Sentencia 43770 de julio 24 de 2012

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA 

SALA DE CASACIÓN LABORAL

Rad. 43770

Acta 26

Magistrado Ponente:

Dr. Rigoberto Echeverri Bueno

Bogotá, D.C., veinticuatro de julio de dos mil doce.

EXTRACTOS: «Consideraciones de la Corte

La afirmación del tribunal de que la procreación de hijos suple el requisito de la convivencia al momento de la muerte es equivocada, tal como se lo reprocha la censura, pues lo que ha sostenido la jurisprudencia reiterada de esta corporación, en torno al verdadero sentido del artículo 47 de la Ley 100 de 1993, es todo lo contrario: que tal circunstancia no exime al cónyuge o compañera (o) permanente de la obligación de demostrar que hizo vida marital con el causante hasta el momento del fallecimiento de este, tal como se afirmó en la sentencia del 10 de marzo de 2006, Radicación 26710, que cita la censura, en donde se dijo:

“1. El tribunal en el fallo gravado entendió de manera equivocada, que el hecho de haber procreado hijos dispensa al cónyuge o compañero o compañera permanente del pensionado fallecido del requisito de convivencia al momento de la muerte, y por lo tanto, resulta atinado el enjuiciamiento jurídico de la censura a la sentencia.

En su redacción primera que es la aplicable al caso controvertido, y aún después de la sentencia de la Corte Constitucional de 8 de noviembre de 2001 que declaró inexequible la expresión por lo menos desde el momento en que este cumplió con los requisitos para tener derecho a una pensión de vejez o invalidez y contenida en el literal a) de los artículos 47 y 74 de la Ley 100 de 1993 que en el aspecto que pasa a tratarse no varió la previsión legislativa de dichas disposiciones, es requisito sine qua non para acceder a la pensión de sobrevivientes por parte del cónyuge o compañero o compañera permanente, la convivencia al momento de la muerte.

La tesis de la Corte Constitucional coincide con la jurisprudencia de la Corte Suprema de Justicia, al considerar que la convivencia efectiva al momento de la muerte se constituye en el elemento central para determinar el beneficiario de la pensión de sobrevivientes en el caso de los cónyuges o compañeros permanentes, y esa condición no se suple por la existencia de un hijo común, en cuanto se trata de un requisito autónomo y distinto del de la vida marital en los dos años anteriores a la muerte.

Esta corporación en sentencia de 8 de febrero de 2002, Radicación 16600, puntualizó:

‘Sobre ese tema la Sala se pronunció en el fallo atrás transcrito (Sent. de mar. 2/99, Rad. 11245), a propósito de fijar el alcance del artículo 47 de la Ley 100, y allí asentó que uno de los requisitos para acceder la esposa o la compañera permanente a la pensión de sobrevivientes es ‘haber convivido con el pensionado no menos de dos años continuos con anterioridad a su muerte, requisito este que puede suplirse con el de haber procreado uno a más hijos con él’.

En ese orden de ideas, es claro que ya frente al citado artículo 47 erró el sentenciador de segunda instancia, por cuanto el requisito de procrear hijos no suple la falta de convivencia al momento de la muerte sino el de la convivencia continua durante los dos años anteriores a la muerte’”.

Ahora bien, aunque es cierto que el tribunal estimó que en el caso de la actora no era necesario demostrar la convivencia con el causante, dado que, entendió, el artículo 47 de la Ley 100 de 1993, eximía de la demostración de este requisito cuando se hubiera procreado hijos, como, observó, ocurría con aquella que había demostrado la existencia de tres hijos comunes, la verdad es que igualmente consideró, como fundamento de su decisión, que, de acuerdo con los testigos, se había demostrado una convivencia por más de dos años, por lo que aunque tiene razón la censura en cuanto a la equivocación hermenéutica del ad quem, ello no es suficiente para quebrar la decisión, pues de todas maneras ella permanece sostenida en que, tales testigos acreditaban el requisito que echa de menos la acusación, esto es, la convivencia efectiva de la pareja.

De otro lado, en lo que tiene que ver con el cargo tercero, no se observa que el tribunal hubiere incurrido en error, al menos con el carácter de evidente, al no haber apreciado la Resolución 716, pues lo afirmado allí, que resalta la censura, es apenas una referencia a una investigación administrativa realizada por el ISS, que ni siquiera fue aportada al proceso, de donde no tiene incidencia en la decisión que está soportada en otras pruebas.

Tampoco es posible derivar un yerro del ad quem de la apreciación de la demanda inicial, pues del hecho que allí se hubiere esgrimido la tesis sobre que no es necesario acreditar convivencia cuando se han procreado hijos, no supone la confesión del hecho de no haberse dado esta, porque la confesión debe ser expresa y esta no aparece ni siquiera de manera implícita.

Por último, las declaraciones extra proceso y los testimonios que las ratificaron, no son pruebas calificadas en casación, por lo que su estudio solo es posible por la Corte en la medida que se demuestre un yerro con respecto a pruebas que si sean aptas en esta sede, lo que no ocurre en este caso.

En consecuencia, los cargos no prosperan.

Por no haberse causado, no se condenará en costas en casación.

En mérito de lo expuesto la Corte Suprema de Justicia, Sala de Casación Laboral, administrando justicia en nombre de la República de Colombia y por autoridad de la ley, NO CASA la sentencia del Tribunal Superior del Distrito Judicial de Barranquilla, Sala Laboral, de fecha 14 de agosto de 2009, proferida en el proceso ordinario laboral que Anastacia Santana Polo le sigue al Instituto de Seguros Sociales.

Sin costas en el recurso extraordinario.

Cópiese, notifíquese, publíquese y devuélvase el expediente al tribunal de origen».