Sentencia 4422 de septiembre 13 de 1991 

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA

SALA DE CASACIÓN LABORAL

SECCIÓN SEGUNDA

PRUEBAS

LIMITACIONES DEL JUEZ LABORAL

EXTRACTOS: «Con la única mira de corregir un error de juicio en que incurrió el Tribunal, por vía de doctrina quiere la Corte anotar que, dada la específica naturaleza del juicio laboral y la clase de conflicto jurídico que mediante él se busca resolver, no resulta acorde con su finalidad la exigencia de pruebas solemnes distintas de las expresamente requeridas por la propia ley laboral. Así que siendo meramente incidental lo relativo a la determinación del estado civil, en la medida en que dicho estado o los hechos o actos que a él se refieren puedan ser condición o supuesto de hecho para la realización de un determinado efecto jurídico —verbigracia, la reclamación como beneficiarios de una prestación social, un salario o una indemnización— la relación de parentesco, el hecho de la relación marital o la muerte, siempre serán susceptibles de establecerse por cualquiera de los medios probatorios que la ley procesal autoriza como suficientes para que el juez del trabajo pueda formarse su convencimiento.

Por lo demás, es pertinente recordar que los jueces laborales, como en general cualquier juez, están obligados a dictar fallos congruentes, salvo que la ley los releve expresamente de ello, tal cual acontece con la facultad de fallar extra o ultra petita que prevé el artículo 50 del CPT; obligación que comprende también la de declarar probados los hechos constitutivos de excepciones aunque no se hayan ellas propuesto de modo formal (salvo las conocidas por la doctrina como excepciones propias: prescripción, compensación y nulidad relativa), en los términos del artículo 306 del CPC, aplicable a los juicios del trabajo por virtud de la remisión que ordena el artículo 145 del CPT. Y precisamente por virtud del principio de la congruencia o de la consonancia, los jueces del trabajo están obligados a no salirse de los hechos que hayan sido materia del debate y a no exigir, con la sola excepción de las pruebas ad-substantiam actus, la demostración de hechos que, por haber sido afirmados por el actor y aceptados por el demandado, no requieren prueba adicional.

Aquí ocurrió que no obstante haberse admitido por las demandadas que directamente fueron las empleadoras, la muerte de su ex-trabajador en el accidente laboral, se exigió innecesariamente la prueba de tal hecho —que se repite no hacía parte ya del thema probandum—, agravándose dicho error en la medida en que se exigió una única prueba del hecho, como si en verdad se tratase de una solemnidad necesaria para la existencia y validez del acto».

(Sentencia de septiembre 13 de 1991. Radicación 4422. Magistrado Ponente: Dr. Hugo Suescún Pujols).

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