Sentencia 42010 de noviembre 27 de 2013

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA 

SALA DE CASACIÓN PENAL

Magistrado Ponente:

Dr. Eyder Patiño Cabrera

Aprobado: Acta 393

Bogotá. D.C., veintisiete de noviembre de dos mil trece.

EXTRACTOS: «Consideraciones

1. En efecto, como se anunció, observa la Sala que cuando las diligencias se recibieron en la secretaría de esta corporación,(12) ya había transcurrido el tiempo para declarar la prescripción de la acción penal respecto de la conducta punible de homicidio culposo, por la cual el fallador de segunda instancia absolvió a Héctor Enrique Vargas Lasso.

2. De conformidad con lo dispuesto en los artículos 83 y 86 del Código Penal del año 2000, la acción penal prescribe en un tiempo igual al máximo de la pena fijada en la ley si fuere privativa de la libertad, pero en ningún caso será inferior a cinco (5) años ni excederá de veinte (20). Con la ejecutoria de la resolución acusatoria, dicho término se interrumpe y a partir de ese momento comienza a correr de nuevo por un tiempo igual a la mitad del señalado en el artículo 83, evento en el cual, no podrá ser inferior a cinco (5) años ni superior a diez (10).

3. Descendiendo al caso concreto, se tiene que el artículo 109 del Código Penal consagra una pena de dos (2) a seis (6) años de prisión para el delito de homicidio culposo. En consecuencia, el término de cinco (5) años es el que habrá de contabilizarse a partir del 24 de enero de 2008, fecha de ejecutoria de la resolución de acusación.

En ese orden, el fenómeno prescriptivo ocurrió el 24 de enero de 2013, cuando el expediente se encontraba en el tribunal, pendiente de decidir el recurso de apelación interpuesto por los apoderados de la defensa y de la parte civil, respectivamente, contra la sentencia condenatoria de primera instancia(13).

Cabe advertir que como la prescripción se presentó antes de la emisión del fallo de segunda instancia, la Sala, en reciente decisión,(14) fijó los parámetros a seguir, frente a las distintas situaciones que se pueden presentar.

En ese sentido, así razonó:

Retomando el tema objeto de análisis, cuando la prescripción ocurre antes de la sentencia de segunda instancia, deben distinguirse las siguientes hipótesis:

2.1. Si el error ha sido planteado en la demanda, se debe admitir el libelo y definir el cargo mediante fallo de casación, con prescindencia de los restantes ataques si han sido planteados.

2.2. Si el recurrente no formuló el reproche, le corresponde a la Corte analizar la ocurrencia del fenómeno extintivo, casar de oficio para anular el fallo y, como consecuencia, inadmitir la demanda por ausencia de objeto, sin que resulte, entonces, procedente, por innecesario y en virtud del principio de economía procesal, agotar el juicio de admisibilidad de los cargos contenidos en el libelo.

2.3. Cuando la prescripción opera con ocasión del fallo de casación: la decisión de la Corte dependerá del momento en el cual haya operado la prescripción. Si ocurrió antes de la sentencia de segunda instancia, deberá casarla. Si ocurrió después, decretará directamente la prescripción y cesará, en consecuencia, el procedimiento.

En seguimiento de esas directrices, lo procedente en este caso es declarar la prescripción de la acción penal y disponer la cesación de todo procedimiento a favor de Héctor Enrique Vargas Lasso por el delito de homicidio culposo. Así mismo, casar de oficio la sentencia de segunda instancia y anularla, e inadmitir la demanda formulada por la apoderada de la parte civil por falta de objeto.

Corolario de la decisión se cancelarán las medidas restrictivas personales o sobre bienes que se hayan impuesto al procesado en mención.

4. Del mismo modo, debe señalarse que, de conformidad con lo consagrado en el artículo 98 de la Ley 599 de 2000, igualmente la acción civil proveniente de la conducta punible ha prescrito en relación con el penalmente responsable.

