Sentencia 36563 de julio 13 de 2010

 

Sentencia 36563 de julio 13 de 2010

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA

SALA DE CASACIÓN LABORAL

Radicación 36563

Acta Nº 24

Magistrado Ponente:

Dr. Camilo Tarquino Gallego

EXTRACTOS: «Se considera

El artículo 480 del Código Sustantivo del Trabajo, que sirvió de fundamento al tribunal para resolver la controversia planteada en este proceso, relacionada con la pretendida orden de revisión de la convención colectiva de trabajo, suscrita entre el Instituto de Seguros Sociales y el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Seguridad Social, “Sintraseguridad social”, establece textualmente:

“Revisión. Las convenciones colectivas son revisables cuando quiera que sobrevengan imprevisibles y graves alteraciones de la normalidad económica. Cuando no haya acuerdo entre las partes acerca de la revisión fundada en tales alteraciones, corresponde a la justicia del trabajo decidir sobre ellas; y entre tanto estas convenciones siguen en todo su vigor”.

La disposición legal anteriormente transcrita, tiene su razón de ser en la teoría de la imprevisión, en cuanto se permite a las partes que suscribieron un acuerdo colectivo de trabajo, bien por mutuo consentimiento o por orden judicial, reexaminar sus cláusulas obligacionales que resulten excesivamente onerosas o imposibles de sobrellevar y cumplir, por situaciones sobrevinientes e imprevisibles, que alteren de manera grave la normalidad económica.

Este mismo mecanismo se encuentra consagrado con similar finalidad respecto del contrato individual de trabajo, en el artículo 50 del Código Sustantivo del Trabajo, cuyo fundamento es la buena fe contractual, en cuanto que al cambiar sustancialmente las condiciones en las que se celebró el contrato, que ubican al deudor en imposibilidad de cumplir con sus obligaciones, es posible forzar una nueva concertación en condiciones diferentes, siempre y cuando se presente la situación fáctica allí prevista, esto es, que sobrevengan imprevisibles y graves alteraciones de la normalidad económica.

La Corte Constitucional en sentencia del 20 de enero de 1994 (C-009/94), al referirse al tema de la revisión de las convenciones colectivas de trabajo, expresó:

“Por principio las obligaciones inicialmente consideradas en la celebración de un negocio jurídico subsisten, mientras las circunstancias originales no hubieren sufrido un cambio o modificación fundamental; no obstante, cuando quiera que sobrevengan imprevisibles y graves alteraciones de la normalidad económica, acudiendo a la teoría de la imprevisión, que se fundamenta en el principioestando así las cosas, es jurídicamente posible, la revisión de una convención para ajustarla a la nueva realidad social, económica y jurídica. En nuestro derecho colectivo del trabajo, tiene plena aplicación la teoría de la imprevisión en la norma del artículo 480 del Código Sustantivo del Trabajo, que igualmente es de recibo en las diferentes ramas del derecho, incluyendo el derecho internacional (Convención de Viena, art. 62, aprobada por la L. 33/85)”.

De otro lado, la Sala Plena de la Corte Suprema de Justicia, mediante sentencia del 12 de junio de 1970, al referirse al tema de la revisión de las convenciones colectivas de trabajo, prevista en el artículo 480 del Código Sustantivo del Trabajo, precisó:

Argúyese que el artículo 480 del Código Sustantivo del Trabajo estatuye la acción de revisión de las convenciones mencionadas y con su ejercicio puede librarse el patrono de las obligaciones convencionales que le sean excesivamente onerosas o imposibles de sobrellevar; pero esta acción, en primer término, la concede aquel precepto no solo a los patronos sino también a los trabajadores, lo que indica que no fue instituida para sustituir la denuncia patronal de la convención, de que acaba de hablarse. En segundo lugar, procede su ejercicio “cuando quiera que sobrevengan imprevisibles y graves alteraciones de la normalidad económica”, es decir, en eventos de crisis general o de una rama o de un grupo de industrias y no para el caso de mala situación económica de un determinado empresario o patrono o sindicato, ya que la expresión ”normalidad económica se predica de situaciones generales, mas no de las de este o de aquel individuo, aisladamente considerado. Las “imprevisibles y graves alteraciones de la normalidad económica, a que se refiere el precepto, son situaciones de conjunto, comunes a varios patronos, empresarios o asociaciones de trabajadores para quienes sobrevino imprevista y grave anormalidad en la economía y los que pueden en virtud a esa causa general ejercitar separadamente, la acción de revisión de las convenciones colectivas. No reemplaza, pues, esta acción de revisión la de denuncia de ellas, atrás estudiada (tomado de la G.J. 2338 bis).

En principio, cabe decir que aplicada la jurisprudencia anterior al presente asunto, no precedería la revisión reclamada, dado que la supuesta alteración de la normalidad económica solo se pregonaría del Instituto de Seguros Sociales, mas no de entidades que tengan que ver con la rama de la salud o de la seguridad social, o de una crisis económica general que la afecte, de tal manera que no pueda cumplir sus compromisos convencionales.

De todos modos corresponde definir a la Corte frente a una acción de esta naturaleza, si, en efecto, la razón que aduce el demandante constituye un hecho sobreviniente, imprevisible y grave, que altera el equilibrio económico, esto es, si bien es cierto que el contrato es ley para los contratantes, y por ende, obliga a cumplir lo acordado, las circunstancias destacadas otorgan el derecho a su revisión, para adaptar el contrato a esa nueva realidad económica.

Así las cosas, cuando el tribunal procedió a verificar si aparecían demostradas o no las supuestas alteraciones de la normalidad económica aducidas por el ente demandante, valiéndose de los medios de prueba que se incorporaron al proceso, no interpretó de manera restrictiva ni equivocada el artículo 480 del Código Sustantivo del Trabajo, pues ese es precisamente el supuesto fáctico que exige la norma para la viabilidad de la revisión pretendida y, además, porque ese fue el fundamento de la demanda.

Desde luego, si le ”incumbe a las partes demostrar el supuesto de hecho de las normas que consagran el efecto jurídico que ellas persiguen”, tal como lo prevé el artículo 177 del Código de Procedimiento Civil, la carga probatoria tendiente a acreditar que le asiste el derecho a que se revise la convención colectiva de trabajo, por haberse presentado esas circunstancias excepcionales e imprevisibles fundamento de la pretensión, está radicada en el promotor del proceso, que para este caso, no se satisfizo, según lo consideró el tribunal y que la Corte no juzga equivocado.

En ese orden, al censor le correspondía destruir el soporte esencial del fallo impugnado, consistente en la ausencia de prueba sobre la real y verdadera existencia de las graves e imprevisibles alteraciones de la normalidad económica, lo cual le imponía la formulación de un cargo por la vía indirecta y la denuncia de los medios de prueba que sirvieron de fundamento fáctico a la sentencia atacada.

En consecuencia, el cargo no prospera.

Las costas del recurso extraordinario son a cargo de la parte recurrente.

En mérito de lo expuesto, la Corte Suprema de Justicia, Sala de Casación Laboral, administrando justicia en nombre de la República y por autoridad de la ley, NO CASA la sentencia del 29 de febrero de 2008, proferida por la Sala Laboral del Tribunal Superior del Distrito Judicial de Bogotá, en el proceso que el Instituto de Seguros Sociales le promovió al Sindicato Nacional de Trabajadores de la Seguridad Social, Sintraseguridad Social.

Costas a cargo de la parte recurrente.

Cópiese, notifíquese y devuélvase al tribunal de origen».