Sentencia 40395 de febrero 27 de 2013

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA 

SALA DE CASACIÓN LABORAL

Radicación 40395

Acta 06

Magistrado Ponente

Dr. Jorge Mauricio Burgos Ruiz

Bogotá, D.C., veintisiete de febrero de dos mil trece.

EXTRACTOS: «Consideraciones

Se resolverán conjuntamente los cargos en la medida que su viabilidad está comprometida por compartir las deficiencias de técnica que sufre la demanda y no atacar el pilar de la sentencia.

Ciertamente, como lo anota la réplica, en el alcance de la impugnación, la censura varía el orden de prelación de las pretensiones con relación al que les dio en la demanda, sin embargo esto no tiene trascendencia dado que, en esencia, son las mismas.

Por otra parte, en ambos cargos, su demostración incurre en una mixtura indebida de argumentos, pues intercala los de orden jurídico con fáctico, lo cual no es posible conforme a las reglas de casación. Si la parte recurrente está en desacuerdo con las premisas de orden fáctico y jurídico, bien las puede atacar, pero debe hacerlo en cargos separados.

Si bien la censura, en el cargo primero dijo optar por vía indirecta, y, en el segundo, por la directa, en el desarrollo de ambos, utilizó indistintamente argumentos de orden fáctico y jurídico.

En todo caso, los cargos no tendrían vocación de prosperidad en razón a que el meollo del asunto en las instancias, giró en torno, a que se declarara la nulidad de la conciliación, que de prosperar se abriría paso al estudio de las pretensiones reclamadas, como lo dijo el ad quem, para compartir lo dicho por el a quo.

Sobre el particular, el tribunal estimó que debía resolver, en primer lugar, la pretensión de nulidad de la conciliación, pues de la prosperidad de esta, dependía el estudio de las restantes reclamaciones. Concluyó que el actor no cumplió con la carga de probar que la voluntad de las partes plasmada en la conciliación en cuestión presentara vicio alguno, por lo que decidió confirmar la decisión de primera instancia, y estimó que todo lo conciliado tenía plenos efectos.

La censura no objetó la conclusión del tribunal sobre que el actor no cumplió con la carga de probar los vicios que afectaron su consentimiento en la celebración de la conciliación, premisa esta que se mantiene incólume.

Sobre el alcance de la conciliación, al que se hace alusión en la sustentación de los cargos para excluir de la sombra de la cosa juzgada los temas referentes a la reliquidación por no incluir las primas extralegales como factor salarial y al pago proporcional de la prima de vacaciones, entiende la Sala que el ad quem, al darle la razón al a quo en la apreciación de la conciliación, acogió sus consideraciones sobre que “Se observa que entre las partes se celebró una conciliación en la cual el actor declaró a la demandada a paz y salvo por todo concepto nacido del contrato de trabajo que unió a la citada a juicio. Por ello, debe el juzgado entrar a estudiar la validez de la conciliación, ya que de ella pende el estudio de las pretensiones presentadas en este juicio”. Más cuando, expresamente, el tribunal consideró “(…) necesario acometer el estudio de esta primerísima pretensión declarativa, pues en la medida en que prospere o no la declaración de nulidad que se invoca, resulta pertinente entrar a analizar los subsiguientes pedimentos traídos con la demanda”.

En síntesis, la censura, para restarle alcance a la conciliación celebrada entre las partes sobre los temas cobijados por esta, se duele de que el ad quem no dio por demostrado, estándolo, que la relación contractual se terminó realmente el 3 de julio de 2000, según la liquidación de prestaciones sociales, mientras que el acta de conciliación fue suscrita el 27 de junio de 2000. De donde deduce que los efectos del contrato terminaron por fuera de la firma del acta de conciliación, de tal suerte que, a su juicio, la prima proporcional de vacaciones y el reajuste del auxilio de cesantías, de los intereses, de las vacaciones y de antigüedad o quinquenales hasta el último día laborado no fueron motivo de advenimiento expreso en el acta de conciliación.

