Sentencia 4665 de marzo 28 de 1996 

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA 

SALA DE CASACIÓN CIVIL Y AGRARIA

ÉPOCA DE LA CONCEPCIÓN

CÓMPUTO DE LA PRESUNCIÓN DEL ARTÍCULO 92 DEL CÓDIGO CIVIL

EXTRACTOS: «Ante la dificultad de establecer con absoluta certeza el momento mismo de la concepción, el ordenamiento jurídico hizo acopio de lo que ordinariamente acontece con la duración del embarazo y estableció una presunción que identifica la época dentro de la cual es perfectamente presumible que aconteció tal hecho. Puntualizó, en efecto, y —de conformidad con la legislación hoy vigente— sin manera de probar en contrario, que la concepción no pudo preceder al nacimiento en menos de 180 días ni en más de 300.

Significa que en el interregno entre esos dos límites tuvo que producirse la concepción; ni más, ni menos.

Y lo que es más de destacar para este preciso caso, fue la misma ley la que previó la manera como se efectúa dicho cómputo, al señalar que se cuenta hacia atrás “desde la medianoche en que principie el día del nacimiento”; dijo, además, que los días son “cabales”.

Traduce que teniéndose noticia exacta del nacimiento, el cálculo arranca, hacia atrás, desde el momento en que empezó el día mismo del alumbramiento; o, lo que es lo mismo, desde el momento en que termina el día anterior, pues se habla justamente de la medianoche en que suceden ambas cosas, esto es, cuando el fenecimiento de un día da paso al siguiente. Y, como los días a computar son completos, debe irse sucesivamente de medianoche en medianoche; aclarándose, quepa repetirlo una vez más, que la primera medianoche que sirve de punto de partida para el cálculo es precisamente aquella que significó el advenimiento del día del nacimiento. Quiere decir esto, en últimas, que el día del alumbramiento no se incluye en aquel cómputo.

En la ocurrencia de autos, entonces, sabiéndose que la demandante nació el 2 de noviembre de 1985, la cuenta hacia atrás parte desde la propia noche en que comenzó ese día, la misma en que feneció el 1º de noviembre; así las cosas, establecido el cómputo respectivo, los 180 días van desde allí hasta la medianoche en que, terminando el 5 de mayo, comenzaba simultáneamente el 6. Dicho de otro modo, el día número 180 va desde la medianoche en que terminó el 6 de mayo, hacia atrás, hasta la medianoche en que terminó el 5 anterior.

Ahora, si, como es verdad, el contubernio confesado acaeció el 6 de mayo, en las horas de la noche (después de las 9 posmeridiano), hácese evidente que temporalmente está ubicado antes de que se cumpliera cabalmente el día 180 de aquel cómputo; vale decir, que a partir de la medianoche en que arrancó el 2 de noviembre, hacia atrás, no hay 180 días cabales, porque apenas hay 179 completos y unas horas más. Y la ley consagró sin ambages que los días fuesen completos.

De conformidad con todo lo anterior, la época probable de la concepción de la aquí demandante empieza, para hablar del mínimum, cuando terminó completamente el día 180, o sea, desde la medianoche en que terminó el 5 de mayo hacia atrás; y no más allá de trescientos días, hablándose ahora del máximum.

Consecuentemente, el ayuntamiento que confesó el demandado no quedó dentro de ese interregno y mal podía considerárselo como idóneo en la concepción de la demandante. El tribunal, pues, estuvo desarcetado en el aspecto analizado, creyendo acaso que el día del nacimiento se computaba para esos efectos».

(Sentencia de casación, marzo 28 de 1996. Expediente 4665. Magistrado Ponente: Rafael Romero Sierra).

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