedimiento convencional previo solo se requería para la efectividad de una sanción disciplinaria o para el despido con justa causa, y resulta innecesaria "… cuando no se le adujo para la desvinculación la violación por acción u omisión de normas legales u obligaciones contractuales, pues simple y llanamente la empleadora hizo uso de la facultad consagrada en el artículo 8º del Decreto 2351 de 1965, pagando la indemnización por esa decisión" (…).

Y se exhibe lógica dicha apreciación de la cláusula porque al no existir en tales hipótesis causa u objetivo para el procedimiento convencional en referencia, no es dable predicarle por el empleador al trabajador omisiones o violaciones en que no ha incurrido. En verdad el acuerdo convencional no suprimió la facultad del empleador de terminar unilateralmente y sin justa causa el contrato de trabajo, cuando admite de antemano que su proceder conlleva el pago de una indemnización.

Se tiene entonces que las razones aducidas por el tribunal son acertadas por su desarrollo lógico y racional de cara a la apreciación de la convención colectiva, por lo que no es dable concluir que cometió un adefesio fáctico que pueda dar lugar a la prosperidad del cargo, máxime si se tiene en cuenta, de una parte y que la propia censura acude a lo que estima "intención" de las partes y, de otra, que existen varios pronunciamientos de esta corporación sobre el alcance de cláusulas convencionales similares, en los que se ha concluido que no hay errores de hecho cuando se ha acogido la misma interpretación que en este proceso prohijó el sentenciador".

En cuanto al reintegro pedido por el demandante solo es posible en el caso de que el trámite convencional no se realice antes de un despido, pero no cuando se ha terminado el contrato de trabajo por el vencimiento del plazo presuntivo, lo anterior encuentra sustento en el parágrafo de la cláusula convencional aludida, que dice:

"Cuando se aplica como máxima sanción el despido y no se cumpla con el procedimiento anterior, será inoperante y el municipio reintegrará al trabajador a la labor que estaba desempeñando en el momento de ser despedido con los salarios dejados de percibir de la fecha del despido a la fecha que sea reintegrado".

Se refiere la precitada disposición convencional solamente al despido, y es sabido que la terminación del contrato por la expiración de su término, no tiene esa naturaleza, razón por la cual es factible entender que a esa situación no se le aplica la consecuencia jurídica prevista en el aludido parágrafo.

En ese orden, concluye la Sala, que no es equivocada la interpretación del Tribunal al determinar que el procedimiento convencional no era aplicable al demandante; esta no constituye un error y mucho menos con las características de ostensible o manifiesto como se exige en el recurso extraordinario de casación.

En consecuencia, el cargo no prospera».