Sentencia 4959 de julio 30 de 1992

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA 

SALA DE CASACIÓN LABORAL

SECCIÓN PRIMERA

Radicación 4959

Acta 26

Magistrado Ponente:

Dr. Jorge lván Palacio Palacio

Santafé de Bogotá, D.C., treinta de julio de mil novecientos noventa y dos.

Resuelve la Corte el recurso de casación interpuesto por la Compañía Colombiana de Tabaco S.A. "Coltabaco" contra la sentencia del 20 de agosto de 1991, dictada por el Tribunal superior del Distrito Judicial de Medellín dentro del proceso seguido por José Norvery Hernández Franco contra la entidad recurrente.

I. Antecedentes

Por intermedio de apoderado judicial el señor José Norvery Hernández Franco demandó a la compañía Colombiana de Tabaco S.A. "Coltabaco" para que se declarara que el accidente de trabajo sufrido el 8 de septiembre de 1987 se debió a culpa del patrono Compañía Colombiana de Tabaco S.A., y que como consecuencia de esa declaración se condenara a pagar la indemnización total y ordinaria por los perjuicios materiales y morales causados, en cuantía equivalente a mil gramos de oro puro, a la indexación y costas.

Como fundamento fáctico de sus pretensiones expresó, que se vinculó a le Compañía Colombiana de Tabaco S.A. el 28 de septiembre de 1981, desempeñándose como guillotinero II, que el día 8 de septiembre sufrió un accidente de trabajo que, según informe de la división de salud ocupacional del lSS, le produjo la amputación de los dedos 2º, 3º, 4º, y 5º del miembro superior izquierdo. Que dicho accidente ocurrió por culpa de la empresa ya que las causas fueron condición ambiental peligrosa, máquina impropiamente protegida y mantenimiento deficiente de la máquina en sus partes sistemáticas.

La demandada contestó oportunamente la demanda se opuso a las pretensiones, aceptó los hechos 1º, 2º, 3º, 5º, 9º, en cuanto al 4º, 6º, 8º y manifestó que no eran ciertos y deberían ser probados; con respecto a los restantes expresó que no eran ciertos.

El juzgado Octavo Laboral del Circuito de Medellín dio fin a la primera instancia con sentencia de mayo 17 de 1991, en la cual condenó a la Compañía Colombiana de Tabaco S.A. a pagar al señor José Norvery Hernández Franco, la cantidad de $5.709.076.60 discriminados así: $1.012.282.00 a título de indemnización causada; $4.496.794.60 a título de indemnización futura; y $200.000.00 a título de perjuicios morales. Se declaró probada la excepción de compensación propuesta por la empresa y hasta por la suma $339.402.65, que le ha pagado el ISS al trabajador. Además ordena el juzgado que "las anteriores sumas han de pagarse a la ejecutoria de esta sentencia, si para dicho momento se ha terminado el contrato de trabajo entre las partes aquí trabadas en la litis, de lo contrario, es necesario, si el vínculo continúa, volver a trazar la indemnización total y ordinaria de perjuicios conforme las pautas que se dieron en la parte motiva". Con costas a cargo de la demandada.

Ambas partes recurrieron en apelación y el Tribunal Superior de Medellín, en la sentencia objeto del recurso extraordinario, resolvió declarar que el accidente de trabajo sufrido por Hernández Franco se debió a culpa de la empresa demandada condenó a reconocer y pagar " ... al señor José Norvery Hernández Franco a la terminación del contrato de trabajo existente entre las partes, por causa distinta de reconocimiento y pago de la pensión plena de jubilación, la indemnización total ordinaria de perjuicios a que tiene derecho por el accidente sufrido, en el aspecto del lucro cesante". Condenó así mismo al pago de $ 200.000.00 como indemnización de perjuicios morales, y por indexación, $ 315.200.00. Impuso las costas de primera instancia a la demandada, y no condenó en costas de segunda instancia. Declaró probada la excepción de "Compensación" propuesta por la empresa hasta por $ 339.402.65, quedando condicionada a la posterior liquidación si el contrato terminaba.

II. El recurso

Fue interpuesto por la entidad demandada y lo decide ahora la Corte tomando en consideración la demanda respectiva y la réplica.

