Sentencia 40016 de agosto 1º de 2012

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA 

SALA DE CASACIÓN LABORAL

Rad. 40016

Acta 27

Magistrada Ponente:

Dra. Elsy del Pilar Cuello Calderón

Bogotá, D.C., primero de agosto de dos mil doce.

EXTRACTOS: «Se considera

Aunque la demanda de casación presenta algunas inconsistencias, como lo señala el opositor, bien pueden dejarse de lado, toda vez que resulta clara la argumentación jurídica la segunda acusación tendiente a demostrar que el recargo por trabajo en jornada nocturna se aplica aún a los trabajadores de dirección, confianza y manejo, y en el ámbito fáctico también es contundente el primer ataque dirigido a acreditar que el actor no era empleado de esa categoría, sino que solo pasó a “nómina directiva” de Ecopetrol.

Importante resulta destacar que el tribunal para considerar al demandante como un trabajador de dirección, confianza y manejo, y en consecuencia, negar el reconocimiento de los recargos nocturnos que se reclamaron en el presente proceso, tuvo en cuenta la demanda, su contestación y las copias de la comunicación del 12 de junio de 2000 (fls. 8-9 y 53-54), de donde infirió que “Ecopetrol le comunica al demandante, señor Orlando Jerez Rodríguez, el ascenso a la nómina directiva en el cargo de “supervisor”, con fecha efectiva a partir del día 1º de mayo de 2000. A continuación se indica que al asumir estas nuevas responsabilidades como empleado de dirección, la empresa le ha asignado un salario cuya remuneración compensada incluye y cubre el valor de sus servicios prestados fuera de la jornada diaria ordinaria”.

Aquel documento que se acusa por mal valorado, nada distinto aporta a lo que señaló el sentenciador de alzada y por ende, en ningún desvío estimativo incurrió, en cuanto la información arriba reseñada es la contenida, esto es, el ascenso del demandante a la “nómina directiva” en el cargo de “supervisor”, a partir del 1º de mayo de 2000, al igual que el tema relacionado con su remuneración, tal y como se dejó transcrito.

Precisamente, las mismas piezas procesales que denuncia el recurrente, esto es, los escritos de demanda y su contestación, así lo reafirman, ya que es el propio demandante en los hechos 3º y 4º, quien expresa que “el último cargo desempeñado por el actor fue el de supervisor grado 16 en la refinería de Barrancabermeja”, y que “desde el 1º de mayo de 2000 el actor fue ascendido a la nómina directiva de la demandada”, aseveraciones que fueron aceptadas expresamente por la parte pasiva al descorrer el traslado del líbelo inicial.

Así las cosas, no resulta desacertada la conclusión del ad quem, en torno a haber catalogado al actor como un trabajador de dirección, confianza y manejo, pues aun cuando es cierto que la sola denominación del empleo no determina dicha naturaleza —según lo afirma la censura—, en este caso se reitera que no se discutió el carácter de directivo.

En lo relacionado con el derecho a que al demandante le sea reconocido el recargo previsto legalmente por haber laborado en jornada nocturna, es pertinente precisar que si bien los trabajadores de dirección, confianza y manejo no tienen derecho al reconocimiento de horas extras por razón del cargo, ello no significa que esa misma situación deba extenderse a los incrementos estatuidos por ley, generados por el cumplimiento de una jornada de trabajo ejecutada en horas de la noche.

La anterior inferencia por cuanto, si bien es cierto que los trabajadores de dirección, confianza y manejo están excluidos de la jornada máxima legal y, en consecuencia no devengan aumentos por laborar en jornada suplementaria o de horas extras, ello no significa que la misma exclusión deba extenderse a la remuneración legalmente establecida por recargo nocturno, pues es una regla de interpretación de la ley que las normas que establezcan restricciones o excepciones no son aplicables por analogía.

En consecuencia, es evidente la equivocación del sentenciador de alzada, cuando dedujo que por ostentar el demandante la condición de trabajador de dirección, confianza y manejo, también estaba excluido del derecho a devengar los recargos nocturnos, pues dicho contingente de trabajadores sí tiene derecho a la remuneración adicional establecida legalmente por el hecho de prestar sus servicios en horas de la noche.

