Sentencia 4756 de enero 30 de 1992 

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA

SALA DE CASACIÓN LABORAL

SECCIÓN PRIMERA

TRASLADO DE TRABAJADORES

NO PUEDE IMPLICAR DESMEJORA

EXTRACTOS: «La cláusula primera del contrato de trabajo celebrado entre el actor y la demandada en este caso no establece para el trabajador la obligación de aceptar traslados a lugares diferentes de la ciudad de Barranquilla, solamente prevé literalmente esta disposición la facultad de la empleadora de “trasladarlo a otro puesto, o cargo dentro de sus dependencias siempre y cuando no lo desmejore en sus condiciones económicas”. (fls. 2 a 4 C. de T.).

La jurisprudencia de esta Sala ha sido reiterada al explicar que la facultad directiva y de impartir órdenes del empleador no es absoluta e ilimitada tratándose de la potestad que posee de variar las condiciones laborales de sus trabajadores, en especial tratándose de la relacionada con la movilidad geográfica de éstos, la cual no puede obedecer al capricho empresarial, sino que debe corresponder a razones objetivas como son las técnicas, de organización y las propiamente humanas, sin que tal medida pueda llegar a implicar el desconocimiento del derecho del trabajador a que su situación laboral, familiar y económica no sea desmejorada.

Los motivos expuestos oportuna y repetidamente por el trabajador a la empresa (fls. 10, 12, 13 y 15 C. de T.) para negarse a aceptar el traslado a la ciudad de Santa Marta, dejan ver claramente la inconveniencia de la decisión de la empleadora, pues resulta incomprensible el cambio de ciudad de un auxiliar de bodega que devengaba para esa época escasamente un salario superior al mínimo, además casado y con tres hijos estudiantes, por lo tanto no resulta equivocado el Tribunal cuando estableció que la demandada despidió injustamente al trabajador toda vez que el desobedecimiento de éste tuvo origen en la exigencia desmedida de la empresa que le ordenó a aquél a movilizarse definitivamente a otra ciudad sin explicación alguna (fls. 9, 11 y 14 C. de T.) y sin considerar que el trabajador únicamente se obligó, al celebrar el contrato de trabajo, a laborar en la ciudad de Barranquilla.

Las circunstancias personales del trabajador antes mencionadas, dadas a conocer por él mismo a la empresa, no permiten entender la obstinación de la empleadora en trasladar a aquél a otra ciudad, la cual podría ser comprensible si se hubiera tratado de un alto ejecutivo o de un empleado muy calificado y por razones válidas, pero no en el caso de una persona que desempeña un oficio que no exige mayor calificación, que además es cabeza de familia y con un salario que resulta escaso para instalarse en una ciudad distinta a aquella en la que reside con su familia por más de 16 años, por lo tanto no se advierte yerro fáctico ostensible del Tribunal al concluir que la de mandada obró de mala fe».

(Sentencia de enero 30 de 1992. Radicación 4756. Magistrado Ponente: Dr. Manuel Enrique Daza Álvarez).

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