Sentencia 4598 de septiembre 11 de 1995 

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA 

SALA DE CASACIÓN CIVIL

TÉLEX Y FAX

AUTENTICIDAD

EXTRACTOS: «Tratándose de la prueba documental, la ley determina el alcance y medios para obtener su autenticidad, principalmente cuando se trata de documentos en que es atribuida su autoría al demandado y a documentos provenientes de terceros.

1.3.1.1. Señala el estatuto procesal civil en su artículo 252, respecto a los documentos no auténticos que se alleguen como prueba a un proceso y se afirme haber sido firmados o manuscritos por la parte contra quien se oponen, que serán auténticos si ésta no los tacha de falsos en cualquiera de las oportunidades que establece el primer inciso del artículo 289 ibídem. Aspecto esencial para que sea posible predicar el reconocimiento tácito es que se atribuya la autoría a la parte contra la que se aduce.

Ahora, en relación a los documentos emanados de terceros su estimación por el juez, de acuerdo con los artículos 277 del Código de Procedimiento Civil y 22, num. 2º, Decreto 2651 de 1991 (L. 192/95) procede en los siguientes casos: 1) Si siendo de naturaleza dispositiva o simplemente representativa, fueron reconocidos o se probó por otros medios legales su autenticidad y, 2) Si siendo simplemente demostrativos, han sido estimados por el juez sin previa ratificación de su contenido, o con ella cuando así lo ha solicitado expresamente la parte contra la cual se aducen.

1.3.1.2. Pues bien, para el caso especial de la autenticidad de documentos tales como el télex procedentes de particulares, precisa la Corte que al igual que la Carta, el fax y el telegrama, tienen la categoría de documentos privados y como tales, su formación, redacción y expedición son obra exclusiva de un particular, y por ello no puede tener valor entre las partes sino cuando es auténtico, esto es, cuando existe certeza de la persona que los ha elaborado, manuscrito o firmado (CPC, art. 252).

En lo tocante a las cartas que de ordinario son firmadas por su autor, su autenticidad pende de que sean reconocidas o no por quien la suscribe, prédica que no se puede hacer respecto a los telegramas, fax y télex, por cuanto la copia que va al destinatario no está suscrita por su autor.

Es preciso entonces saber con certeza que el telegrama, télex o fax emanan de la persona que aparece enviándolos, lo que se hará si se trata de demostrar una obligación mercantil de la forma indicada en el artículo 826 del Código de Comercio, esto es, que se demuestre que el original del documento está firmado por el remitente o que se pruebe que ha sido expedido por éste o por su orden, norma esta que si bien es cierto se refiere sólo a la carta y al telegrama, por ser el télex y el fax medios de comunicación de reciente incursión y popularización en las transacciones comerciales, se explica por qué no están allí incluidos, pero es dicha norma aplicable cuando de estos documentos se trata por poseer características similares, entre ellas, vuelve y se repite, que el ejemplar que llega al destinatario no lo suscribe su autor».

(Sentencia de casación, septiembre 11 de 1995. Expediente 4598. Magistrado Ponente: Dr. Pedro Lafont Pianetta).

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