El razonamiento del censor parte de la premisa equivocada de que el contrato de trabajo terminó después de la conciliación, lo cual salta a la vista del acta de conciliación que no es cierto, puesto que el motivo de la misma fue la terminación del contrato de trabajo por mutuo acuerdo (fl. 23) y allí, expresamente, se dijo que el contrato terminaba el 30 de junio de 2004. La fecha de terminación del vínculo registrada en la liquidación de prestaciones de folio 22 concuerda con la citada fecha. Si el empleador, en la liquidación del sueldo, le tuvo en cuenta tres días de julio (del 1º al 3º), que dicho sea de paso correspondieron a días sábado, domingo y lunes, tal circunstancia no cambia la fecha de terminación del contrato pactada en la conciliación.

Por otra parte, sobre la inconformidad de la censura en torno a que el ad quem no tuvo en cuenta que la conciliación puesta en entredicho, a su juicio, trasgrede el derecho cierto del carácter salarial de las primas extralegales devengadas por el actor, no está demás advertir que la jurisprudencia de esta Sala también se ha pronunciado para negar tal carácter de las primas de vacaciones y de antigüedad reconocidas extralegalmente a los trabajadores de la entidad financiera aquí demandada; lo que basta para dejar sin sustento el carácter de derecho cierto e indiscutible que le pretender dar el censor a tal reclamación con miras a objetar la procedencia de la conciliación frente a esta clase de derechos, para restarle la eficacia de la cosa juzgada derivada de dicho acuerdo y así poder darle vía al pronunciamiento judicial sobre la controversia. Dijo la corte recientemente:

“4. El juzgador se equivocó al no haber estimado que las primas de vacaciones y antigüedad tienen carácter salarial, según la convención colectiva de trabajo.

En este asunto, y como recientemente lo hizo la Corte en sentencia del pasado 5 de junio, radicación 40530, en un proceso seguido precisamente en contra del banco hoy demandado, efectivamente no es posible concluir que las referidas primas están concebidas como una contraprestación directa del servicio, esto es, que con ellas se estuviera retribuyendo de manera inmediata la actividad laboral desplegada por el causante.

En dicha providencia se asentó que el reconocimiento para el caso de la <prima de vacaciones>, está relacionado con el descanso remunerado, que como es sabido, no tiene naturaleza salarial, porque durante el mismo, obviamente, no hay prestación del servicio, lo que ratifica que es un derecho accesorio o consecuencial que no puede tener la connotación de salarial, a menos que las partes del contrato de trabajo o de la convención pacten en sentido distinto, lo que en esta oportunidad no acontece. Es así que el artículo 46 del reglamento interno de trabajo del Banco, aprobado en el año 1994 y el artículo 47 del aprobado en 1974, establecen que ese beneficio se pagaría junto con el disfrute de las vacaciones (fls. 186, cdno. 1 y 20, cdno. 2). En sentencia del 27 de mayo de 2009 radicado 32657, en un proceso análogo seguido contra la misma entidad demandada, esta corporación puntualizó:

‘(…) Por ende, no cabe duda de que el reconocimiento de la prima en comento no tenía como propósito retribuir el servicio, en la medida en que se pagaba precisamente en relación con un momento en la vida laboral de la demandante en la que no prestaba ningún servicio, es decir, no trabajaba por disfrutar de un descanso legal remunerado.

Y el hecho de que su causación requiriera de la prestación de servicios durante cierto lapso, no significa que estuviera retribuyendo ese trabajo, que se remuneraba de otras maneras y a través de otros pagos, estos sí claramente salariales.

En consecuencia, no tenía derecho la promotora del pleito a que las sumas que recibió, por concepto de prima de vacaciones, se le tomaran en cuenta como factor de salario para efectos de liquidar sus prestaciones sociales…’.

