Sentencia 3572 de noviembre 8 de 1991 

CONSEJO DE ESTADO 

SALA DE LO CONTENCIOSO ADMINISTRATIVO

SECCIÓN CUARTA

DEDUCCIÓN POR PÉRDIDAS

REQUISITOS

EXTRACTOS: «La sociedad actora solicitó en su denuncio rentístico de 1980, que una pérdida registrada en la venta de acciones adquiridas en el mismo año, le fuera aceptada como un menor valor del ingreso ordinario obtenido. Esto por cuanto el precio de adquisición o costo, fue considerablemente superior al precio de venta de dichas acciones. La Administración de Impuestos Nacionales de Medellín, a través de la liquidación de revisión impugnada, desconoció dicho procedimiento, rechazando la deducción de la pérdida.

La ley tributaria define que la renta líquida de los contribuyentes está constituida por la diferencia entre la renta bruta y las deducciones que tengan relación de causalidad con el ingreso. Pero no toda erogación o gasto constituye una deducción, pues esta debe cumplir además de los requisitos generales de relación de causalidad, necesidad y proporcionalidad, con el de la definición previa que de ellas debe hacer la ley. Es la misma ley entonces, la que determina cuáles son los conceptos que tienen el carácter de deducibles de la renta, sin que puedan crearse conceptos diferentes por analogía o extensión.

En materia tributaria se distinguen varias clases de pérdidas, con consecuencias fiscales definidas:

1. Las pérdidas operacionales que resultan del exceso de los gastos de un negocio o actividad generadora de una renta, en relación con los ingresos brutos percibidos en la misma (arts. 84 y 85 del D. 187/75). Bajo unas condiciones especiales, podrán estas pérdidas ser diferidas por cinco años, con el fin de evitar su efecto negativo en los estados financieros, que pudieran llevar incluso a la disolución de la sociedad.

2. Las pérdidas de capital, sufridas durante el año o período gravable, en los bienes usados en el negocio o actividad productora de la renta, siempre que hubieren ocurrido por una fuerza mayor (art. 83, D. 187/75). Estas son pérdidas deducibles de la renta.

3. Además la ley contempla la pérdida ocurrida en la enajenación de activos, pero no autoriza su deducción, a menos que constituya una pérdida ocasional, en cuyo caso sólo puede restarse de las ganancias ocasionales netas obtenidas en el mismo ejercicio (D. 2053/74, art. 103).

En el caso que nos ocupa, la pérdida ocurrida en la enajenación de acciones adquiridas y vendidas en el mismo año, no configura una pérdida operacional, susceptible de ser compensada en los cinco años siguientes, por no encontrarnos con unos mayores gastos o expensas, en relación con el ingreso percibido. Adicionalmente a este punto, como se señaló en el concepto fiscal, no es la actividad productora de renta para la sociedad, la compraventa de acciones.

Tampoco la pérdida de capital, pues no se trata de robo, incendio o destrucción del bien o de cualquier otro hecho constitutivo de fuerza mayor, sino simplemente de su enajenación a un menor valor.

Y por último, no se trata de una pérdida ocasional, por cuanto las acciones no fueron poseídas por más de dos años y en tal evento, sólo podría afectarse una ganancia igualmente ocasional.

Las anteriores razones son suficientes para concluir que la pérdida en la venta de acciones no era deducible de la renta bruta, tal como lo decidió el tribunal».

(Sentencia de noviembre 8 de 1991. Radicación 3572. Consejera Ponente: Dra. Consuelo Sarria Olcos).

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