Sentencia 4782 de agosto 30 de 1996 

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA 

SALA DE CASACIÓN CIVIL Y AGRARIA

TESTIMONIOS EXTRAPROCESO

DIFERENCIA CON LOS DOCUMENTOS EMANADOS DE TERCEROS

EXTRACTOS: «Las declaraciones de terceros y los documentos emanados de terceros, no obstante su semejanza en cuanto su procedencia de terceros, su contenido declarativo o narrativo de una relación, su exteriorización final en un documento y su elaboración extraproceso, tienen diferencias en aspectos sustanciales de la declaración y del escrito. En efecto, mientras la declaración testimonial tiene un origen provocado, dirigido por un interrogatorio de parte interesada, con la finalidad de emplearse anticipadamente como medio de prueba, que se ratifica con su decreto y producción como tal, la declaración documental, por su parte, suele ser de iniciativa de su autor, espontánea, con finalidad y producción informativa y comunicativa principal, mas no de prueba. Además, al paso que el escrito testimonial extraproceso tiene como autor al funcionario ante quien se rinde y tiene por función recoger la prueba del testimonio, el escrito de la declaración de terceros, por su parte, tiene como autor al propio tercero y cumple una función primordial comunicativa e informativa.

Lo anterior ha justificado, entonces, que tanto en la legislación procesal precedente como en la actualmente vigente se haya disciplinado jurídicamente en forma distinta, a fin de permitir su correspondiente valoración. En efecto, dadas las particularidades como se genera, orienta y produce el testimonio extraproceso, es por lo que solamente ha sido permitido para “fines no judiciales” o para fines judiciales bajo la condición de “servir de prueba sumaria en determinado asunto para el cual la ley autoriza esta clase de prueba, y sólo tendrán valor para dicho fin”, con la única excepción de los testimonios anticipados para fines judiciales “únicamente a personas que estén gravemente enfermas, con citación de la parte contraria” (CPC., arts. 299 y 298). Y ello también explica que se encuentre restringida la admisión de testimonios extraproceso bajo la legislación de descongestión judicial, por cuanto solamente se admite “la versión que de hechos que interesen al proceso, haya efectuado ante ella (“las partes de común acuerdo”, como dice el encabezamiento) un testigo”, bajo la condición de que el documento se encuentre autenticado por las partes y el testigo en la forma como se dispone para la demanda, caso en el cual la autenticación de este documento hace presumir que la declaración se ha rendido bajo juramento (D. 2651/91, art. 21, num. 3º). De allí que solamente en este caso la declaración de testimonio hecha extraproceso e incorporada al expediente, “suplirá la recepción de dicho testimonio” (ibíd.). Lo que quiere decir que las demás declaraciones de testigos se sujetan a la regla general, cual es la de que sean solicitados, decretados y rendidos dentro del proceso, o, en su caso especialísimo, sean ratificados (CPC, arts. 179 y ss., 219 y ss., 298 y 224), tal como se reitera en la legislación de descongestión mencionada sobre la práctica de la prueba de testimonio, la rendición de los mismos, la presentación de documentos, la indicación de otros testigos y la elaboración de documentos por los declarantes (D. 2651/91, art. 22, encabezamiento, num. 3º; arts. 23 y 24).

En cambio, los documentos declarativos emanados de terceros, por sus características especiales, han tenido una regulación también particular que, en la legislación permanente, ha consistido en asimilarlos a los testimonios para efecto de su ratificación (o, más bien, su recepción directa), salvo cuando, por acuerdo de las partes se acepta el documento como tal (CPC, arts. 277, num. 2º, y 229 inc. 2º); en tanto que en la legislación de descongestión han sido más bien asimilados a auténticos documentos, para darle una valoración inicial sin necesidad de ratificación, a menos que ésta se exija en forma expresa, bien como documento o como testimonio. De allí que se haya dispuesto que “los documentos declarativos emanados de terceros se estimarán por el juez sin necesidad de ratificar su contenido, salvo que la parte contra la cual se aducen soliciten su ratificación de manera expresa” (art. 22, num. 2º y art. 25, parte final, D. 2651 citado), todo sin perjuicio de que el mismo testigo “pueda reconocer documentos durante la declaración” (art. 24, ibídem)».

(Sentencia de agosto 30 de 1996. Expediente 4782. Magistrado Ponente: Pedro Lafont Pianetta).

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