Sentencia 388 de marzo 27 de 2003 

CONSEJO DE ESTADO

SALA DE LO CONTENCIOSO ADMINISTRATIVO

SECCIÓN SEGUNDA - SUBSECCIÓN B

RETIRO DEL EMPLEADO POR SUPRESIÓN DEL CARGO

EL CAMBIO DE DENOMINACIÓN DEL CARGO NO JUSTIFICA EL RETIRO

EXTRACTOS: «El anterior material probatorio conduce a la Sala a concluir que efectivamente con la reestructuración solamente se dio un cambio de denominación en cuanto a los cargos pero las funciones en lo esencial continuaron siendo las mismas, al igual que el salario. En efecto, las funciones que venía cumpliendo la doctora Gómez Jiménez no desaparecieron, lo que implica que el cargo era necesario. Lo único que se dio con la reestructuración fue un cambio de denominación para el cargo porque, se repite, las funciones continuaron las mismas.

Sobre este tema el Consejo de Estado ha señalado que el retiro de un empleado por supresión del cargo cuando lo que se presenta es un cambio en la denominación, como sucede en el sub lite, no justifica el retiro, en sentencia de 11 de noviembre de 1999 la Subsección A, con ponencia de la doctora Ana Margarita Olaya sostuvo:

“... Ahora bien, analizadas las funciones enlistadas en los documentos allegados, encuentra la Sala que sin duda existe identidad en ellas, pues su ámbito se circunscribe a los asuntos relacionados con la sistematización de la empresa. Allí se describen las actividades a realizar para el cumplimiento de los propósitos esenciales y si bien es cierto que se aprecian diferencias semánticas, así como se observa que en el último cargo aparecen consignadas en forma más descriptiva y específica las labores, ello no evidencia que los cargos tengan asignadas disímiles tareas, sino que por el contrario, es claro que uno y otro son coincidentes y conservan los rasgos propios de su naturaleza, inspirados básicamente en la programación, desarrollo, mantenimiento de implementación de los procedimientos sistematizado (sic) de la empresa.

Ciertamente, se observa que la entidad dio un giro en su organización, en la medida que se crearon unidades que sustituyeron las acciones, pero ello no es prueba de la desaparición del cargo del actor, que permaneció aún cuando su denominación hubiera variado; además, el hecho de que la comparación de las funciones se refiera al cargo de jefe de una dependencia permite examinar con mayor laxitud la atribución de tareas, pues en él converge la generalidad de la atribución dada a la dependencia, mientras que a los empleados bajo su orientación les es mucho más predicable la especificidad de las actividades encomendadas”.

Como en el caso que ocupa la atención de la Sala si bien es cierto se dio un giro en la organización al ser reestructurada la planta de personal, tal situación no demuestra la desaparición del cargo de la demandante y tampoco su variación.

No es materia de discusión el hecho de que la administración está facultada constitucional y legalmente para adelantar reestructuraciones que conllevan la supresión de cargos pero tal potestad no puede ser utilizada como excusa para retirar personal so pretexto de la supresión de cargos amparándose en el solo cambio de denominación, sin que se hayan alterado significativamente las funciones.

En este orden ideas concluye la Sala que existió una falsa motivación y por lo tanto tuvo razón el a quo al acceder a las pretensiones de la demanda, en cuanto la actora no fue designada en el cargo de profesional especializado 3010-20 en el grupo jurídico, por lo cual procede su reintegro a dicho cargo».

(Sentencia de marzo 27 de 2003. Radicación 0388-2002. Consejero Ponente: Dr. Jesús María Lemos Bustamente).

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