DELITOS CONTRA EL PATRIMONIO ECONÓMICO

GRADUACIÓN DE LA PENA

EXTRACTOS: «Asiste razón al casacionista en su acusación a la sentencia, al aducir, dentro del marco de la violación directa de la ley sustancial alegada, que el artículo 372 del Código Penal ha sido erróneamente interpretado, para, a partir de esa interpretación, incrementar la pena impuesta a Eduardo Forero Santos, sobre la base de un cómputo establecido luego de conjugar las disposiciones de los artículos 349 y 351-6 ibídem, cuando una recta interpretación del precepto impone que ese incremento opere sobre la pena prevista para las diferentes hipótesis de la infracción, entendiendo por tales, como tuvo ocasión de precisarlo la Corte en sentencia de 15 de septiembre de 1987 —casación 1426 (*)—, “los diversos tipos penales, básicos, especiales o subordinados contenidos en todos los capítulos del Título XIV del Libro 2º del C. P. en cuanto describen determinados comportamientos como contrarios a la ley y les señala una pena”.

Los términos del artículo 372 que se estima violado por el censor, no dan lugar a otorgarles alcance diferente. Si él dispone que “Las penas para los delitos descritos en los capítulos anteriores, se aumentarán de una tercera parte a la mitad”, entre otras, cuando concurran circunstancias como la que se presenta en este caso, consistente en la realización del hecho sobre cosa cuyo valor es superior a cien mil pesos, no cabe duda que la lógica de funcionamiento del sistema es la de que el incremento establecido por esta disposición, se aplique, de manera independiente, sobre la pena prevista para el hurto simple, hurto calificado, abuso de confianza, estafa, o cualquier otro atentado contra el patrimonio económico, pero, en ningún caso, como lo entendió el Tribunal, sobre un cómputo preestablecido, fruto de la conjugación de diferentes factores.

(*) Publicada en J. y D, Tomo XVI, págs 1174 a 1176. (N del D ).

Este criterio, fijado legislativamente, y en virtud del cual el incremento punitivo previsto por la disposición erróneamente interpretada no opera sobre la “pena imponible”, sino sobre la fijada en el respectivo tipo, demandaba del sentenciador de segunda instancia, haber tomado como punto de partida la pena básica del hurto simple -art. 349— y a partir de ella, con prescindencia de las demás circunstancias de agravación de carácter específico que concurrieren, haber deducido el incremento por la cuantía del objeto hurtado a que hace referencia la circunstancia de mayor punibilidd del artículo 372, ya mencionada.

No obstante, en su conclusión de que la pena a cumplir por Forero Santos es la de 24 meses y 20 días de prisión, se puede observar que sobre los 18 meses y 20 días, resultantes de la conjugación de los 16 meses de que partió en aplicación del artículo 349 del C. P. y los incrementos por la concurrencia del agravante 351-6 ibídem, dedujo la tercera parte que, como aumento punitivo, correspondía por la circunstancia del artículo 372.

En este sentido, la interpretación errónea de la ley en que se apoya la impugnación, resulta evidenciada. Con fundamento en ella, habrá de casarse la sentencia, para proceder, consecuentemente, a hacer una nueva tasación de la pena tomando en cuenta los criterios aquí expuestos y en cuyo desconocimiento radica el error. Esto es, haciendo el incremento previsto en el artículo 372 en función a la pena señalada en el 349 del Código Penal, fijando así, de manera definitiva, el quantum a aplicar a Eduardo Forero Santos.

Lo anterior no significa, como creen entenderlo el casacionista y el Ministerio Público, que incrementar la sanción del respectivo tipo por razón de la circunstancia del artículo 372, deba serlo con carácter fijo en la tercera parte del mínimo. Al decir de la disposición, en los términos antes transcritos, que la pena por concepto de las circunstancias allí previstas se aumentará “de una tercera parte a la mitad”, dio al sentenciador margen para que, en ejercicio de la discrecionalidad judicial y de acuerdo con los criterios que la rigen, se mueva dentro del parámetro indicado al momento de aplicar un tal agravante.

Por esto mismo, resultaría contradictorio en este evento que habiéndose partido para fijar la pena impuesta a Eduardo Forero Santos, no del mínimo previsto en el tipo básico de hurto de 12 meses, sino de 16, en razón a la gravedad del hecho, al dar aplicación al artículo 372, esa gravedad no sea considerada. En este sentido, entiéndese que, por razón del agravante indicado, es del caso imponer al sentenciado en mención incremento punitivo correspondiente a 5 meses de prisión, con fundamento en la cuantía del objeto hurtado.

De acuerdo con esto, conclúyese, entonces, que la pena definitiva que a Forero Santos corresponde es la de 23 meses y 20 días de prisión, lo cual implica la reducción de la impuesta —24 meses y 20 días—, como consecuencia de la casación del fallo, en 1 mes».

(Sentencia de casación, febrero 20 de 1991. Radicación 4646. Magistrado Ponente: Dr. Dídimo Páez Velandia).

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