Sentencia 48410 de mayo 13 de 1998 

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA

SALA DE CASACIÓN CIVIL Y AGRARIA

Magistrado Ponente:

Dr. Carlos Esteban Jaramillo Schloss

Ref.: Expediente 4841

Santafé de Bogotá, D.C., trece de mayo de mil novecientos noventa y ocho.

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3. Pero con todo, aunque la censura hubiese satisfecho los requerimientos que la ley impone cuando de impugnar un fallo por la causal primera de casación se trata, la decisión del ad quem seguiría conservando vigencia si pudiese revisarse sin escollos la cuestión de fondo controvertida, habida cuenta que, como se dijo líneas atrás, en el expediente no obra prueba que acredite la existencia de bienes propios del hermano del recurrente, o en su defecto, de gananciales o activos sociales que pudiesen pasar a conformar su herencia, o finalmente, que al impugnante o al citado hermano se les haya instituido como legatarios en el testamento de la única causante con bienes relictos susceptibles de ser adjudicados en la partición, ello aparte de que son erradas a todas luces las apreciaciones jurídicas que pretenden ubicar en el tercer orden sucesoral, al que alude el artículo 1047 del Código Civil, la vocación hereditaria de los hermanos del cónyuge del causante, así como también atribuirle a una simple herramienta procesal como es la acumulación de varios sucesiones abiertas, una desorbitada secuela consistente en la confusión en un patrimonio único de las distintas titularidades de los causantes.

Respecto a este último aparte de la censura, íntimamente ligado con el desconocimiento que al Tribunal se le atribuye de las normas que rigen la sucesión intestada, basta con señalar que el procedimiento consistente en la acumulación de sucesiones se justifica tan solo por razones prácticas de economía procesal e implica, únicamente, el trámite conjunto de ambas causas mortuorias para facilitar la liquidación de la sociedad conyugal, mas no genera, ni remotamente, una mixtura hereditaria con los alcances por los que aquí se propugna y, por ende, para la liquidación de cada sucesión acumulada deberán observarse las normas, tanto de la sucesión testada como de la intestada, si es que en esas circunstancias se dan los supuestos pertinentes —como ocurre en el presente caso—, lo que evidencia entonces, se reitera, que la acumulación a la cual hace referencia el artículo 622 del Código de Procedimiento Civil, tiene como fuente mediante la conexidad y la dependencia que suele existir en algunos patrimonios que hacen aconsejable una liquidación conjunta, sin que por efecto de la aplicación de dicha figura de estirpe estrictamente procesal, se produzca la confusión de tales patrimonios, toda vez que estos, por sabido se tiene, conservarán siempre su autonomía e independencia.

Y es por ello que, teniendo el recurrente vocación hereditaria respecto de uno sólo de los causantes, es frente a la herencia de este último que sus expectativas de recibir adquieren relievancia jurídica, motivo por el cual la no existencia de bienes pertenecientes en vida a su hermano Alfredo, lo priva de toda posibilidad efectiva de ver satisfecha semejante aspiración, independientemente de que el proceso respectivo se hubiese llevado a cabo y de que, dentro del mismo se haya producido el reconocimiento de la calidad de heredero, decisión esta que de suyo no implica, cual erróneamente parece entenderlo el interesado, una necesaria adjudicación respecto de bienes a los que no tiene derecho.

Como se ve, pues, ningún error puede imputársele a la sentencia aprobatoria de la partición impugnada, lo que pone de manifiesto la necesidad de desestimar el cargo.

Cargo segundo

Acusa el recurrente la sentencia por violación directa de la ley sustancial, “como consecuencia de error de derecho” consistente en la falta de aplicación del artículo 21 de la Ley 45 de 1936, que modificó el artículo 1047 (sic) del Código Civil.

En el desarrollo de la tesis, se rememora el primer cargo para concluir que el argumento que la sustenta puede entenderse “perfectamente subsumido en el primero dada su correlación y complemento”, de donde, con vista en nuevos apartes de jurisprudencia referidos con la causal primera de casación, señala que las decisiones adoptadas tanto por el Juzgado del conocimiento como por el Tribunal, desconocieron, al rechazar las objeciones formuladas al trabajo de partición y aprobación de la misma, las posiciones “legalmente asumidas al decidir la inicial solicitud formulada en nombre de mi mandante”, referidas, según las indicaciones que hace, a la solicitud de que se le incluyera como interesado en la sucesión doble y a los proveídos mediante los cuales se aceptó dicho pedimento tanto en primera como en segunda instancia, mediante los cuales se dio aplicación al artículo 1047 del Código Civil, modificado por el artículo 21 de la Ley 45 de 1936, frente a la imposibilidad de aplicar para el caso planteado el artículo 6º de la Ley 29 de 1982, y por cuya normatividad se le reconocía su vocación o interés legítimo sucesoral “conformante del tercer orden o grado sucesoral” que, de pesa, hacía nugatoria la voluntad testamentaria de Ana Dolores García de Serrano y circunscribía su libre disposición “ante terceros legatarios no legitimarios” a la cuarta de libre disposición “con los efectos jurídicos y procesales de rigor”, para añadir, en forma en verdad nada comprensible, que “mal puede tenerse, entonces, una súplica subsidiaria —la atinente a una presunta porción conyugal en cabeza de uno de los causantes como trascendente o principal— la correspondiente al tercero orden o grado sucesoral invocado”.

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