Del mismo modo, la <prima de antigüedad> existente en el Banco, no tiene el carácter retributivo, directo y habitual del servicio prestado, ya que según el texto convencional se cancela por arribar el trabajador a cierto número de años de servicio, valga decir, 10, 15, 20 y 25 años (fls. 153 y 154, cdno. 2), como un estímulo a su permanencia en la entidad demandada. En sentencia del 20 de octubre de 2010 radicación 42333, proferida en otro caso con características similares al que ocupa la atención de la Sala, adelantado contra la misma entidad bancaria, se dijo:

‘(…) En lo relacionado con la prima de antigüedad, se observa que nació como una gratificación que la demandada concedía a sus trabajadores por haber cumplido determinado tiempo de servicio, según la Resolución de Junta Directiva 9 del 22 de marzo de 1961. En las diversas convenciones colectiva de trabajo aportadas a los autos, aparece pactada en una suma determinada, por una sola vez, con referencia al sueldo devengado por el trabajador y su causación se da al cumplir el tiempo de servicio predeterminado, cuyo mínimo es de cinco años, lo que posibilita entender que en realidad no tiene carácter retributivo, directo y habitual del servicio prestado, sino que se cancela por llegar a cierto número de años de servicio, es decir, como un estímulo a la perseverancia del empleado en sus labores, todo lo cual indica que no puede considerarse como factor de salario’.

De acuerdo con lo expresado, no se observa yerro protuberante del juzgador.

Ahora bien, ciertamente, el artículo 83 de dicho reglamento interno de trabajo consagró que ‘El Banco a través de las diferentes convenciones y fallos arbitrales tienen establecidas las siguientes prestaciones sociales adicionales para sus trabajadores’ y entre ellas relaciona la ‘Prima de vacaciones’ y la ‘Prima de antigüedad’; sin que en parte alguna de ese articulado se especifique el carácter salarial o no de esas primas extralegales, siendo en consecuencia necesario remitirse a la fuente de esos beneficios o prestaciones adicionales a las legales, para el caso las convenciones colectivas de trabajo, y siendo ello así, la interpretación del tribunal es razonable.

En cuanto a la liquidación de prestaciones sociales, debe decirse que para desvirtuar lo inferido por el sentenciador de segunda instancia, no basta con afirmar que, como en la aludida liquidación de prestaciones sociales se computó como salario la denominada prima extralegal ‘semestral’, de igual manera se tenían que acoger como factores salariales las primas de vacaciones y de antigüedad, según lo plantea la censura; habida cuenta que no todos los pagos, reconocimientos o beneficios tienen connotación salarial, ya que como sucede en el sub lite, ciertas prestaciones extralegales pueden tener un propósito distinto al de retribuir directa e inmediatamente la actividad, tarea o labor del trabajador, no constituyendo salario, así se reciban por causa o con ocasión de la relación subordinada de trabajo”(1).

También observa la Sala que los argumentos para defender la certeza del carácter salarial de las primas extralegales en cuestión, ninguno se funda en que, en el documento contentivo del acto de creación de tales derechos extralegales, aparece de manera expresa y clara tal carácter salarial. La demostración que hace la censura no son más que deducciones o inferencias de su propia cosecha, no aptas para configurar un desatino fáctico en casación.

Por último, el impugnante, al extrañar que la demandada no sustentó la excepción de cosa juzgada, por lo que, en su criterio, no podía el juez declararla, se rebela contra lo dispuesto al artículo 306 del Código de Procedimiento Civil, aplicable al presente asunto por analogía; tal precepto dispone que la cosa juzgada se debe reconocer oficiosamente.

De todo lo anterior se sigue que se rechazan los cargos.

Dado que hubo réplica, las costas se impondrán al recurrente, quien deberá pagar la suma de $ 3.000.000 por concepto de agencias en derecho.

En mérito de lo expuesto, la Corte Suprema de Justicia, Sala de Casación Laboral, administrando justicia en nombre de la República y por autoridad de la ley, NO CASA la sentencia proferida por el Tribunal Superior del Distrito Judicial de Bogotá, el 16 de noviembre de 2008, dentro del proceso ordinario laboral que Rafael Vicente de los Reyes le promovió a BBVA Banco Ganadero S.A.

Costas como se indicó en la parte motiva.

Cópiese, notifíquese, publíquese y devuélvase el expediente al tribunal de origen.»

(1) Radicación 38855 de 2012.