Sentenca 38521 de junio 9 de 2010

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA

SALA DE CASACIÓN LABORAL

Rad.: 38521

Acta 19

Magistrado Ponente:

Dr. Luis Javier Osorio López

Bogotá D. C., nueve de junio de dos mil diez.

EXTRACTOS: «VIII. Se considera

La Sala comienza por apreciar, valorar e interpretar la cláusula 39 de la convención colectiva de trabajo vigente entre 1985 y 1987, sobre la cual el actor fundamenta la pensión jubilatoria que pretende, frente a la cual el tribunal consideró que de acuerdo a la intención de las partes y sin lugar a dudas, el derecho convencional a dicha prestación se adquiere únicamente cuando el beneficiario acredite, estando al servicio de la empresa, los requisitos de edad y tiempo de servicio.

A su turno, la censura alega que de acuerdo con la estimación que hizo la Corte de la referida cláusula en la sentencia de casación del 19 de julio de 2006, radicación 29124, en la cual reconoció que la interpretación de la misma norma contractual que en esa oportunidad planteó el recurrente extraordinario y antagónica a la del tribunal, era plausible, salta a la vista que el sentenciador en este asunto, al decidir de la manera como lo hizo tal como quedó plasmado en el párrafo precedente, incurrió en un desatino fáctico manifiesto.

Sin embargo, la argumentación de la censura en esta sede extraordinaria es equivocada, pues no es la fuerza o la contundencia que el sentenciador imprima a una apreciación suya en la hermenéutica de una norma convencional, la fuente de un error de hecho en la casación laboral, al menos como aquí se plantea.

Lo relevante para estructurar un desatino fáctico que posibilite el quebrantamiento de la sentencia, es la conclusión que finalmente el juzgador de segundo grado extraiga al examinar la correspondiente cláusula del convenio colectivo y que para este asunto se concreta en haber considerado que los requisitos de edad y tiempo de servicio exigidos por la cláusula 39 de la convención arriba referenciada, debían acreditarse estando el pretenso beneficiario al servicio de la empresa.

Los argumentos o motivaciones expuestos por el sentenciador en torno a que en esa consideración estaba la intención de las partes, y que sobre la misma no había lugar a dudas, son intrascendentes en la medida en que lo que debe analizarse es si efectivamente tales requisitos, y concretamente el de la edad, deben cumplirse estando el trabajador activo, o en palabras del tribunal estando “al servicio de la misma empresa”.

Ahora, la circunstancia de que conforme a la hermenéutica de una disposición contractual pueda existir más de una interpretación, es común en el derecho del trabajo en tanto los jueces laborales están obligados a formar su convencimiento sin sujeción a la tarifa legal de pruebas, siguiendo los principios científicos que regulan la crítica de la prueba atendiendo la lógica y la experiencia sin descuidar las situaciones relevantes del proceso y la conducta procesal observada por las partes, salvo cuando legalmente se exija una solemnidad ad substantiam actus, evento en el cual no puede admitir su prueba por otro medio.

Acorde con lo acotado, es perfectamente posible que en torno a los alcances de una cláusula contractual, o en general, de otro medio de prueba, existan divergencias de criterio en los diferentes juzgadores que conocen de las correspondientes causas.

Luego, es tan cierto lo expresado, que la propia legislación procesal laboral, como ya quedó visto, lo contempla en la hipótesis descrita. Y para abundar, lo ratifica las reglas que gobiernan el recurso extraordinario de casación laboral en tratándose de la violación indirecta de la ley.

En efecto, el artículo 60 del Decreto 528 de 1964, que modificó el artículo 87 del Código Procesal del Trabajo y de la Seguridad Social, determina que el error de hecho debe aparecer de modo manifiesto en los autos y esa condición, indispensable para la eventual prosperidad del recurso extraordinario cuando se invoca dicha modalidad de violación, es corroborada por el artículo 7º de la Ley 16 de 1969.

