Sentencia 34893 de septiembre 21 de 2010

 

Sentencia 34893 de septiembre 21 de 2010 

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA

SALA DE CASACIÓN LABORAL

Ref.: Expediente 34893

Acta 34

Magistrado Ponente:

Dr. Eduardo López Villegas

Bogotá, D.C., veintiuno de septiembre de dos mil diez.

EXTRACTOS: «III. El recurso de casación

Lo interpuso la parte demandante. El alcance de la impugnación lo planteó en estos términos literales:

“Aspira mi mandante con este recurso a que esa h. corporación case parcialmente la sentencia impugnada en cuanto confirmó los numerales primero y cuarto de la sentencia de primera instancia y, una vez constituida en sede de instancia, los revoque y, en su lugar, condene solidariamente al Ingenio La Cabaña S.A., adicionando, igualmente, en los numerales segundo, tercero, quinto y sexto como responsable solidario”.

Con esa intención, propuso dos cargos, que no fueron replicados. La Corte los estudiará conjuntamente, a pesar de venir orientados por sendas distintas, en atención a que acusan el mismo conjunto normativo, se valen de igual demostración y persiguen idéntica finalidad.

Cargo primero

Acusa la sentencia del tribunal de violar por la vía indirecta, en el concepto de aplicación indebida, el artículo 34 del Código Sustantivo del Trabajo, subrogado por el 3º del Decreto 2351 de 1965, en relación con el 216 del Código Sustantivo del Trabajo.

Dijo que a esa violación arribó el sentenciador por los siguientes errores de hecho en que incurrió:

No dar por demostrado, estándolo, que el proceso de transformación de la caña de azúcar no puede equipararse a la reparación y mantenimiento de estructuras.

Considerar, contra la evidencia, que la actividad de reparación y mantenimiento de estructuras no resulta esencial en el proceso de producción y transformación de la caña de azúcar.

No dar por demostrado, estándolo, que las actividades de mantenimiento y de reparación de estructuras, en la industria azucarera, es una actividad cotidiana, normal y esencial para lograr el producto final, esto es, el azúcar.

Considerar, en contra de la evidencia, que el mantenimiento y la reparación de equipos no son actos permanentes en la industria azucarera y que le son extraños al proceso de la transformación de la caña de azúcar.

Indicó que el tribunal cometió esos yerros fácticos por la apreciación indebida del documento que corre a folios 26 a 32 y por falta de apreciación de la orden de trabajo de folio 59.

Para su demostración, expresó:

“El certificado de existencia y representación legal que reposa a folios 26 a 32 (repetido varias veces en la foliatura), resulta indebidamente apreciado por el tribunal, toda vez que el objeto social de la demandada se logra después de realizar diversos procesos de transformación de las cañas.

“Entonces, si esos pasos conducen al producto final, mal puede el sentenciador considerar que para el procesamiento de caña, no se requiera de la estructura que estaba reparando, precisamente, el trabajador accidentado, pues esa actividad, hace parte del proceso que conduce al producto final, esto es el objeto que se propuso la sociedad llamada a juicio.

“Transformar la naturaleza propia de un determinado bien, requiere de una serie de actividades que permiten, después de la implementación de todas y cada una de las medidas, que permiten que se logré (sic) el producto final y, para ello, no puede demeritarse, sin incurrir en error, ninguna de las etapas que se deben aplicar al objeto a transformar, pues de no ser así, el derivado que se busca no se encontraría o se llegaría a uno totalmente diferente al que se pensó inicialmente.

“No puede el tribunal, sin caer en error monumental, estimar que la reparación y el mantenimiento de las líneas de escape de la maquinaria que permite someter la caña al proceso de transformación, sea una actividad no esencia (sic) y mucho menos normal, pues para convertir un fruto natural en granos de azúcar, para el consumo humano, no puede echarse de menos ninguna actividad por trivial que parezca.

“Tan esencial fue la actividad que desarrollaba el accidentado fallecido, que el mismo Ingenio suministró la totalidad de los materiales, los combustibles y el transporte de la lámina, según lo acredita el documento que corre a folios 59 del expediente, documento que fue ignorado por el sentenciador.

