Sentencia de homologación 4849 de octubre 10 de 1991 

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA

SALA DE CASACIÓN LABORAL

SECCIÓN SEGUNDA

CONDUCTORES DE EMPRESAS DE TRANSPORTE

JORNADA DE TRABAJO

EXTRACTOS: «Persigue el sindicato con este ataque que se anule el artículo 6º de la sentencia de los árbitros, quienes fijaron en diez horas diarias la jornada de los conductores al servicio de la empresa, basándose para ello en lo dispuesto por los artículos 56 del Decreto 1393 de 1970 y 2º del Decreto 869 de 1978.

Para Unimotor, haciéndose eco de la interpretación que hizo la Sala de Consulta y Servicio Civil del Consejo de Estado el 18 de noviembre de 1983, cuyos apartes transcribe, el sentido del artículo 2º del Decreto-Ley 1393 es el de que en él se fija una jornada de ocho horas diarias igual a la prevista por el artículo 1º de la Ley 6ª de 1981, y que por ello las dos horas restantes hasta completar el número de diez a que se refiere el anotado artículo 2º, constituyen trabajo suplementario que como tal debe liquidarse con el recargo propio de las horas extras. Partiendo de esta comprensión de la norma, arguye que el tribunal de arbitramento desconoció derechos de los trabajadores establecidos en la ley.

Cree la Corte, sin embargo, que la interpretación prohijada por el sindicato no es la que mejor se aviene al tenor literal del susodicho artículo 56, el cual dice:

“Las empresas de transporte, por razones de seguridad pública, no podrán fijar a los conductores jornadas de trabajo diario superiores a diez horas”.

Al texto legal transcrito realmente no puede hacérsele decir, como lo quiere Unimotor al sustentar su recurso, que mediante él se establece para los conductores una jornada de trabajo ordinaria de ocho horas y una jornada suplementaria obligatoria de dos horas, las cuales deben ser pagadas con el recargo correspondiente a las horas extras.

En efecto, el artículo 1º de la Ley 6ª de 1981 se limitó a subrogar el artículo 161 del Código Sustantivo del Trabajo, sin modificar para nada el asunto relativo a las excepcionesa a la jornada máxima legal, actividades exceptuadas de jornada dentro de las que se contaban —hasta del Decreto 1393 de 1970— las de los choferes mecánicos que prestaran sus servicios en empresas de transporte de cualquier clase, sea cual fuere la forma de su remuneración. Por otra parte, el trabajo suplementario de horas extras no es obligatorio, salvo la excepción prevista en el artículo 163 del Código Sustantivo del Trabajo, conforme lo modificó el artículo 2º del Decreto 13 de 1967, cuando haya razones de fuerza mayor o caso fortuito, o si amenaza u ocurre algún accidente, o se hace indispensable realizar trabajos de urgencia en las máquinas o en la dotación de la empresa, pero únicamente “en la medida necesaria para evitar que la marcha normal del establecimiento sufra una perturbación grave”. Finalmente, la limitación a la jornada de los conductores que trae el artículo 56 del Decreto 1393 de 1970 está determinada por razones de seguridad pública, motivo por el cual las diez horas que fija son el número máximo de las que pueden trabajar, sin que sea dado distinguir entre jornada ordinaria y extraordinaria, puesto que bajo ningún respecto ella puede exceder el tope que indica dicho precepto legal.

Y no está demás recordar que la limitación de la jornada de esta clase de conductores comprende el tiempo durante el cual ellos se encuentran “al servicio de la empresa o patrono bien sea sobre el timón y la ruta o, simplemente, a disposición de la una o del otro” en los términos del artículo 2º del Decreto-Ley 869 de 1978.

Significa lo anterior que bien pueden pactarse jornadas por debajo de las diez horas que fija la ley, caso en el cual, como es apenas obvio, sí podrían los conductores de las empresas de transporte convenir además la prestación de trabajo suplementario; pero, eso sí, siempre que el total de las horas laboradas en el día no supere el límite legal que por seguridad pública señalan los Decretos 1393 de 1970 y 869 de 1978.

De lo que viene de decirse resulta que al no ser acertada la interpretación que plantea el sindicato recurrente, lo que ocurrió entonces fue que los árbitros se limitaron a ceñirse a la ley, sin que en verdad tomaran determinación alguna que afectara derechos de los conductores asalariados de Transporte Pubenza Ltda.».

(Sentencia de homologación, octubre 10 de 1991. Radicación 4849. Magistrado Ponente: Dr. Hugo Suescún Pujols).

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