Sentencia 37963 de agosto 31 de 2010

 

Sentencia 37963 de agosto 31 de 2010

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA 

SALA DE CASACIÓN LABORAL

Rad. 37963

Magistrado Ponente:

Dr. Camilo Tarquino Gallego

Acta 31

Bogotá, D.C., treinta y uno de agosto de dos mil diez.

EXTRACTOS: «Se considera

Sabido es que, en casos como el que ahora ocupa la atención de la Sala, a la parte actora le corresponde probar que la decisión unilateral de poner fin a la relación de trabajo, fue tomada por el empleador, y a este, si es que aspira a liberarse de las consecuencias indemnizatorias, legales o convencionales, le incumbe demostrar que los hechos que imputó al trabajador, verdaderamente ocurrieron, y que en la ley, en el reglamento interno de trabajo, o en el contrato mismo, la conducta que se le endilga está enlistada como justa causa de despido.

La terminación unilateral del contrato de trabajo, a instancias de la accionada, es un hecho sobre el cual no hay discrepancia, dado que así fue aceptado por las partes desde los albores del proceso, y se corrobora con el documento adosado al folio 25 y siguiente del expediente, según el cual, a la salida de su turno de trabajo, a la demandante le fueron encontrados dentro de su bolso, 4 costales de fibra, hecho que fue considerado como justa causa por la enjuiciada para despedirla.

Para infirmar el fallo del a quo, en el ámbito de lo fáctico, el tribunal observó que, en los términos del artículo 84 del reglamento interno de trabajo, a los trabajadores les está prohibido “Sustraer de la fábrica, taller, salón o establecimiento los útiles de trabajo, las materias primas o productos elaborados, sin permiso de la empresa”, comportamiento que está calificado como falta grave, en la medida que su desatención implicó “la violación de las obligaciones y prohibiciones de los trabajadores o prescripciones de orden, establecidas en la ley, reglamento, convención colectiva, pacto o fallo arbitral, según el caso”; y que, en tal virtud, no podía el juez “efectuar razonamientos valorativos al respecto, puesto que en contra de los suyos se podrían esgrimir otros como el trasfondo ético frente al conglomerado, o la mentira de la actora en los descargos, que merecerían reproches desde otra óptica, que, se itera, está vedada al fallador cuando previamente se calificó en el reglamento”.

La censura aduce que fue equivocado tener por acreditado “que los costales que tenía la demandante en su bolso, eran útiles de trabajo, materias primas o productos elaborados por la empresa”, pues los documentos que estima mal apreciados, muestran que lo encontrado en el bolso de la actora, “fueron unos sobrantes que en el peor de los casos empezaron a reciclarse después del año 2003”, que no eran útiles de trabajo, ni materias primas, ni productos elaborados por la empresa.

Y no le falta razón al impugnante; ciertamente, conforme se lee en el documento suscrito por el jefe de excedentes industriales de Textiles Fabricato Tejicondor S.A. (fls. 232), los costales de fibra provienen del servicio de alimentación, es decir que no son útiles de trabajo, materia prima, ni productos elaborados por dicha empresa, pues es obvio que la producción de costales de fibra, no forma parte del objeto social de la misma, tampoco constituyen insumos para la elaboración de esos productos, ni menos puede decirse que se trate de herramientas o útiles de trabajo.

En ese orden, el error del juez de alzada es evidente, porque no reparó que lo que está calificado como falta grave por el reglamento interno de trabajo, es sacar de la empresa elementos que sean útiles de trabajo, materia prima, o productos elaborados en sus dependencias, que no el material que se halló en poder de Rivera Agudelo, que más bien corresponde a un sobrante de lo que se utiliza en la cafetería o restaurante de la factoría, de donde se sigue que no hubo violación grave a la prohibición contenida en el artículo 84 del reglamento interno de trabajo de la sociedad accionada.

No se trata de que la Corte se inmiscuya en la calificación de grave de una falta presuntamente cometida por un trabajador, si es que en este caso tal denominación existía, sino de que, en atención al principio de legalidad, solo cuando la conducta del trabajador se adecua a la hipótesis punitiva descrita en la ley o en el reglamento interno de trabajo, entre otros, puede decirse que ha incurrido en el comportamiento descrito como violatorio del contrato de trabajo con la entidad suficiente para la empresa darlo por terminado, dado que el principio mencionado, rechaza la imposición de sanciones por vía analógica.

Cumple aclarar que no es que la Sala avale la sustracción de cualquier clase de elementos por parte de los empleados de una empresa, sino de que, en este litigio, la conducta de la accionante no correspondió, ni por aproximación, a lo que el reglamento interno de trabajo califica como falta grave, generadora de la cancelación del contrato de trabajo. Desde luego, otra clase de sanción merecería, eventualmente, el comportamiento de la trabajadora, pero no el despido, pues se reitera, no se trató de una falta grave que ameritara tan drástica determinación.

En consecuencia prospera el cargo, y en sede de instancia, basta agregar que para el 1º de enero de 1991, cuando cobró vigencia la Ley 50 de 1990, la demandante contaba más de 10 años de labores, dado que ingresó al servicio de la enjuiciada el 1º de agosto de 1978, y como no se advierten razones que hagan desaconsejable el restablecimiento del contrato, se confirmará la sentencia que puso fin a la primera instancia.

Dada la prosperidad del recurso extraordinario, no se imponen costas en casación. En las instancias, a cargo de la demandada.

Por lo expuesto la Corte Suprema de Justicia, Sala de Casación Laboral, administrando justicia en nombre de la República y por autoridad de la ley, CASA la sentencia proferida por el Tribunal Superior del Distrito Judicial de Medellín, el 29 de agosto de 2008, en el proceso promovido por Marta Lilia Rivera Agudelo contra Textiles Fabricato Tejicondor S.A.

Como tribunal de instancia, confirma el fallo de 3 de noviembre de 2006, dictado por el Juzgado Laboral del Circuito de Bello, en el mismo proceso.

Sin costas en casación. En las instancias, a cargo de la parte demandada.

Cópiese, notifíquese, publíquese y devuélvase el expediente al tribunal de origen».