“Si no fuese esencial el equipo denominado evaporador, para la transformación que emprendió el Ingenio en desarrollo de su objeto social, se imponen los siguientes cuestionamientos: 1. ¿Para qué se solicitó la reparación? 2. ¿El evaporador no tiene ninguna injerencia en el producto buscado que pretende lograr el ingenio? 3. ¿Se solicitó una reparación de un equipo que no tiene valor agregado en el proceso de la transformación y en el cumplimiento de esa directriz perdió la vida una persona?”.

Segundo cargo

Acusa la sentencia del tribunal de violar por la vía directa, en el concepto de interpretación errónea, el artículo 34 del Código Sustantivo del Trabajo, subrogado por el 3º del Decreto 2351 de 1965, en relación con el 216 del Código Sustantivo del Trabajo.

La demostración es igual a la del primer cargo, que, por economía, no se reproduce.

IV. Consideraciones de la Corte

La solidaridad laboral entre el beneficiario o dueño de la obra y el contratista independiente, inspirada en el sentido proteccionista que distingue al derecho de trabajo, arraigado desde su propia génesis, y consagrada en el artículo 34 del Código Sustantivo del Trabajo, encuentra su razón de ser en impedir que el convenio con un contratista independiente para la ejecución de una obra o la prestación de servicios se convierta en un medio al que acudan las empresas, con el propósito de evadir el cumplimiento de las obligaciones laborales.

De manera que la responsabilidad solidaria irrumpe cuando una actividad, directamente vinculada con el objeto económico principal de la empresa, se contrata para que la preste un tercero, que, a su turno, emplea trabajadores.

Sin duda, la consagración de la solidaridad laboral traduce que el empresario ha de desarrollar su designio empresarial directamente y con utilización de sus propios trabajadores.

Pero si decide hacerlo a través de la contratación con un tercero, que a su vez se vale de trabajadores dependientes por él contratados, el legislador ha establecido que el beneficiario o dueño de la obra resulte responsable de los salarios, prestaciones e indemnizaciones a que tienen derecho esos trabajadores, por la vía de la solidaridad laboral, como que, en últimas, termina por beneficiarse del trabajo desarrollado por personas que prestaron sus servicios en una labor que no es extraña a lo que constituye lo primordial de su renglón económico.

De tal suerte que la solidaridad laboral se configura cuando el objeto del contrato celebrado entre el dueño de la obra y el contratista independiente recae sobre una de las tareas u operaciones que comprenden la actividad económica del primero, es decir, se trata de una labor que el beneficiario del servicio estaría en condiciones de cumplir por pertenecer al campo de su especialidad u objeto social.

No escapa al criterio de la Corte la complejidad que envuelve la determinación de la solidaridad laboral del beneficiario o dueño de la obra respecto de las obligaciones laborales del contratista independiente, en tanto que exige el análisis de situaciones particulares que dificultan la fijación de una regla general de lo que en cada caso específico debe entenderse por labores extrañas a las normales de la empresa o negocio del beneficiario de la obra, que es, como se sabe, el elemento fundamental para concluir en la existencia de la aludida solidaridad laboral.

La Corte ha precisado algunas pautas, a fin de establecer si la actividad del contratista independiente es o no extraña a las normales del beneficiario o dueño de la obra.

Al punto, ha adoctrinado que no basta que entre la actividad económica que desarrolla el contratista y la del beneficiario o dueño de la obra exista una simple relación indirecta o alguna semejanza, en tanto que, como es apenas natural, no es suficiente que aquella haga parte de la vida empresarial del beneficiario, sino que debe estarse frente a una actividad ciertamente distintiva del negocio, esto es, directamente relacionada con el renglón económico principal.

En esa perspectiva, ha explicado igualmente, que no basta que con la actividad que desarrolla el contratista independiente se cubra una necesidad específica, propia del beneficiario de su trabajo, sino que es menester que aquella, en realidad, constituya una función normalmente desarrollada por el beneficiario, directamente vinculada con la ordinaria explotación de su objeto económico, como desarrollo de su designio empresarial.