Alcance de la impugnación

Se presenta así:

"Pretendo el quebrantamiento total del fallo recurrido en cuanto declara que el accidente de trabajo sufrido por el señor José Norvery Hernández Franco se debió a culpa comprobada de la sociedad demandada y como consecuencia de esta declaración, la condena al pago de la indemnización total y ordinaria por perjuicios, en el aspecto del lucro cesante, perjuicios morales y costas de la primera instancia, para que, convertida la Corte en tribunal de instancia, revoque en esos puntos el fallo del a quo y, en su lugar, absuelva a la Compañía Colombiana de Tabaco S.A. de los cargos formulados. En subsidio, que la sentencia del ad quem sea casada parcialmente para que, en sede de instancia, esa superioridad modifique el fallo reduciendo la apreciación del daño a la suma que estime prudencialmente equitativa, debido a la concurrencia de culpa de la víctima con la del presunto responsable del accidente".

Único cargo

Dice:

"La sentencia viola indirectamente, por aplicación indebida, los arts. 56, 57, 58, 199, 203, 204, 205; 206, 209, 210, 216, 217, 218 del Código Sustantivo del Trabajo en concordancia con los arts. 63, 1604, 1613, 1615, 1649, 2341, 2355 y 2357 del Código Civil y como violaciones de medio, los artículos 51, 60, 61 y 145 del C.P.T., en relación con los arts. 174, 175, 187, 177 y 179 del C.P.C., a consecuencia de errores manifiestos de hecho, consistentes en:

“a) Considerar que el accidente de trabajo sufrido por el demandante José Norvery Hernández, ocurrió por fallas en el mecanismo de la máquina que manejaba.

“b) Afirmar, aunque de un modo implícito, que la sociedad demandada se confió imprudentemente en que al colocarle a la máquina 'un doble comando mediante pulsadores, que estaban destinados a accionar un embrague, no se produciría un accidente durante la labor'.

"c) Admitir, como soporte de su decisión, la simple posibilidad de que la ausencia de las foto-celdas, al repetir su funcionamiento la cuchilla, por cualquier circunstancia, podía mocharle los dedos al operario.

"d) Afirmar que aunque el ISS utiliza el término 'parece' cuando habla de la protección deficiente de la máquina, ello no indica que los pulsadores que le colocó la empresa fueran suficientes.

"e) Afirmar categóricamente que la compañía sí tuvo la culpa en el accidente.

"f) Condenar al pago de una suma de dinero concreta y actual por lucro cesante y perjuicios morales, pese a que el trabajador continúa laborando al servicio de la compañía con su salario habitual, e incluso percibiendo una pensión de invalidez de $32.560.00 reconocida por el ISS, que le mejora notablemente sus ingresos personales.

"g) Acceder así, al pago de un lucro cesante que no se ha causado, sobre la suposición de una posible terminación del contrato, por causa diferente al reconocimiento de la pensión plena de jubilación.

"h) No estimar que en el caso de autos, solo es jurídicamente posible fijar el monto del lucro cesante a la terminación del contrato, si el trabajador demuestra culpa de la compañía en la ocurrencia del accidente.

"i) No admitir que si por parte de la compañía hubo culpa como lo entiende el fallador, también la hubo por parte del trabajador, o sea, que habría concurrencia de culpas y, de consiguiente, una reducción en la apreciación del daño.

"En tales errores manifiestos de hecho incurrió el sentenciador por equivocada apreciación de las siguientes pruebas:

"1. Informe del ISS, división de salud ocupacional, fl. 54.

"2. Testimonios de Edgar Castaño C. -fl. 47-, Orlando Trujillo Restrepo ­folio 59-, Jaime Ossa Arango –fl. 61-, Daniel Londoño Velásquez –fl. 86-.

