Sentencia 3971 de septiembre 8 de 1994 

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA 

SALA DE CASACIÓN CIVIL

REGISTRO DE NACIMIENTO

VALOR PROBATORIO CUANDO HUBO INSCRIPCIÓN EXTEMPORÁNEA

EXTRACTOS: «1. Según viene de verse, la parte recurrente ha hecho descansar su ataque en lo atañedero a la pretensión principal, en la circunstancia consistente en que por estarse ante una inscripción cumplida cincuenta años o más después de ocurrido el nacimiento, sobre la parte interesada gravita “el peso de la prueba de que la inscripción la hizo con estricto cumplimiento” de las formalidades prescritas en el artículo 50 del Decreto 1260 de 1970, lo que en este caso no habría sido satisfecho.

1.1. Ciertamente, la norma acabada de citar prescribe que cuando la inscripción del nacimiento se haya de verificar por fuera del término indicado en el artículo 48, el mismo debe ser acreditado con apoyo en alguno de los documentos que en el sobredicho precepto se mencionan.

Pero si tal es la exigencia legal, los registros que con base en la misma se produzcan no son de una índole distinta, o más exactamente, no quedan colocados en situación de inferioridad en frente de los restantes, de manera que quien mediante ellos pretenda demostrar un estado civil tenga sobre sí una carga de la prueba más rigurosa o compleja que aquel que aduce como prueba uno extendido dentro del mes siguiente al nacimiento. No. En ambos supuestos la fuerza probatoria es la misma, y quien los cuestione debe, él sí, evidenciar, por alguno de los mecanismos previstos en la ley, que el registro no es idóneo para acreditar el estado civil.

1.2. En el caso materia de la decisión, si la parte recurrente estimaba que el registro aportado por la demandante con miras a establecer su filiación respecto de la causante fue extendido sin habérsele dado cumplimiento a los requisitos pedidos por el artículo 50 del Decreto 1260, tenía expedito el camino para alegar la nulidad de la inscripción, a términos de lo dispuesto en el artículo 104-5 íb. Entender las cosas según las quiere hacer ver la parte recurrente, o sea, asumir que quien exhibe un registro de nacimiento asentado en los términos del precitado artículo 50, debe, al tiempo, presentar las pruebas que para ello sirvieron de base, porque de no hacerlo aquél queda afectado de nulidad, es algo que, aparte de equivaler a un trastrocamiento absurdo del sistema legal al respecto —registro presentado sin las pruebas anexas tendría que ser declarado nulo—, patentiza una lamentable confusión entre la copia del registro, o el certificado que con base en el mismo se expida y la inscripción propiamente dicha, porque, en la más obvia de las reflexiones, esa copia o este certificado pueden no estar acompañados de los documentos de los que se habla en el numeral 5º del artículo 104, sin que ello, por fuerza, tenga que llevar a concluir que la inscripción se llevó a cabo en ausencia de los mismos, cuando lo que debe suceder, y, de hecho, es lo que usual o generalmente ocurre, es que a ésta se procede con fundamento en tales documentos, los cuales no tienen por qué ser reproducidos al compulsarse copia de la inscripción o al certificarse sobre la misma. Ninguna norma legal así lo determina por la potísima razón de que una exigencia de esa índole sería completamente inútil.

Tan simple observación hace ver cómo no existe el desplazamiento de la carga de la prueba del que se habla en el cargo».

(Sentencia de casación, septiembre 8 de 1994. Expediente 3971. Magistrado Ponente: Dr. Héctor Marín Naranjo).

__________________________________