SENTENCIA 4147 DE OCTUBRE 16 DE 1992

 

Sentencia 4147 de octubre 16 de 1992 

CONSEJO DE ESTADO 

SALA DE LO CONTENCIOSO ADMINISTRATIVO

SECCIÓN CUARTA

EXHIBICIÓN DE LIBROS DE CONTABILIDAD

PRINCIPIOS QUE LA RIGEN

EXTRACTOS: «La práctica de visitas contables por funcionarios de la administración tributaria, es materia poco regulada en el régimen impositivo, mas no por esto del arbitrio de inspectores o visitadores, pues la discrecionalidad en la actuación administrativa se contrae a la mera facultad de valorar libremente los motivos de oportunidad o conveniencia que harían viable una decisión de cierto sentido, en el entendimiento de que existe norma expresa, legal o constitucional, que contempla dicha facultad y que los desarrollos de ésta se sujetan a los fines de la norma preexistente y al supuesto de hecho que es causa de la decisión (art. 36, D. 1/84).

Los visitadores, por lo común, no son contadores públicos, ni se conoce precepto legal que exija tal calidad; así como no se sabe de otras particulares ritualidades de la visita, que las atinentes a la notificación del denominado auto comisorio o del escrito que ordena la exhibición y el traslado de la respectiva acta (“cuando no proceda el requerimiento especial o el traslado de cargos” ) de donde, no cabe atribuir a la inspección tributaria el efecto de experticio contable, aun debiendo considerarse sus datos fielmente sacados de la contabilidad, que es presunción susceptible de prueba contraria (art. 92, D. 1651/61).

El acta de inspección (o, incluso, el experticio contable), carece de fuerza enervante como para descalificar a perpetuidad el mérito de libros y papeles de comercio; es claro que el informe sobre la irregularidad contable de un ejercicio dado acarrea en el mismo todas las consecuencias sancionatorias prevenidas por la ley, pero ello no impide que, corregida la irregularidad, la contabilidad recobre su eficacia, pues no hay norma que prohiba el saneamiento o descarte la recuperada validez probatoria, como no sea en el evento de la “no presentación”, de que trata el artículo 15 del Decreto 3803 de 1982.

Tal expresión, sin embargo, se debe interpretar en el sentido de oposición absoluta o negativa injustificada, porque el mismo artículo autoriza la comprobación de hechos constitutivos de fuerza mayor o caso fortuito y los artículos 132 del Decreto 1651 de 1961 y 285 y 288 del Código de Procedimiento Civil, prevén instancias de requerimiento previo a la exhibición documentaría y de oposición y exculpación, lo cual significa, de una parte, que sólo de la renuencia injustificada cabe derivar las consecuencias adversas de la “no presentación”; y, de otra, que la exhibición de la contabilidad, en ningún caso se puede entender como carga “instantánea” o inmediata del obligado o inspeccionado.

Esto es así, adicionalmente, porque si el ordenamiento jurídico tributario no fija un término preclusivo de duración de la inspección, ni señala el momento específico de la exhibición, se colige necesariamente que ésta se puede iniciar desde la entrega del auto comisorio o escrito que la exija, o simplemente en el curso de la visita, mientras la comisión visitadora permanezca en el domicilio del inspeccionado, en ejercicio de las funciones que le son propias, o no, caso en el que es obvio inferir el otorgamiento implícito de un plazo para la exhibición o la justificación de la no exhibición, pues, de otro modo, evidentemente, carecería de causa lícita, o siquiera de explicación razonable, dicha permanencia e insistencia de los comisionados, no obstante la renuencia del visitado.

Aunque el artículo 2° del Decreto 1354 de 1987, que expresamente concede el plazo, no era exactamente aplicable a la cuestión aquí ventilada sólo por el principio de la aplicación de la ley en el tiempo, es manifiesto que reafirma las reglas de juicio anteriormente expuestas que, por lo demás, constituyen jurisprudencia reiterada por la Sala(*) en numerosas providencias.

(Sentencia de octubre 16 de 1992. Expediente 4147. Consejera Ponente: Dra. Consuelo Sarria Olcos).

(*) Otras jurisprudencias sobre el tema de la inspección contable pueden consultarse en J. y D., tomo XIV, pág. 548; tomo XX, pág. 963 y tomo XXI, págs. 209 y 466 (N. del D.).

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