Sentencia sustitutiva 4471 de junio 13 de 1997 

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA 

SALA DE CASACIÓN CIVIL

LUCRO CESANTE

PROVEEDORES DE COSAS DE GÉNERO

EXTRACTOS: «Al tenor del artículo 1614 del C.C. existe respecto de la noción de lucro cesante una relación de causa a efecto entre el incumplimiento de las obligaciones contractuales en los términos en que éstas fueron concebidas en el contrato y la ganancia a provecho que la convención deja de reportar justamente en razón a la infracción de las mismas; es decir que, en principio, el provecho que deja de reportar el otro contratante debe resultar de contrastar los exactos términos de las prestaciones acordadas, no sólo en cuanto a su objeto sino también a su duración. De manera que quien a raíz de un acuerdo de voluntades espera recibir por largo tiempo unas ganancias y fue precisamente esa la razón de ser del compromiso y la del plazo pactado, en principio debe recibirlas completas y no disminuidas, pues de lo contrario quedaría al arbitrio de la parte incumplida reducir los efectos temporales del contrato; todo ello sin perjuicio, claro está, de que el demandado demuestre que aún terminado a su antojo el vínculo, por la no ejecución del contrato en el término que resta no se generaron los perjuicios reclamados por el actor a la luz del pacto roto, o que los que se puedan generar son inferiores a los deducibles a primera vista del contrato mismo.

No desvirtúa la naturaleza y el monto del perjuicio que pudiera sufrir la parte del contrato dejado de cumplir, la simple perspectiva, meramente hipotética, de que el contratante afectado haya podido negociar con otras personas los mismos objetos o prestaciones que fueron incumplidas por el demandado, tal como ocurre en casos como el presente donde el contrato versa sobre cosas de género y respecto de las cuales gira la actividad ordinaria del comerciante actor, por cuanto sería imposible establecer a ciencia cierta si las nuevas ganancias que llegue a obtener el actor serían las mismas que hubiera obtenido si no se frustra el contrato por la decisión unilateral del demandado, pues de ese modo fácil y cómodamente escaparía el contratante incumplido de su responsabilidad civil. De aceptarse esa posibilidad se llegaría al extremo de que un comerciante debe paralizar su actividad mientras se desentraña el perjuicio que le pueda haber causado el incumplimiento del demandado; lo que es tanto como privado de ejercer el comercio a cabalidad, que significa la posibilidad legítima de conseguir nuevos clientes o de aumentar sus ventas entre quienes son ya sus compradores. Si el proveedor suministra v. gr. cosas de género, no parece entonces razonable en orden a reconocer que sufrió los perjuicios representados en las utilidades qua dejó de percibir por la frustración del contrato, exigirle que debe demostrar en el proceso que él no vendió esos mismos bienes a otros clientes, por cuanto, fuera de que esa es una actividad a cargo del demandado, eso sería tanto como negarle la posibilidad que en el campo de la lógica y de lo probable tiene todo comerciante de ampliar el número de sus clientes, o de aumentar sus ventas así sea frente a los clientes antiguos. Otra cosa es, obviamente, que tratándose de especies o cuerpos ciertos, quedará demostrado en el proceso que estos fueron enajenados a un tercero.

Entonces, si, por definición, el lucro cesante es el perjuicio representado en la ganancia o provecho que deja de obtener un contratante a consecuencia de no haberse cumplido la obligación a cargo de otro (C.C., art. 1614), apenas es razonable concluir que corresponde a ese contratante incumplido y demandado demostrar, en cada caso concreto; que aquél no reportó perjuicios de la frustración del contrato o que por el contrario ello le trajo beneficios, carga probatoria ante cuyo incumplimiento parece lógico que el juez, dados los perjuicios que en principio hay que admitir sufrió el demandante con el incumplimiento del contrato, condene al demandado a indemnizar el monto del lucro cesante que la prueba oficiosa haya logrado establecer».

(Sentencia sustitutiva, junio 13 de 1997. Expediente 4471. Magistrado Ponente: Dr. Nicolás Bechara Simancas).

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