Por lo visto, se casará parcialmente la sentencia en ese aspecto.

Como consideraciones de instancia, debe destacar la Sala que a folios 10 a 17 del expediente, obra constancia expedida por la coordinación de relaciones laborales de la demandada, en la que se reseña el “tiempo regular nocturno” en el que laboró el demandante del 2 de mayo de 2000 al 12 de septiembre de 2002, para un total de 670 horas a diciembre de 2000; a diciembre de 2001, 446 horas, y a septiembre de 2002, 468 horas. En ese mismo documento se indica que “a partir del 1º de mayo del 2000 fue ascendido a la nómina directiva, no se liquidaron horas extras ni recargos nocturnos por la razón antes expuesta”.

Conforme a lo anterior, es dable concluir no solo que el demandante laboró en jornada ordinaria nocturna el número de horas que ya se dejaron relacionadas, sino además, que la empresa demandada no le canceló los recargos previstos legalmente, esto es, los incrementos de que trata el numeral 1º del artículo 168 del Código Sustantivo del Trabajo, modificado por el artículo 24 de la Ley 50 de 1990.

Así las cosas, se impone deducir condena por el citado concepto, teniendo en cuenta los salarios básicos que devengó el actor, según la certificación que obra a folios 76 y 77 del expediente, que fueron los siguientes: del 1º de mayo al 30 de junio de 2000 $ 1.688.400 mensuales; entre el 1º de julio de 2000 y el 30 de junio de 2001 $ 1.852.000; del 1º de julio de 2001 al 30 de junio de 2002 $ 2.014.000; y del 1º de julio de 2002 al 14 de septiembre del mismo año, $ 2.183.000.

En consecuencia, lo que se le adeuda al demandante por concepto de recargos nocturnos desde mayo de 2000 a septiembre de 2002, asciende a la suma de $ 4.495.888, que indexada a la fecha de la presente sentencia arroja un total de $ 7.628.995,15, conforme al cuadro siguiente:

MesesValor hora ordinariaValor recargo nocturno-horaNúmero horas laboradasValor total horas laboradasTotal recargo indexado
Mayo a junio de 2000$ 7.035$ 2.462,25174$ 428.431,50$ 782.319,57
Julio a diciembre de 2000$ 7.716,66$ 2.700,83496$ 1.339.611,68$ 2.406.287,47
Enero a junio 2001$ 7716.66$ 2.700,8346$ 124.238,18$ 210.178,08
Julio a diciembre de 2001$ 8.391,66$ 2.937,08400$ 1.174.832$ 1.960.400,76.
Enero a junio de 2002$ 8.391,66$ 2.937,08248$ 728.395,84$ 1.159.829,49
Julio a septiembre de 2002$ 9.095,83$ 3.183,54220$ 700.378,80$1.109.979,78
Total$ 4.495.888$ 7.628.995,15

 

Ahora bien, al asistirle el derecho al pago de los recargos nocturnos en las fechas anteriormente relacionadas, surge como conclusión inevitable que el salario con el cual se le liquidó la prima de servicios, el auxilio de las cesantías, sus intereses y la pensión de jubilación reconocida, debe también reajustarse en esa misma proporción, para lo cual se tiene en cuenta lo que se le canceló por esos conceptos, conforme a los documentos de folios 76 a 77, 89 a 91 y 94 a 99.

Efectuadas las operaciones correspondientes con la incidencia salarial de los recargos nocturnos promediados por mes, arroja por concepto de diferencias impagadas por prima de servicios del primero y segundo semestre de 2000 al 14 de septiembre de 2002, debidamente indexadas la suma de $ 1.236.590,99. Así mismo, por auxilio de cesantía se le adeuda la diferencia existente, teniendo en cuenta lo que le correspondía por recargo nocturno en el último año de servicios, que sumado al que sirvió de base a la demandada para su liquidación, arroja un rubro a pagar por ese concepto de $ 4.302.995,29, al que al aplicarle la indexación da la suma de $ 6.819.506,48.

Por el reajuste a los intereses a las cesantías que se reclaman, no hay lugar a fulminar condena, en cuanto no existe prueba sobre cuál fue la suma que le canceló la empresa por dicha acreencia, que permita establecer la diferencia entre lo cancelado y lo que debió pagarse.

