Sentencia 3626 de febrero 21 de 1992 

CONSEJO DE ESTADO 

SALA DE LO CONTENCIOSO ADMINISTRATIVO

SECCIÓN CUARTA

PAGO DE LA SANCIÓN POR EXTEMPORANEIDAD

NO ES REQUISITO PARA RECIBIR DECLARACIONES DE RENTA

EXTRACTOS: «La Administración durante el trámite gubernativo y después como parte demandada ante la jurisdicción, ha sostenido la tesis de que la liquidación y pago de la sanción por extemporaneidad deben ser simultáneas porque según su entender el artículo 43 del Decreto 3803 de 1982, en lo que hace relación al pago de aquélla no fue modificado por el artículo 36 del Decreto 2503 de 1987, puesto que éste sólo lo derogó tácitamente en lo que le fuera contrario. En esta interpretación se ha escudado reiteradamente para sostener que la falta de pago de la multa impidió a las entidades bancarias y aun a las propias oficinas de impuestos, recibir las declaraciones de renta de 1983, 1984 Y 1986 que exigió presentar a la sociedad.

De la confrontación de los artículos 1º y 43 del Decreto 3803 de 1982 y de los artículos 4°, 6°, 7°, 8°, 9° Y 36 del Decreto 2503 de 1987, la Sala encuentra que, si bien es cierto el artículo 154 de este estatuto no derogó expresamente el artículo 43 del primero, que regulaba la liquidación y pago de la sanción por extemporaneidad, sí lo modificó en cuanto al momento del pago de la pena, como quiera que aquel derogó el artículo 1° del Decreto 3803 que, en su numeral 8° prescribía la obligación de acompañar a la declaración la prueba del pago previo de aquélla cuando ésta resultara extemporánea.

Además, ni de los artículos 4°, 6°, 7°, 8°, 9° del Decreto 2503 de 1987, que tratan sobre el contenido de las declaraciones tributarias, ni del artículo 36 que reguló nuevamente la forma de liquidar la sanción por extemporaneidad, ni menos aún del artículo 14 que establece cuáles declaraciones se tienen como no presentadas, surge como requisito esencial que para percibir los formularios oficiales se acredite el pago de la sanción por extemporaneidad cuando ésta se ha causado.

Lo anterior lo confirma el Decreto 88 de enero 19 de 1988, por el cual se fijaron los plazos y lugares para la presentación de las declaraciones tributarias y para el pago de las obligaciones fijadas en ellas, vigente para la época en que la sociedad fue emplazada para que cumpliera con el deber formal y de cuyo articulado surge que sólo y exclusivamente en el caso de la declaración del impuesto de timbre, debe probarse simultáneamente con su presentación el pago de la totalidad del impuesto, sanciones e intereses (arts. 19 y 20 armónicos con el 24). Además el segundo inciso del artículo 1° en forma absolutamente clara estableció que las declaraciones extemporáneas de los años de 1986 y anteriores "se seguirán presentando en las oficinas de la Administración de Impuestos, pero los pagos correspondientes se efectuarán en los bancos autorizados" .

Así las cosas, no podía la Administración negarse a recibir las presentadas en 1988 (por los años 1983, 1984 y 1986 exigidas por ella misma), esgrimiendo un requisito no previsto por la ley tributaria y menos aun cuando para entonces también el artículo 27 del Decreto 1 de 1984, establece:

"... cuando una norma imponga a una persona el deber de presentar una solicitud, una declaración tributaria o de otra clase o una liquidación privada, o el de realizar cualquier otro acto para iniciar una actuación administrativa, las autoridades no podrán pedirlo ni negarse a recibir el escrito con el que se pretende cumplir el deber. Ello no obsta para que se adviertan al interesado las faltas en que incurre, o las que aparentemente tiene su escrito ..." (subraya la Sala).

Establecido como ha quedado que no era indispensable que la sociedad acreditara el pago de la sanción por extemporaneidad para que se recibieran sus declaraciones tributarias, es del caso examinar ahora si éstas fueron presentadas de una y otra manera, pues no de otra forma puede levantarse la sanción impuesta por la no presentación de aquéllas.

La contribuyente afirma en la demanda, como lo reiteró en la vía gubernativa que, ni la Administración de Impuestos, ni el Banco del Estado quisieron recibir las declaraciones de renta que ella presentó por los períodos gravables 198 1984 y 1986, por falta de pago de la sanción por extemporaneidad, afirmación que no fue controvertida por la parte demandada: por el contrario, en la parte final del memorial contestatorio (fl. 100, cdno. ppal.), ésta acepta que las declaraciones fueron dejadas en sus dependencias "sin sellarlas y sin ofrecer el pago de las sanciones pertinentes" .

Esta expresa aceptación por lo demás es acorde con lo expuesto en la Resolución 001 de enero 11 de 1989 que desató el recurso de reconsideración y en la cual la Administración dijo:

"Aunque no se puede desconocer la intención, de la Compañía Frigorífica del Cauca "Cofrial" de cumplir con la obligación de declarar por los años 1983, 1984 y 1986, no se puede decir que lo ha efectuado legalmente ya que no se han cancelado las sanciones por extemporaneidad correspondientes ni se han presentado ante la oficina competente tales declaraciones para ser selladas".

De lo anterior resulta necesario concluir que la sociedad sí presentó las declaraciones tributarias, primero ante el jefe de la sección de auditoría externa doctora Gloria Hurtado de Bolaños y después ante el mismo Administrador de Impuestos cuando las remitió, anexas a la consulta que le formuló el 22 de junio de 1988, a fin de que se le indicara el procedimiento a seguir para el cumplimiento de la obligación de declarar.

En tales circunstancias tuvo razón el a quo de anular la operación administrativa impugnada como quiera que, se incurrió en ella en una falsa motivación.

Primero al exigir el cumplimiento de una obligación que no estaba establecida por la ley: el pago previo de la sanción por extemporaneidad y segundo, al afirmar que no se habían presentado las declaraciones cuando la realidad es que sí se habían llevado a la Administración, y cosa distinta fue que aquélla no hubiera estampado el sello de recibidas.

Así pues la Administración de Impuestos debe aceptar para todos los efectos legales como recibidas las declaraciones de renta correspondientes a los años gravables 1983, 1984 y 1986, el día 22 de junio de 1988, fecha en la cual las presentó la sociedad como anexos a la consulta a que anteriormente se hizo mención, según sello estampado por la misma oficina de impuestos (fl. 52, cdno. ppal.) que las recibió».

(Sentencia de febrero 21 de 1992. Expediente 3626. Consejero Ponente: Dr. Jaime Abella Zárate).

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