SUSPENSIÓN DEL CONTRATO DE TRABAJO

INCIDENCIA SOBRE LA ASUNCIÓN DEL RIESGO DE VEJEZ

EXTRACTOS: «La suspensión del contrato de trabajo es una institución jurídica que, manteniendo el vínculo obligacional generado entre las partes, permite el incumplimiento temporal, sin la responsabilidad consiguiente, de las principales obligaciones originadas en aquél, por causas determinadas en la ley.

Concebida como un medio de evitar la disolución de las relaciones de trabajo y, consecuentemente, de contribuir a la estabilidad de los trabajadores en sus empleos, aunque durante su operancia “se interrumpe para el trabajador la obligación de prestar el servicio prometido, y para el patrono la de pagar los salarios de esos lapsos”, sin embargo “corren a cargo del patrono, además de las obligaciones ya surgidas con anterioridad, las que corresponden por muerte o por enfermedad de los trabajadores”. Pero, correlativamente, el patrono puede descontar los períodos de suspensión “al liquidar vacaciones, cesantías y jubilaciones'' '' (artículo 5 3, Código Sustantivo del Trabajo).

Las dos secciones de la Sala, aunque separadamente, han interpretado que la facultad patronal de efectuar los descuentos a que se refiere la última parte del artículo mencionado está limitada a esos tres conceptos.

En efecto el 25 de noviembre de 1982, la Sección Segunda hizo el primer pronunciamiento sobre el particular, y expresó: “... y dispone (se refiere al artículo 53 CST), asimismo, que el plazo de la suspensión sólo puede descontarlo el patrono para efecto del reconocimiento de vacaciones, de cesantía y de pensión de jubilación, es decir únicamente en las hipótesis del descanso anual remunerado y de las prestaciones sociales que se causan por un servicio cumplido de manera real y efectiva” . (G. J., CLXIX, pág. 1095. Las subrayas y lo anotado entre paréntesis no son del texto).

La misma sección, entre otras, en las sentencias del 6 de abril de 1989 (Radicación 2769), de 26 de julio de 1989 (Radicación 2892) y del 3 de enero de este año (Radicación 2905), ha reiterado el aludido punto de vista.

Por su parte la Sección Primera, en sus sentencias del 12 de marzo de 1987 (Radicación (0591) y del 7 de diciembre de 1988 (Radicación 2626) también entre otras, corroboró aquélla interpretación. Y fue así como en el primero de los folios mencionados dijo con énfasis: “sólo para estas tres situaciones (liquidar vacaciones, cesantías y jubilaciones) es permitido descontar esos períodos, pues la enumeración de dicho artículo (el 53 del Código Sustantivo del Trabajo) es limitativa y no hay ninguna otra norma legal en nuestro ordenamiento laboral que los extienda a otra situaciones...” (G.J. CXC, ler. sem., la. Parte, página 389. Ni las anotaciones entre paréntesis ni las subrayas pertenecen al original).

De donde ambas secciones de la Sala Laboral han concluido que para los otros eventos “en los cuales deba también tomarse en consideración tiempo de servicios (distintos de los tres anotados)... la expresión “servicios” no debe entenderse como sinónimo de actividad personal sino como equivalente a la antigüedad del contrato...” (sent. del 31 de enero de 1990, aún no publicada; en igual sentido la de esta sección, del 7 de diciembre de 1988. La explicación contenida entre paréntesis no es del texto).

Sentado lo anterior, procede establecer ahora si la determinación del tiempo servido con anterioridad a la fecha en que el Instituto de Seguros Sociales asumió el riesgo de vejez (para el caso. el 1º de enero de 1967, según el documento de folio 43 del cuaderno principal, emanado de la jefe de afiliación y registro de la seccional de Antioquia del I.S.S., fechado el 1º de julio de 1988), puede asimilarse, como lo pretende el recurrente, a la liquidación del derecho de jubilación, operación ésta en la que, por disposición legal, como viene de verse, el patrono puede lícitamente descontar del total del tiempo de vinculación del trabajador los lapsos de suspensión del contrato de trabajo.

A esta cuestión la Sala responde negativamente. Pues del examen antes elaborado se desprende que la interpretación de la norma en comento (artículo 53 del Código Sustantivo del Trabajo) es restrictiva, como corresponde a una situación de excepción como la que ella limitativamente consagra. Y rigurosamente la liquidación de la jubilación, cuando se han conjugado los elementos estructurales de la misma, cuales son el tiempo de servicios y la edad de su titular, es la operación tendiente a establecer, tanto si el trabajador ha servido durante el tiempo señalado en la ley como necesario para que el derecho se configure, nazca a la vida jurídica, como, supuesto también el cumplimiento de la edad, el monto económico específico de ese derecho. Mientras que el cómputo temporal que se efectúa para sentar si el 1º de enero de 1967 un trabajador llevaba 10 o más años de servicios para un patrono, no tiene qué ver con la existencia o configuración del derecho, sino con la determinación del obligado a satisfacerlo, si aquello sucede. Ambos cálculos cronológicos difieren, entonces, por su finalidad: mientras éste busca establecer la titularidad de la eventual deuda, aquél tiende a determinar la existencia del derecho y consecuentemente su cuantía. Es decir, sólo ésta es en realidad liquidación del mencionado derecho».

(Sentencia de noviembre 9 de 1990. Radicación 3911. Magistrado Ponente: Dr. Jorge Iván Palacio Palacio).

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