En lo que corresponde al reajuste de la pensión de jubilación, a lo devengado por el actor en el último año de servicios por concepto de recargos nocturnos, que fue de $ 2.204.163,76, se le suma lo que tuvo en cuenta la demandada para esos efectos, que fue de $ 46.081.448, según el documento de folio 99, se obtiene un total de $ 48.285.611,76, lo cual arroja un salario base de liquidación de $ 4.023.800,98.

Ahora bien, siguiendo los mismos parámetros de que da cuenta el documento de folio 92 del expediente, en el que se le comunica al actor la forma como se obtuvo la liquidación de su primera mesada pensional, se tiene que con ese nuevo salario promedio mensual de $ 4.023.800,98, la pensión que le correspondía asciende a la suma de $ 3.377.862, a partir del 15 de septiembre de 2002, y no de $ 3.240.102, resultando una diferencia con lo pagado de $ 137.760 mensuales.

Por último, respecto de la indemnización moratoria que se pretende, destaca la Corte que no hay lugar a su imposición, por cuanto encuentra la Sala razones valederas que demuestran que la empleadora actuó de buena fe, al no haber pagado el recargo nocturno, pues como se advirtió desde el mismo momento en que se contestó la demanda, la parte pasiva tuvo el firme convencimiento de no adeudar suma alguna por los créditos demandados, al considerar que por ostentar el actor la condición de ser un trabajador de dirección, confianza y manejo, no le asistía el derecho a devengar recargos nocturnos.

A lo anterior debe agregarse, que la empresa demandada en ningún momento ocultó el número de horas en que laboró el demandante en jornada nocturna, como tampoco desconoció su falta de pago, ya que tenía una firme creencia de no estar obligada a su solución, al punto que puso a disposición los documentos que demuestran los rubros y conceptos que oportunamente canceló en un actuar que refleja trasparencia.

En consecuencia, se revocará parcialmente la sentencia de primera instancia, para en su lugar, condenar a la demandada a reconocer las sumas señaladas por concepto de recargos nocturnos y reajustes de las primas de servicios, auxilio de cesantía y pensión de jubilación.

Las excepciones propuestas no tienen éxito, salvo la de buena fe que se declarará probada, con fundamento en las mismas razones que ya se expusieron; la prescripción tampoco tiene prosperidad, en la medida en que no transcurrió el término trienal previsto en el artículo 488 del Código Sustantivo del Trabajo, en concordancia con el 151 del Código Procesal del Trabajo y de la Seguridad Social pues los créditos laborales deducidos corresponden a los del mes de mayo de 2000 en adelante y la demanda se presentó el 30 de abril de 2003.

Sin costas en el recurso extraordinario. Las de las instancias serán a cargo de la parte demandada.

En mérito de lo expuesto, la Corte Suprema de Justicia, Sala de Casación Laboral, administrando justicia en nombre de la República y por autoridad de la ley, CASA PARCIALMENTE la sentencia proferida el 31de julio de 2008, por el Tribunal Superior del Distrito Judicial de Bogotá, en el proceso ordinario promovido por Orlando Jerez Rodríguez contra Ecopetrol, en cuanto confirmó la absolución a la demandada de todas las pretensiones incoadas en su contra. En sede de instancia, se REVOCA PARCIALMENTE la de primer grado, y en su lugar, se CONDENA a Ecopetrol a pagar a favor del actor las siguientes sumas: $ 7.628.995,15, por concepto de recargos nocturnos laborados entre el mes de mayo de 2000 y septiembre de 2002, monto que incluye la indexación; $ 1.236.590,99, por concepto de reajuste de las primas de servicios del mismo periodo, con su indexación; $ 6.819.506,48 por concepto de reajuste del auxilio de cesantía indexada y $ 137.760 mensuales, a partir del 15 de septiembre de 2002, con su respectivos reajustes previstos legalmente, a título de diferencia entre la pensión de jubilación que le reconoció la demandada y la que en derecho le corresponde. En lo demás se absuelve. Se declaran no probadas las excepciones propuestas, salvo la de buena fe.

Sin costas en el recurso extraordinario. Las de las instancias estarán a cargo de la demandada.

Cópiese, notifíquese y devuélvase al tribunal de origen».