"Incidencia

"Como consecuencia de los errores señalados, el ad quem aplicó indebidamente las disposiciones legales citadas en el cargo, y, aunque con un sentido confuso, confirmó la sentencia del juzgado en cuanto a las condenaciones y revocó la absolución por el concepto de indexación para condenar, en su lugar, a la suma de $ 315.200.00 y de no haber sido por esos errores, originados en la apreciación equivocada de las pruebas arriba especificadas, hubiera considerado que el accidente no se ocasionó por falta de diligencia y cuidado de la parte demandada en cuanto a las necesarias medidas de seguridad personal a su cargo y la hubiera exonerado de responsabilidad por culpa de ese hecho. Además, hubiera admitido que en este caso el lucro cesante no existe, debido a que el trabajador continúa al servicio de la compañía en un empleo diferente, pero con el salario que percibía como guillotinero II y, de consiguiente, hubiera revocado el fallo condenatorio del a quo para, en su lugar, absolver de los cargos formulados. En subsidio, hubiera juzgado que el demandante se expuso imprudentemente al peligro al introducir la mano izquierda a la máquina luego de accionar los 'suiches' que ponían en movimiento la cuchilla y por tanto, hubiera reducido la apreciación del daño, aceptando una compensación o concurrencia de culpas.

"Demostración

"El Tribunal, al referirse al informe del ISS sobre el accidente, dice:

“'Debido precisamente, a la falta de esa medida de seguridad, al rendir su informe sobre el accidente de trabajo, dice -folio 54 y 55- que la condición ambiental era peligrosa, que la máquina estaba impropiamente protegida y su mantenimiento deficiente'.

“'De manera que aunque la entidad utiliza el término 'parece', cuando habla de la protección deficiente de la máquina, ello no quiere decir que con los pulsadores que le colocó la empresa, todo estaba en orden'.

"El fallador no analiza el informe del ISS por todos sus aspectos, lo que origina una apreciación equivocada del documento.

"El informe anota como causas del accidente:

“'a. Máquina impropiamente protegida, ya que el doble comando de que dispone, parece no dar garantía de seguridad suficiente para el operario'.

“'b. Mantenimiento deficiente de la máquina en sus partes sistemáticas de acción y control'.

"La expresión 'parece' empleada en el informe del ISS no indica que, a su entender, el doble comando de que dispone la máquina no diera seguridad suficiente al operario. Lo que hace el instituto al expresarse en esos términos es establecer una duda en cuanto a la eficacia de los comandos y no una certeza sobre las causas del infortunio.

"Por otra parte, en el estudio de este documento, el fallador no apreció, las observaciones que contiene acerca de la causa verdadera del accidente, de las cuales resulta lógico deducir que si no hay claridad en ese punto porque no se sabe si él fue ocasionado por un acto inseguro del operario al introducir la mano en el momento en que bajaba la cuchilla después de accionarla o por una repetición libre de la máquina por fallas mecánicas, no procede la condenación total y ordinaria de perjuicios como lo hizo el ad quem sino, a lo sumo, a reducción de esta por concurrencia de culpas.

"En cuanto a la parte testimonial, caben estas consideraciones:

"El tribunal hace referencia a todos los testigos y afirma que de acuerdo con esa prueba, 'el trabajador el día del accidente estaba manejando una máquina guillotina, electromecánica para cortar papel y debido a fallas en su mecanismo le cortó varios dedos de la mano izquierda'.

"A propósito, importa anotar que el único testigo que, según su declaración, estaba con José Norvery el día en que este se accidentó, es Edgar de Jesús Castaño, quien afirma que la máquina 'repicó dos veces' y cuando 'repicó' la primera vez él metió la mano a sacar el papel, la cuchilla bajó de nuevo y ocasionó el accidente.

"Este testigo dice que estaba en la máquina de José Norvery en el momento en que este se lesionó, sin explicar por qué se hallaba en ese lugar cuando ese día y a la misma hora él era operario de otra máquina similar, situada a dos metros de la que manejaba el demandante.

"Ahora bien, si como lo manifiesta este declarante, la máquina desde hacía tiempo, 'estaba repicando dos veces,' falla de la cual estaba enterado el actor, este adoptó una posición insegura al introducir la mano antes de que la cuchilla bajara por segunda vez. Dice, además, el mismo testigo que en esa sección había dos mecánicos encargados de acudir a la reparación de esas máquinas cuando sus operarios acataban la obligación de informar sobre las fallas que se presentaran, de donde se infiere que la compañía cumplía las obligaciones de protección y seguridad para con sus trabajadores.

