Sentencia 4159 de diciembre 2 de 1993 

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA 

SALA DE CASACIÓN CIVIL

PERJUICIOS POR ABUSO DE MEDIDAS CAUTELARES

ALTERNATIVAS PROCESALES PARA RECLAMARLOS

EXTRACTOS: «1. Aceptada como se encuentra universalmente la relatividad de los derechos subjetivos como uno de los principios generales del derecho contemporáneo, se impone admitir igualmente que el ejercicio de aquellos ha de realizarse con sujeción estricta al fin social para el cual fueron establecidos por el sistema jurídico vigente, y dentro de los precisos límites que por él se señalan. De tal suerte que, si so pretexto de ejercerlo se pone en actividad un derecho con un fin ilícito, o para causar daño a otro “vanamente alegárase que se ha utilizado un derecho; porque habiéndose cometido una falta en el ejercicio de ese derecho, tal falta es precisamente lo que causa el abuso del derecho, es decir, el acto cumplido, como enseña Josserand, conforme a determinado derecho subjetivo, pero que está en conflicto con el derecho general o el derecho objetivo, con lo que él y otros autores llaman juridicidad, o conjunto de la regla social, abuso que, comprendido así, “constituye una especie particular de la culpa aquiliana” en la que puede incurrirse “desde la culpa más grave, equivalente al dolo, en que el agente procede movido por la intención de causar daño, animus nocendi, hasta el daño ocasionado por simple negligencia o imprudencia no intencionada”, nociones éstas a las que dio amplia acogida en el derecho colombiano la Corte Suprema de Justicia, en sentencia de casación civil de 21 de febrero de 1938 (G.J., tomo XLVI, pág. 60), a la que pertenecen los apartes citados.

1.1. Como es suficientemente conocido, en virtud de lo dispuesto por el artículo 2488 del Código Civil, el acreedor de una obligación personal se encuentra facultado por la ley para perseguir los bienes del deudor en ejercicio de su derecho a reclamar coactivamente el pago de aquella, derecho este que, sin embargo, no es absoluto pues el artículo 2492 del Código Civil, lo limita a lo que fuere indispensable para la satisfacción del crédito, incluidos desde luego los intereses causados y los gastos de cobranza, norma que guarda armonía con lo prescrito por el artículo 513, inc. 8º del Código de Procedimiento Civil y respecto de las cuales, cuando a petición del acreedor se embargan bienes del ejecutado en cuantía que exceda los límites legales, o cuando el actor, “pudiendo, no destraba los bienes que ninguna garantía prestan para la efectividad de la obligación perseguida”, se incurre en responsabilidad para con el deudor; “porque en tal caso, es abusivo el ejercicio de la facultad que el acreedor concede la ley para lograr la tutela del Estado, con el fin de que su obligación insatisfecha se le pague con el producto de la subasta de bienes del obligado”, como lo dijo esta corporación en sentencia de 11 de octubre de 1973 (G.J., tomo CXLVII, Nos. 2372 a 2377, págs. 81 y 82).

1.2. Siendo ello así, forzoso es concluir que si el embargo y secuestro es excesivo, ese abuso genera responsabilidad civil a cargo del ejecutante con relación a los daños ocasionados con las medidas cautelares practicadas a iniciativa dolosa o culposa en forma grave atribuida a aquel. Sin embargo, reitera la Sala que se trata de una responsabilidad civil extracontractual especial, que, no obstante encontrarse sujeta a la estructura de dicha responsabilidad, tiene un doble tratamiento: uno especial y otro ordinario.

1.2.1. En efecto, es evidente que el legislador, tanto al expedir el Código de Procedimiento Civil en 1970 (Decreto 1400 y 2019 de ese año), como al reformarlo posteriormente Decreto 2282 de 1989), impuso al juzgador el deber jurídico de condenar al demandante a pagar al demandado triunfante en las excepciones propuestas en proceso ejecutivo, los perjuicios sufridos con ocasión de las medidas cautelares decretadas y practicadas a petición del primero, perjuicios cuya liquidación, durante la vigencia del artículo 510, núm. 4º del Código de Procedimiento Civil en su redacción original, habría de realizarse con sujeción a lo dispuesto por el artículo 308 del mismo código. Pero también lo es que la legislación procesal civil patria, ni antes ni ahora, restringió en manera alguna el derecho del perjudicado con medidas ejecutivas practicada en proceso adelantado en su contra y terminado por resultar victorioso en las excepciones propuestas, a reclamar luego, en proceso ordinario, que su pretendido acreedor fuese condenado al pago de tales perjuicios, que encuentran su fuente en la responsabilidad aquiliana derivada del abuso del derecho a litigar.

Por lo que, entonces, se trata de dos alternativas procesales para la reclamación de perjuicios por embargo y secuestro excesivo, la del proceso ejecutivo y la del proceso ordinario, que traen como consecuencia lógica ineludible lo siguiente: si el ejecutado hace uso pleno de la vía procesal que se le otorga en el proceso de ejecución y obtiene, como debe serlo, providencia condenatoria al pago de perjuicios en su favor, y de igual manera aprovecha la oportunidad y el trámite especial para la liquidación de los perjuicios comprobados, no hay la menor duda de que, por haber empleado plenamente este medio procesal excepcional, carece, en consecuencia de acción ordinaria para replantear controversias sobre perjuicios no alegados o comprobados en esa ocasión, por estimarse definitiva la decisión final de dicho trámite especial y adicional a la sentencia de excepciones. Lo contrario, sería desconocer la intención de la ley de obtener en forma especial y breve una definición por medio de esta vía, sustitutiva de la ordinaria, a elección del interesado; pero que de ninguna manera tiene un carácter acumulativo administrativo, que, por lo demás resultaría contrario a la economía procesal.

Pero no puede decirse lo mismo, cuando no ha habido condena preceptiva al pago de los perjuicios, porque en tal evento, como se dijo, aún se goza de la acción ordinaria correspondiente».

(Sentencia de casación, diciembre 2 de 1993. Expediente 4159. Magistrado Ponente: Dr. Pedro Lafont Pianetta).

__________________________________