Sentencia 34415 de diciembre 1 de 2009

 

Sentencia 34415 de diciembre 1 de 2009 

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA

SALA DE CASACIÓN LABORAL

Rad. 34415

Acta 46

Magistrado Ponente:

Dr. Francisco Javier Ricaurte Gómez

Bogotá, D.C., primero de diciembre de dos mil nueve.

EXTRACTOS: «Consideraciones de la Corte

El censor configura su cargo, basado en la violación directa y por interpretación errónea del literal a) del artículo 47 de la Ley 100 de 1993, en relación con la interpretación del sentido y alcance que efectuó el tribunal sobre el concepto de compañera permanente, al negar la pretensión por la falta de cohabitación durante los últimos meses de vida del causante.

Si bien el tribunal en la parte motiva de la sentencia dedujo, que la demandante para el momento del fallecimiento del causante no convivía con éste, argumentando que correspondía a la actora acreditar que había hecho vida marital con el fallecido por lo menos dos años y hasta su muerte, y que, con fundamento en la investigación administrativa que adelantó la entidad demandada, la actora manifestó, mediante declaración bajo juramento realizada 10 de septiembre de 1998 (fl. 24), que al momento del fallecimiento del causante éste hacía cuatro (4) meses convivía con sus padres.

Con la prueba testimonial absuelta, el tribunal determinó que según las afirmaciones realizadas por los testigos, el carácter de la rotura de la pareja adquiría dimensiones de definitiva, por lo que como quedó visto (fls. 30, 33 a 34), los conocidos de pareja en sus manifestaciones afirmaron que las anteriores peleas y separaciones de los cónyuges duraban entre tres y cuatro días, por lo que cuatro meses, se trataba de una separación definitiva de la pareja, pensamiento que en su integridad acogió el órgano colegiado.

Acorde con la jurisprudencia de la Corte, el tribunal como sentenciador de segundo grado incurrió en la interpretación errónea del literal a) del artículo 47 de la Ley 100 de 1993, en relación con el sentido y alcance del concepto de compañera permanente, teniendo en cuenta lo manifestado por el recurrente y expresado por algunos de los testigos que, si bien, durante los últimos meses no vivieron bajo el mismo techo, en momento alguno dejaron de ser pareja, bajo el entendido de la conformación del núcleo familiar.

Por lo que el alcance y entendimiento que le dio el sentenciador de segundo grado al artículo 47 de la Ley 100 de 1993, modificado por el 13 de la Ley 797 de 2002, no resulta acorde con la jurisprudencia de la Corte, pues de conformidad con dicha preceptiva, la convivencia entre los cónyuges no desaparece por la sola ausencia física de alguno de los dos, cuando ello ocurre por motivos justificables, como de salud, oportunidades u obligaciones laborales, imperativos legales o económicos, entre otros.

Sobre el tema anterior, la Corte en sentencias del 15 de octubre de 2008, radiación 34466, y del 28 de octubre de 2009, radicación 34899 al reiterar otras decisiones en ese mismo sentido, dijo:

“(...) la convivencia entre cónyuges o compañeros permanentes no desaparece por la sola ausencia física de alguno de los dos, cuando ello ocurre por motivos justificables, como de salud, oportunidades u obligaciones laborales, imperativos legales o económicos etc. Entre otras sentencias que se han ocupado del tema, se encuentran las del 5 de abril, 10 de mayo y 25 de octubre de 2004 radicados 22560, 24455 y 24235, en su orden, la del 10 de marzo de 2006 radicación 26710, y más recientemente la del 22 de julio de 2008 radicado 31921; en esta última se dijo:

“Es cierto, como se afirma en el cargo, que al precisar el concepto de convivencia o de vida marital, para efectos de determinar el derecho a la pensión de sobrevivientes del cónyuge o compañera o compañero permanente del afiliado o del pensionado fallecido, esta Sala de la Corte ha proclamado que esa convivencia no desaparece cuando los esposos o compañeros permanentes no pueden vivir bajo el mismo techo por circunstancias particulares originadas en el trabajo, la salud, la fuerza mayor, etc, que no impidan ni signifiquen la pérdida de la comunidad de vida ni la vocación de la vida en común, pues lo que interesa para que esa convivencia exista es que en realidad se mantengan, el afecto, el auxilio mutuo, el apoyo económico, y el acompañamiento espiritual, característicos de la vida en pareja”.

En consecuencia, el cargo es fundado y se casará la sentencia recurrida.

Toda vez que el punto de la convivencia fue el único que esgrimió el instituto demandado para no reconocer la pensión a la demandante, tanto en la contestación de la demanda como en su apelación de la decisión de segundo grado, son suficientes las anteriores consideraciones hechas en sede de casación para confirmar la decisión de primer grado.

Las costas de primera y segunda instancia estarán a cargo de la entidad demandada. No habrá lugar a ellas en el recurso extraordinario.

En mérito de lo expuesto la Corte Suprema de Justicia, Sala de Casación Laboral, administrando justicia en nombre de la República de Colombia y por autoridad de la ley, CASA la sentencia proferida por Sala Laboral del Tribunal Superior del Distrito Judicial de Medellín, el 7 de junio de 2007, en el proceso ordinario adelantado por la señora Mónica Lucía Gómez Mejía contra el Instituto de Seguros Sociales.

En sede de instancia se CONFIRMA la sentencia proferida por el señor Juez Primero Laboral del Circuito de Medellín de fecha 16 de mayo de 2005, en este proceso. Costas en primera y segunda instancia a cargo de la entidad demandada. Sin lugar a ellas en el recurso extraordinario.

Cópiese, notifíquese, publíquese y devuélvase el expediente al tribunal de origen».