"Jaime de Jesús Ossa, mecánico de Coltabaco hace 21 años, en uno de los apartes de su testimonio, dice:

"'... las medidas de seguridad que tenía la máquina que manejaba el señor Norvery eran siempre tenía que tener las manos ocupadas para accionar la máquina en dos suiches la derecha y la izquierda. El operario de la guillotinera no tiene que estar metiendo constantemente las manos a la guillotina, apenas termina el proceso de bajada de la cuchilla y corte del material, ahí sí usa las manos para retirar lo que cortó y separarlo, dependiendo del trabajo que esté realizando. Mientras retira el material por no haber nada accionado ella no se puede mover. Es un imposible que la máquina se mueva sola'.

"Daniel Londoño Velásquez, también mecánico de Coltabaco hace 25 años, expresa:

“'... Sobre la máquina del accidentado se encontraba en perfecto funcionamiento, digo esto porque sobretodo en las máquinas guillotinas estamos muy pendientes del funcionamiento por lo peligrosas ...'.

"Como se ve, por los anteriores apartes de sus declaraciones, estos testigos, mecánicos de tantos años en la sección de litografía de la empresa, no es cierto que ellos, como lo afirma el ad quem, atribuyan el accidente a fallas de la máquina en funcionamiento.

"La testigo María Estella López Álvarez desempeña en la compañía el cargo de Inspectora Control de Calidad hace 13 años y pertenece al Comité de Higiene y Seguridad Industrial. En este último carácter visitó al día siguiente el lugar del accidente y declara:

“'...Tuvimos también información acerca de que no era la primera vez que había incurrido el doble refile o sea que al apagar la máquina repite la operación aún estando apagada. Justamente ese fue el motivo por el cual José Norvery pierde los dedos de su mano ...'.

"Esta testigo, pues, rinde su testimonio de acuerdo con informes de otras personas, y no hace más que emitir una opinión muy personal sobre el motivo del accidente, de ahí que no constituya un soporte sólido de la sentencia como lo cree el tribunal.

“'Jorge Lalinde Velásquez también hace parte del Comité de Seguridad Industrial de la empresa y tampoco dice en su testimonio que el accidente haya sobrevenido por fallas en el mecanismo de la máquina como lo admite el fallador. Lo que el testigo manifiesta es que para accionar la máquina, el operario tiene que hundir dos botones situados debajo de las fotoceldas y que en ningún momento la máquina actúa sola a no ser por una falla en su mecanismo. Pero no dice que el accidente haya acaecido precisamente por esa hipotética falla.

"Finalmente, hago referencia al testimonio de Orlando de Jesús Murillo quien afirma, aludiendo a la máquina que manejaba el demandante:

“'... Yo manejé unos dieciocho meses aproximadamente esa máquina y siempre tenía el defecto de repetir el corte. Yo me protegía con los botones de seguridad, estos botones son la protección de la máquina. Los botones son cuatro, dos rojos y dos negros, los rojos son para la seguridad, para parar la máquina. La máquina no tenía tiempo limitado para repetir, yo esperaba a que la máquina asegurara para poder mover el bloque de papel y eso muchas veces volvía y repetía, se desengranaba y dañaba el bloque de papel...'.

''Luego los botones de que habla este testigo constituyen los medios de seguridad del operario en el tratamiento de esa máquina y no cabe entonces inferir que la compañía fue negligente en el cumplimiento de sus obligaciones de protección y seguridad para con los trabajadores.

"Se colige de lo expuesto hasta aquí, que en este caso no existe culpa suficientemente comprobada del patrono en la ocurrencia del accidente y que en el supuesto de que existiera, ella concurriría con la culpa de la víctima, dando lugar a la reducción equitativa en la apreciación del daño.

"A todo lo anterior se agrega que el juzgado condenó por perjuicios materiales, en la modalidad de lucro cesante y concretó sus valores, como ya se anotó, en $ 1.012.282.00 como indemnización causada y $4.496.794.60 a título de indemnización futura, lo mismo que a $ 200.000.00 por perjuicios morales, para que estas sumas sean pagadas a la ejecutoria de la sentencia, si para dicho momento se ha terminado el contrato de trabajo existente entre las partes, pues si el vínculo continúa, es necesario —dice el juzgado— 'volver a tasar la indemnización total y ordinaria de perjuicios, conforme las pautas que se dieron en la parte motiva'.

"El tribunal, después de declarar que el accidente de trabajo sufrido por José Nonvery Hernández se debió a culpa comprobada de la compañía demandada, manifiesta que está en la obligación de reconocer y pagar al trabajador a la terminación del contrato 'por causa distinta al reconocimiento de la pensión plena de jubilación, la indemnización total y ordinaria a que tiene derecho por el accidente sufrido en el aspecto de lucro cesante'.

