Sentencia 4833 de marzo 12 de 1993 

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA

SALA DE CASACIÓN LABORAL

SECCIÓN SEGUNDA

EMPRESAS CONSTRUCTORAS

RÉGIMEN DE SUS TRABAJADORES

EXTRACTOS: «El Tribunal, al confirmar la sentencia de primer grado, que condenó a la demandada a pagar al actor los reajustes de cesantía e intereses y la indemnización moratoria, se basó en la certificación expedida por la Cámara de Comercio de Bogotá (folio 41) y en el acta de conciliación suscrita el 25 de marzo de 1986 (folio 99) al entender que la Morrison era una empresa constructora por lo que al demandante le eran aplicables como trabajador de la construcción, los derechos consagrados en los artículos 310 y 312 del C. S. del T., que cita expresamente.

En primer lugar, la Sala encuentra pertinente recordar que el derecho de los trabajadores de la construcción a recibir cesantía y vacaciones por encima del régimen ordinario, es de carácter excepcional y de alcance restringido y se explica por su duración eminentemente temporal, siempre que se trate de labores materiales, pero que no incluye a profesionales, técnicos y demás personas que dirigen, supervisan o controlan esas obras.

En segundo lugar, esta corporación, en forma reiterada ha sostenido que para que se dé la interpretación errónea de una norma es necesario que el Tribunal la aplique, pero dándole una inteligencia en desacuerdo con su texto o su recto sentido, que fue lo que sucedió en el asunto sub examine, cuando éste incurrió en yerro juris in judicando al entender que la sola circunstancia de ser la demandada una empresa constructora, era suficiente para que a sus trabajadores les fuera aplicable el régimen especial consagrado en el Código Sustantivo del Trabajo para aquellos dedicados a la construcción de casas y edificios.

Es de advertir, que el artículo 312 del C. S. del T. no modificó ni amplió las definiciones consagradas en el artículo 309 ibídem, ya que simplemente se limitó a establecer que los trabajadores de esas empresas gozaban de los derechos consagrados en el capítulo Xll, sin limitación alguna cualquiera que fuera el valor de la obra o actividad.

Así las cosas, el Tribunal le dio un equivocado entendimiento a los mencionados artículos y como consecuencia de ello, llegó a la aplicación indebida del artículo 310 del mismo Código y demás disposiciones legales que relaciona la censura, lo que hace que prospere la acusación y se deba casar en lo pertinente el fallo recurrido».

(Sentencia de marzo 12 de 1993. Radicación 4833. Magistrado Ponente: Dr. Ernesto Jiménez Díaz).

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