SENTENCIA 35418 DE AGOSTO 04 DE 2009

 

Sentencia 35418 de agosto 4 de 2009 

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA 

SALA DE CASACIÓN LABORAL

EXTRACTOS: «El motivo fundante de la negativa a ordenar el suministro de la dotación de la indumentaria para laborar, radicó en la falta de prueba de su valor en dinero, toda vez que aunque era posible demandar su reconocimiento, lo que procede es la indemnización monetaria por la no entrega de tales elementos.

Dado lo confuso de la elaboración de la acusación, asumirá la Sala que el cuestionamiento de la censura sobre este punto consiste en considerar procedente, así el contrato de trabajo ya haya fenecido, la entrega de la dotación dejada de suministrar durante su ejecución, por lo cual, se torna innecesaria la prueba pericial exigida por el ad quem. El punto ya ha sido objeto de pronunciamiento de parte de esta Sala de la Corte, por ejemplo, en la sentencia de 13 de abril de 1999, cuando se dijo:

“En esta hipótesis ha de aplicarse la regla general que tiene lugar en materia contractual en caso de incumplimiento de lo pactado, según la cual se genera el derecho de indemnización de perjuicios a cargo de la parte responsable y en favor de la afectada. Como dicha indemnización no se encuentra legalmente tarifada ha de ser acreditada en cada caso y es claro que puede incluir el monto en dinero correspondiente a la dotación, así como cualquier otro tipo de perjuicios que se llegue a demostrar” (rad. 11014).

Claro está que, si bien es cierto, el artículo 234 del Código Sustantivo del Trabajo, no permite la sustitución de la entrega de esta prestación en especie, por el pago de su importe en dinero, no se puede desapercibir que la obligación impuesta al patrono por la ley procura facilitar la ejecución del oficio por parte del empleado, lo que explica la exigencia de que sea adecuado a la naturaleza del trabajo (D.R. 686/70, art. 3º). Se sigue de lo dicho, que tales elementos deben ser utilizados en la ejecución de las labores asignadas, por lo que, en sana lógica, el suministro de las prendas no tiene ningún sentido, una vez ha cesado la obligación del trabajador de prestar el servicio, como natural efecto de la terminación del contrato. En ese orden, lo que se impone es la indemnización de perjuicios por el incumplimiento patronal, que, por no encontrarse tarifada, exige la cuantificación del perjuicio.

De ese modo, al estimar imprescindible la cuantificación del perjuicio generado a partir del incumplimiento referido, en ninguna equivocación incurrió el Tribunal, pues, se reitera, es esa la solución que se impone impartir».

(Sentencia de casación, 4 de agosto de 2009. Radicación 35418. Magistrado Ponente: Dr. Camilo Tarquino Gallego).

_____________