"Ahora bien, dice el apoderado en la demanda, refiriéndose a su poderdante:

"‘Aunque conserva su empleo con la empresa demandada, nadie puede garantizar la continuidad de esa situación, y si el día de mañana pierde su puesto, la notable desmejora física que sufrió lo imposibilitaría para hallar un nuevo oficio que desempeñar'.

“El trabajador no conserva su empleo habitual, pero desempeña un cargo diferente, compatible con la disminución de su capacidad física, con un salario igual al que devengaba en su oficio anterior y no solamente esto, sino que disfruta además, de una pensión mensual de invalidez de $ 32.560.00 en razón del daño causado por el accidente, reconocida por el ISS desde el 8 de febrero de 1989, todo lo cual significa que la víctima no ha sufrido pérdida patrimonial alguna, puesto que sigue percibiendo el mismo salario que percibía antes y que aún se mejoraron sus ingresos con el reconocimiento de dicha pensión. El lucro cesante es, pues inexistente.

"A propósito, dice el tribunal:

"'La Sala Laboral, en efecto, en situaciones como la de autos ha adoptado un criterio amplio, dinámico, en virtud del cual se ha considerado que no hay lugar a lucro cesante cuando objetivamente se demuestra que el operario percibe la remuneración —salario— y otros emolumentos laborales —prestaciones— en virtud de lo cual puede subvenir tanto a sus cotidianas necesidades como a las de los suyos, llevando, en lo posible, una vida digna y decorosa.

"' Pero también se ha considerado la posibilidad de que el empleador dé por terminada la relación de trabajo. En tal caso, se ha dicho, el lucro cesante sí es procedente, siempre y cuando el contrato termine por cualquier causa distinta al reconocimiento de la pensión plena de jubilación. Ello, en atención a la equidad, pues si bien es injusto acceder a una indemnización que no se ha causado, no sería menos el permitir que el trabajador, llegado el caso, quede sin empleo, sin salario y también sin indemnización'.

"Como se ve, el tribunal admite que no hay lucro cesante cuando se demuestra, como ocurre en el caso de autos, que el operario no ha sufrido detrimento alguno en sus ingresos y, no obstante tal consideración, condena por ese concepto en la suposición de una futura terminación del contrato, apreciando desde ahora una vida probable que solo cabría tomar en cuenta, dentro de la hipótesis de la culpa patronal, cuando finalice la relación de trabajo y, de consiguiente, la víctima deja de percibir su salario. El cargo, por tanto, debe prosperar".

SE CONSIDERA

No tiene razón la réplica al expresar que el alcance de la impugnación es improcedente, por cuanto no se dice allí, una vez en sede de instancia, qué debe hacerse con la excepción de compensación; pues de una lectura detenida de dicho alcance se deduce que lo pretendido por el recurrente, una vez quebrado totalmente el fallo recurrido, es la revocatoria de la decisión de primer grado, con la consecuencia lógica; si se adopta esa decisión, de no tenerse nada que compensar, ya que esto pende de las condenas impuestas a la demandada.

Tampoco era indispensable citar el artículo 19 del Código Sustantivo del Trabajo para integrar la proposición jurídica, por cuanto el censor anotó en el cargo las normas pertinentes con la indemnización plena de perjuicios, las que de por sí serían suficientes para entrar a estudiar el cargo.

Aduce el impugnador que la sentencia del tribunal incurrió en los errores manifiestos de hecho que enlista, a consecuencia de haber apreciado equivocadamente el informe del ISS de folio 54 y los testimonios de Edgar Castaño C., Orlando Trujillo R., Jaime Ossa Arango, Daniel Londoño Velásquez, María Stella López A. y Jorge Galindo Velásquez.

En relación con el documento aludido dijo el censor:

"El fallador no analiza el informe del ISS por todos sus aspectos, lo que origina una apreciación equivocada del documento".

Más adelante agrega: "La expresión ‘parece’ empleada en el informe del ISS no indica que, a su entender, el doble comando de que dispone la máquina no diera seguridad suficiente al operario. Lo que hace el Instituto al expresarse en esos términos es establecer una duda en cuanto a la eficacia de los comandos y no una certeza sobre las causas del infortunio.