En la específica ocurrencia de autos, esa necesaria correspondencia entre las actividades del contratista y las del beneficiario de su trabajo logró demostrarse, por cuanto que, la fabricación y montaje de tubería y accesorios de un tramo de la línea de escape en el área de evaporación, de la maquinaria y equipos de propiedad de Ingenio La Cabaña S.A., sirve de apoyo a su negocio, y constituye parte esencial de la misma, toda vez que es soporte para el cabal desarrollo de su principal objeto social, cual es la actividad agroindustrial para toda clase de derivados de la caña de azúcar, mediante los diversos procesos de transformación de cañas propias o de terceras personas.

Esta Sala se pronunció en Sentencia 25505 de fecha 30 de agosto de 2005, en caso similar al del sub lite en los siguientes términos:

“La actividad propia de una empresa del sector productivo, en nuestro caso dedicada a transformar el hierro y el carbón en acero, comprende toda aquella que sea indispensable para obtener un producto final, en especial la adquisición y manejo de insumos, que de manera simplificada son la materia prima y los equipos que la han de transformar; de esta manera, las operaciones tendientes a asegurar el funcionamiento de la maquinaria indispensable para la producción siderúrgica no pueden ser reputadas como extrañas; se trata del mantenimiento de elementos necesarios y distintivo de este tipo de industria, y como tal, un servicio con vocación a ser requerido continuadamente.

Ciertamente, según se desprende del contrato de prestación de servicios de mantenimiento eléctrico, se está frente a unos ofrecidos al dueño de la obra por parte del contratista empleador directo del actor, no para una obra puntual, ni para una prestación de carácter general, sino un mantenimiento eléctrico específico y especializado para la maquinaria y equipos de una empresa siderúrgica, y para ser prestados de manera permanente.

Esta tesis doctrinaria no se opone a la que ha sostenido la Sala cuando ha considerado que son extrañas al giro ordinario de los negocios, las actividades de mantenimiento de la infraestructura física del establecimiento productivo, —de ella hace la requerida para servicios públicos—, o a empresas del sector servicios en las que su equipamiento son de apoyo a la labor, y no como aquí, maquinarias imprescindibles y específicas para la obtención del producto industrial”.

Los cargos, en consecuencia, prosperan.

Sin costas en el recurso extraordinario de casación.

En sede de instancia, se revocarán los numerales primero y cuarto de la sentencia proferida por el Juzgado Tercero Laboral del Circuito de Palmira, el 29 de septiembre de 2006, para en su lugar declarar solidariamente responsable a la empresa Ingenio La Cabaña S.A. de las condenas impuestas por el a quo.

Las costas de las instancias serán a cargo de las vencidas.

En mérito de lo expuesto, la Corte Suprema de Justicia, Sala de Casación Laboral, administrando justicia en nombre de la República de Colombia y por autoridad de la ley, CASA PARCIALMENTE la sentencia del Tribunal Superior del Distrito Judicial de Buga, Sala Laboral, de fecha 2 de octubre de 2007, proferida en el proceso ordinario laboral promovido por Luz Stella Marín Murillo, Angélica María, Leydi Dayana y Víctor Alexander Balanta Marín contra las sociedades Montajes Industriales S & R Ltda. e Ingenio La Cabaña S.A., en cuanto confirmó los numerales primero y cuarto de la sentencia de primera instancia, no la casa en lo demás. En sede de instancia, revoca los numerales primero y cuarto de la sentencia proferida por el Juzgado Tercero Laboral del Circuito de Palmira, el 29 de septiembre de 2006, para en su lugar declarar solidariamente responsable a la empresa Ingenio La Cabaña S.A. de las condenas impuestas por el a quo.

Sin costas en casación. Las costas de las instancias serán a cargo de las vencidas.

Cópiese, notifíquese, publíquese y devuélvase el expediente al tribunal de origen».