Sentencia 5014 de abril 23 de 1998 

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA 

SALA DE CASACIÓN CIVIL Y AGRARIA

INVESTIGACIÓN DE LA PATERNIDAD

OBLIGACIÓN DE DECRETAR DICTÁMENES CIENTÍFICOS

EXTRACTOS: «Conviene hacer una aclaración en torno a la insólita afirmación que el tribunal plasmó al decir, tras no encontrar probado el trato sexual investigado, que “a peritación de los forenses nada refuerza ni mucho menos concluye en el evento de marras”. Porque al descuido pudiera involucrarse allí la idea errónea de que la prueba en cuestión, en cuanto se afirme que “nada refuerza”, es un elemento a desdeñar a la hora de indagar asuntos relativos a la procreación humana, concepto que luciría tan equivocado como espacioso. Tal modo de ver las cosas conllevaría ante todo a desoír el aprecio que en el punto ha mostrado la ley por la ciencia, una de cuyas manifestaciones más reveladoras la constituye las voces del artículo 7º de la Ley 75 de 1968, conforme a las cuales, es indispensable que en todos los procesos de filiación extramatrimonial los jueces acudan al aporte científico del caso, independientemente de los resultados que el mismo pueda arrojar en orden a comprobar la paternidad que se discute, al estatuir dicho precepto que en eventos semejantes decretarán “los exámenes personales del hijo y sus ascendientes y de terceros” a objeto de “reconocer pericialmente las características heredobiológicas paralelas entre el hijo y su presunto padre”, así como también “ordenará” una pericia que analice los factores y grupos sanguíneos y las características patológicas, morfológicas, fisiológicas e intelectuales transmisibles. Y es tal el imperio de la ley, que bien puede asegurarse que el funcionario judicial que sea omisivo sobre el particular, bien porque, siendo posible, deja de decretarlas, ora porque no controla que su práctica se realice con la idoneidad y cautela bastantes a garantizar el valor científico que de ellas se espera, compromete su responsabilidad; como también la comprometen en su caso los entes estatales encargados de su práctica cuando no la realizan, o la realizan deficientemente.

Aporte que tanto más es forzoso en la actualidad, cuando el avance de la ciencia en materia de genética es sencillamente sorprendente, contándose ahora con herramientas que a juicio de doctos contienen un indiscutible rigor científico, al extremo de que existen pruebas de tal naturaleza que pueden determinar la paternidad investigada en un grado de verosimilitud rayano en la seguridad.

No está bien, entonces, mostrar tanto desprecio por tales pruebas, como lo hizo el tribunal en el fallo que se estudia, desconociendo el considerable valor demostrativo que en un momento dado puedan llevar a la convicción del juzgador en materia tan compleja como es la de desentrañar el misterio de la fecundación».

(Sentencia de casación, abril 23 de 1998. Expediente 5014. Magistrado Ponente: Dr.Rafael Romero Sierra).

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