La dicha condición o característica ha sido explicada por la Corte, como lo recuerda la oposición en la sentencia de casación del 17 de abril de 1996, radicación 8140, entre otras múltiples sentencias, afirmando que “La ostensibilidad es la evidencia que conduce fatalmente a la certeza, de suerte que la claridad que emerge de la prueba es tan fácilmente perceptible que impide que racionalmente se dude de la conclusión extraída de su simple examen”.

Es que ni a la misma censura le son ajenas las particularidades especiales y propias del error de hecho en la casación laboral, pues en el segundo desatino fáctico que denuncia, literal A), reprocha al tribunal por no haber dado por demostrado, estándolo, “Que la cláusula 39 de la convención colectiva de trabajo contiene un texto que racionalmente apreciado admite una interpretación contraria a la que le sirvió de fundamento al tribunal para decidir sobre el derecho pensional pretendido”.

En ese orden de ideas, la cláusula convencional tantas veces aludida, consagra que “La empresa pensionará a los trabajadores que cumplan cincuenta (50) años de edad y hayan prestado exclusivamente sus servicios a la empresa en forma continua o discontinuada por más de veinte (20) años, de acuerdo a los porcentajes establecidos en la siguientes...”, texto del cual es posible suponer con racionalidad que, cuando se alude “a los trabajadores”, está haciendo referencia a quienes están en servicio activo, y no aquellas personas que dejaron de tener esa condición y cumplieron la edad requerida con posterioridad a la terminación de sus contratos de trabajo, todo lo cual indica que no se está en presencia de un yerro fáctico manifiesto.

Ahora, para este caso no son aplicables las orientaciones jurisprudenciales contenidas en la sentencia de casación del 30 de septiembre de 2008, radicación 34027, pues en ella la Corte reiteró su tradicional criterio de que las pensiones restringidas de jubilación consagradas por el artículo 8º de la Ley 171 de 1961, se causaban con el hecho del despido injusto o el retiro voluntario más el tiempo de servicio en ambos casos, siendo la edad apenas un mero requisito de exigibilidad de tales pensiones, lo cual se desprende de la redacción del precepto y de tomar como factor de referencia el tiempo legal de servicio de veinte (20) o más años de servicio, pues si este lapso se acredita no hay lugar a las citadas pensiones restringidas.

De todos modos, ese criterio, no significa, como con error lo sostiene la censura, que esta corporación ha considerado que cuando hay un tiempo de servicio de veinte (20) o más años, la edad es simplemente un requisito para el disfrute de una pensión de jubilación; por el contrario, si se trata de pensiones legales, la causación de las mismas ocurre cuando el beneficiario reúne el tiempo de servicios y la edad, posición que no ha sido modificada o revaluada por la Corte, sino que la ha mantenido vigente desde antaño, en tanto las correspondientes normas que la regulan se refieren, en términos generales, a un determinado tiempo de servicio y una edad concreta como presupuestos del derecho a la jubilación que ellas consagran.

Finalmente, el hecho de que el tribunal hubiera mencionado que la interpretación que hizo de la norma convencional ya había sido adoptada en otros casos sometidos a su conocimiento, los cuales en sentir de la censura, no obran en el expediente, no le resta valor ni eficacia a aquella, pues por sí sola, como ya quedó dicho, es formalmente valedera y admisible.

No prospera el cargo y las costas son a cargo del recurrente, dado que hubo oposición a la demanda extraordinaria.

En mérito de lo expuesto, la Corte Suprema de Justicia, Sala de Casación Laboral, administrando justicia en nombre de la República de Colombia y por autoridad de la ley, NO CASA la sentencia proferida el 11 de julio de 2008 por el Tribunal Superior de Bogotá, dentro del proceso ordinario adelantado por Juan Martín Ruiz Mendoza contra la Empresa de Energía de Bogotá S.A. ESP.

Costas como se indicó en la parte motiva.

Devuélvase el expediente al tribunal de origen.

Cópiese, notifíquese y publíquese.»