Sentencia 4507 de agosto 31 de 1995 

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA 

SALA DE CASACIÓN CIVIL

PERJUICIOS POR LA NULIDAD DE UN MATRIMONIO

ESTIMACIÓN MEDIANTE JURAMENTO

EXTRACTOS: «a) El artículo 148 del Código Civil reza:

“Anulado un matrimonio, cesan desde el mismo día entre los consortes separados, todos los derechos y obligaciones recíprocas que resultan del contrato de matrimonio; pero si hubo mala fe en alguno de los contrayentes, tendrá éste obligación de indemnizar al otro todos los perjuicios que le haya ocasionado, estimados con juramento”.

La obligación indemnizatoria prevista en la disposición transcrita es la condigna al proceder de mala fe atribuido a uno de los contrayentes, establecida para resarcir al otro consorte de los perjuicios que haya sufrido con ocasión de tal comportamiento. Por tanto, quien instaure la correspondiente acción para obtener por la vía jurisdiccional el aludido resarcimiento, tiene la carga procesal de acreditar los supuestos fácticos de la norma en comento y demostrarlos plenamente, pues no sobra recordar, que estando consagrada la presunción general de la buena fe, corresponde la carga probatoria a quien alega la mala fe (C.C., art. 769). Al respecto, tiene dicho esta corporación:

“...realizada una actuación por una persona ha de presumirse que ésta es normal; entre otras cosas, que su etapa intelectiva está exenta de vicios del consentimiento y de móviles fraudulentos o maliciosos constitutivos de mala fe. Entonces, quien alegue estos factores anormales del proceso síquico de esa actuación, tiene que probar plenamente hechos de que el juzgador puede inferirlos y derivar de los mismos las consecuencias previstas por la ley...” (sent. jun. 13/90).

b) Las presunciones, cualquiera que sea su naturaleza, una vez reconocidas y consagradas por la ley positiva producen como efecto jurídico el de relevar de la carga de la prueba a quien las alega en su favor; sin embargo, quien alega una presunción legal, debe probar plenamente y por los medios demostrativos conducentes, los hechos que sirven de base a la presunción, vale decir, aquellos que son el presupuesto para su aplicación (CPC, art. 176).

c) Así las cosas, en eventos como el aquí planteado, siguiendo la regla general de la carga de la prueba (CPC, art. 177), es el demandante quien corre con las consecuencias de un fallo adverso de no aparecer acreditada la mala fe del contrayente demandado, afirmada en el libelo incoatorio, dado que la sola estimación de los perjuicios en la forma prevista en el artículo 148 del Código Civil, por autorizada que esté, per se no acarrea la condena a su pago, vale decir, que ésta es viable en la medida que se acredite la mala fe; incluso puede ocurrir que existiendo mala fe no prospere la respectiva acción, porque su estimación se cuestionó mediante objeción, y no se acreditó el monto de los perjuicios, o también porque estos no son afecto de aquella.

d) Si la ley permite la estimación de los perjuicios “con juramento”, es claro que se está en presencia del llamado por la doctrina juramento estimatorio, que sirve para determinar el monto de una prestación que puede reclamarse de la contraparte en un proceso, juramento consagrado y regulado como medio de prueba en el estatuto procesal civil (arts. 175 y 211), que “hará prueba de dicho valor mientras su cuantía no sea objetada por la parte contraria dentro de los cinco días siguientes a la notificación del auto que lo admita o en el especial que la ley señale; ...”, esto es, que tiene un valor provisional, puesto que si la cuantía es objetada, debe procederse a su regulación en donde le corresponde al actor la carga de la prueba de su monto. Es más, “el juez de oficio podrá ordenar la regulación cuando considere que la estimación es notoriamente injusta o sospeche fraude o colusión”.

Lo anterior pone de presente, que no puede aceptarse el criterio ostensiblemente simplista del recurrente, sobre el precepto sustancial que le sirvió de base para formular su pretensión indemnizatoria».

(Sentencia de casación, agosto 31 de 1995. Expediente 4507. Magistrado Ponente: Dr. Nicolás Bechara Simancas).

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