Sentencia 4174 de octubre 2 de 2003 

CONSEJO DE ESTADO 

SALA DE LO CONTENCIOSO ADMINISTRATIVO

SECCIÓN SEGUNDA SUBSECCIÓN A

INSUBSISTENCIA DE NOMBRAMIENTOS

LA IDONEIDAD EN EL DESEMPEÑO DEL CARGO NO ES FACTOR DE ESTABILIDAD

EXTRACTOS: «Como lo ha sostenido esta Sala en reiteradas oportunidades, cuando la administración decide declarar insubsistencia a un empleado, se presume que se realizó en procura del bien servicio público y de conformidad con la facultad discrecional del nominador para disponer de los cargos cuyos titulares no están amparados por algún fuero de estabilidad, como era el caso del demandante, quien no se encontraba inscrito en el escalafón de carrera administrativa.

Ha sido reiterada la jurisprudencia de esta sección al sostener que las razones de servicio están dadas por múltiples y variados factores, determinados por aspectos de conveniencia, oportunidad, eficacia, armonía y moralidad, entre otros y por tanto el buen desempeño de los funcionarios públicos no genera fuero de estabilidad, ni es obstáculo para que la administración ejercite la facultad que le ha sido asignada por ley, la que se presume ejercida en aras del buen servicio.

De modo que el juicio de valor bien puede apuntar a criterios de eficiencia, conveniencia, oportunidad o armonía, entre otros. Solo cuando el nominador abandona los lineamientos que atañen a la finalidad del buen servicio e invade el ámbito de intereses extraños a tal cometido, puede hablarse de desviación de poder, pero esta circunstancia debe hallarse probada en el proceso. Por ello, la idoneidad en el desempeño nunca ha constituido un factor de estabilidad.

Por otra parte, la presunción de legalidad de que están investidos los actos acusados que en el caso de la decisión discrecional de remoción se traduce en la presunción de que los fines que albergó la administración están dados, por el mejoramiento del servicio, no se quiebra por el hecho de que quien fue reiterado de esta forma allegue pruebas sobre la idoneidad en el desempeño. Porque, como ya se dijo, la idoneidad nunca ha constituido inamovilidad para el funcionario, pues es el más elemental de los deberes que asume al posesionarse del cargo y por el que es remunerado a título de contraprestación.

Luego no es el nominador el llamado a demostrar en qué sentido quiso mejorar el servicio, sino que es el funcionario retirado quien debe llevar a la convicción al juez, a través de pruebas fehacientes de que los cargos que endilga al acto de retiro son ciertos.

Como se ha sostenido en innumerables oportunidades, la motivación no es exigible de este tipo de actos, no porque con ello se propicie arbitrariedad alguna de la administración, sino porque lo que se busca es evitar que la entidad tenga que justificar expresamente en cada caso, las decisiones que en esa materia toma, lo que se traduce en la obstaculización de la prestación del servicio; por ello, quien tiene a su cargo los destinos de una institución cuenta así mismo con las herramientas eficaces para poder orientar las políticas a desarrollar y escoger a quienes estima competentes para cumplir tales cometidos; de manera que, en tanto no exista prueba de que la razón es ajena a ello, los actos expedidos se presumen legales».

(Sentencia de 2 de octubre de 2003. Expediente 4174-02 Consejera Ponente: Dra. Ana Margarita Olaya Forero).

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