Ahora bien, como el fenómeno jurídico en comento se presentó antes del 10 de abril de 2013, fecha en que se profirió la sentencia absolutoria de segunda instancia, lo viable era que la colegiatura hubiese dado aplicación al artículo 83 de la Ley 599 de 2000, pues, una vez se presenta la prescripción, el único camino a seguir es su declaración por parte del funcionario judicial que tiene el proceso, en lugar de continuar con el trámite que se esté surtiendo en ese momento, para que finalmente sea la Corte la que proceda a decretar la extinción de la acción penal.

Un tal proceder va en contravía del principio de celeridad consagrado en el artículo 4º de la Ley 270 de 1996 —pronta y cumplida administración de justicia—, lo que de suyo genera congestión judicial y que los superiores jerárquicos dediquen tiempo a ese tipo de situaciones, en lugar de utilizarlo en resolver más rápidamente los asuntos sometidos a su consideración.

5. Valga apuntar que, según la jurisprudencia de esta corporación,(15) si bien la absolución del procesado reconocida en las instancias prevalece sobre la ocurrencia del fenómeno prescriptivo, en esta ocasión no es posible atender a la declaración de inocencia de Héctor Enrique Vargas Lasso, adoptada por el Tribunal Superior de Cali, porque ella se hizo por fuera del término que fija la ley para que el Estado ejerza su función punitiva.

En ese sentido, la Sala así se pronunció:

Es claro, eso sí, que cuando el asunto apenas se tramita y no ha alcanzado el estado que permite al funcionario judicial emitir decisión de fondo, ya surge automática y necesaria la obligación prescriptiva, en el entendido que el paso del tiempo ha cobrado su efecto y no es posible que se continúe adelantando el proceso, a menos, desde luego, que el encartado renuncie a la prescripción, caso en el cual sí se hace necesario agotar el debate jurídico, con involucramiento de todas las partes(16).

6. Finalmente, como se advierte que el titular del Juzgado 6º Penal del Circuito de Cali, demoró alrededor de tres (3) años en el desarrollo del juicio, según se desprende del recuento de la actuación procesal, lo cual generó que el Estado perdiera la oportunidad de administrar pronta y cumplida justicia, pues estando la actuación a su disposición transcurrió prácticamente el término de prescripción, se compulsará copia de la actuación surtida en la etapa de juzgamiento para ante la Sala Disciplinaria del Consejo Seccional de la Judicatura de esa ciudad, para los fines legales pertinentes.

En mérito de lo expuesto, la Corte Suprema de Justicia, Sala de Casación Penal,

RESUELVE:

1. Casar, de oficio, la sentencia dictada el 10 de abril de 2013 por el Tribunal Superior de Cali, por medio de la cual revocó el fallo condenatorio de primera instancia y, en su lugar, absolvió a Héctor Enrique Vargas Lasso del cargo de homicidio culposo.

2. Declarar extinguidas, por razón de la prescripción, las acciones penal y civil que se adelantaron contra Héctor Enrique Vargas Lasso por el delito de homicidio culposo y, en consecuencia, ordenar la cesación del procedimiento seguido en contra del mencionado procesado.

3. Ordenar la cancelación de las medidas restrictivas personales y sobre bienes que se hayan impuesto a Vargas Lasso, por razón de este proceso.

4. Inadmitir la demanda de casación presentada por la apoderada de la parte civil, por carencia de objeto.

5. Por secretaría de la Sala, compulsar copias a la Sala Disciplinaria del Consejo Seccional de la Judicatura de Cali, para lo de su cargo.

Contra esta providencia no procede ningún recurso.

Notifíquese y cúmplase».

(12) Folio 1, cuaderno de la Corte.

(13) Folios 4 y 5, cuaderno del tribunal.

(14) Cfr. auto de casación del 21 de agosto de 20103, Radicado 40587.

(15) Sentencia de casación del 16 de mayo de 2007, Radicado 23374.

(16) Íd.