''Por otra parte, en el estudio de este documento, el fallador no apreció las observaciones que contienen acerca de la causa verdadera del accidente, de las cuales resulta lógico deducir que si no hay claridad en ese punto porque no se sabe si él fue ocasionado por un acto inseguro del operario al introducir la mano en el momento que bajaba la cuchilla después de accionarla o por una repetición libre de la máquina por fallas mecánicas, no procede la condenación total y ordinaria de perjuicios como lo hizo el ad quem sino, a lo sumo, a reducción de esta por concurrencia de culpas". (folio 19, cuaderno Corte).

De lo anterior deduce esta Sala de la Corte, que cuando de errores de hecho se trata no basta sólo con enunciar los yerros probatorios atribuidos al sentenciador de segundo grado, y de relacionar las pruebas que este apreció erróneamente o dejó de valorar siendo el caso de hacerlo, sino que era necesario, por exigirlo así la técnica del recurso de casación laboral, que el censor, frente a la prueba invocada de(sic) equivocadamente apreciada (Informe del ISS de folio 54), explicara la equivocación en que incurrió el tribunal y la incidencia de tal error en las conclusiones fácticas de la sentencia. Es decir, el recurrente no precisa qué es lo que dicha prueba acredita y cuál el mérito que le reconoce la ley y por consiguiente en qué consiste la errónea apreciación del juzgador.

De otro lado, ha reiterado la jurisprudencia que el error de hecho, para que ostente el carácter de manifiesto y protuberante, es preciso que el juzgador colegiado haya hecho decir a la prueba lo que ella no contiene o no haya visto en la misma lo que surge palmariamente de su contenido. En el sub examine obra el documento de folios 53 y 54, el cual trae como causas del accidente la "condición ambiental peligrosa:

"a. Máquina impropiamente protegida, ya que el doble comando de que dispone, parece no dar garantía de seguridad suficiente para el operario.

b. Mantenimiento deficiente de la máquina en sus partes sistemáticas de acción y control" (Subrayas no del texto).

Entre las observaciones que trae el informe aludido, merece destacarse el cuarto, que expresa: "Teniendo en cuenta las condiciones y circunstancias de la máquina, los datos e informaciones expresadas, da pie para pensar en la posibilidad de cualquiera de las dos alternativas suscitadas antagónicamente llegándose a la conclusión de que la máquina referida no ofrece la seguridad suficiente para el operario, independientemente de cuál hubiera sido la causa del accidente, de las expresadas tanto por representantes de la empresa, como por representantes de la parte sindical o de los trabajadores" (subrayas pertenecen a la Corte).

De lo transcrito se concluye que era dable y lógico deducir, como lo hizo el Tribunal, que del informe del Instituto de Seguros Sociales se infiere que la causa ocasionante del accidente padecido por José N. Hernández Franco, obedeció a culpa comprobada de la empresa, no incurriendo, por tanto, el juez de segundo grado, en los errores de hecho que el cargo invoca, los que deben ser manifiestos, notorios, evidentes, esto es, que surjan mediante el simple cotejo de las afirmaciones de la sentencia y lo que dicen los medios probatorios, sin que haya necesidad de acudir a presunciones o conjeturas o deducciones más o menos razonables.

Al no demostrarse los errores de hecho mediante prueba calificada, no le es dable a la Corte analizar la que no tiene ese carácter, como lo es la testimonial. (L. 16/69, art. 7º).

En las condiciones procedentes, el cargo no está llamado a prosperar.

En virtud de lo expuesto la Corte Suprema de Justicia, Sala de Casación Laboral, administrando justicia, en nombre de la República de Colombia y por autoridad de la Ley NO CASA la sentencia dictada por el Tribunal Superior del Distrito Judicial de Medellín del 20 de agosto de 1991, en el juicio promovido por José Norvery Hernández Franco contra Compañía Colombiana de Tabaco S.A. "Coltabaco".

Costas a cargo de la parte recurrente.

Cópiese, notifíquese, insértese en la Gaceta Judicial y devuélvase el expediente al tribunal de origen.

Magistrados: Jorge lván Palacio PalacioRamón Zúñiga ValverdeManuel Enrique Daza Álvarez.

Javier Antonio Fernández Sierra, Secretario.