Sentencia 5088 de febrero 4 de 1999

CONSEJO DE ESTADO 

SALA DE LO CONTENCIOSO ADMINISTRATIVO

SECCIÓN PRIMERA

IMPORTACIÓN DE MERCANCÍAS

EL ACTO DE LEVANTE ESTÁ SUJETO A CONDICIÓN

EXTRACTOS: «Conforme al artículo 20 del Decreto 1909 de 1992, la importación ordinaria “Es la introducción de mercancía destinada a permanecer indefinidamente en el territorio nacional en libre disposición, con el pago de los tributos aduaneros a que hubiere lugar y siguiendo el procedimiento que a continuación se establece”.

Conforme al artículo 2º ibídem, la obligación aduanera nace por la introducción de mercancía de procedencia extranjera al territorio nacional y comprende la presentación de la declaración de importación, el pago de los tributos aduaneros y de las sanciones a que haya lugar, así como la obligación de conservar los documentos que soportan la operación y atender las solicitudes de información y pruebas.

El procedimiento de dicha importación comienza con la presentación de la declaración de importación, la cual, conforme a los artículos 21 y 22 ibídem, debe reunir determinados requisitos.

Aun cuando los artículos 1º, 2º, 4º a 8º y 10 a 20, además de otros, del Decreto 2666 de 1984, fueron expresamente derogados por el Decreto 1909 de 1992, la Sala acude a algunas de las definiciones contenidas en ellos, pues las materias que regulaban sí siguen vigentes y, por lo mismo, la filosofía que inspira a las disposiciones aduaneras relacionadas con ellas no ha variado.

Es así como el artículo 1º del citado decreto señala que el levante “es el acto por el cual la aduana permite a los interesados el retiro y disposición de las mercancías que son objeto de despacho”; y despacho “es la destinación para el consumo de las mercancías importadas con este fin o para aplicarles cualquier otro régimen aduanero, inclusive el de exportarlas....”.

Lo anterior permite concluir que cuando las autoridades aduaneras conceden o autorizan el levante de la mercancía, están dando el visto bueno para que los interesados retiren y dispongan de la misma, que es precisamente lo que constituye la razón de ser de la importación. Luego desde esta perspectiva el acto de levante no puede considerarse un simple acto preparatorio sino, todo lo contrario, definitivo, pues con él se concluye el procedimiento de importación. Así lo reconoció expresamente la subdirección jurídica, división de doctrina, de la Unidad Administrativa Especial de la Dirección de Impuestos y Aduanas Nacionales en el Concepto 000171 de 7 de octubre de 1994, que modificó el Concepto 225 de 1993, al cual hizo referencia la Sala en sentencia de 10 de septiembre de 1998 (exp. núm. 4375, actora Tecnobell S.A., consejero ponente doctor Ernesto Rafael Ariza Muñoz), en la cual se precisó:

“... En dicho concepto modificatorio, que fue remitido por la entidad pública demandada en virtud de auto para mejor proveer de 9 de julio de 1998 (fls. 46 a 48 del cuaderno del recurso), se rectificó la interpretación que del artículo 40, literal a, del Decreto 1909 de 1992 se había hecho en el referido concepto 225, en virtud de que del estudio coordinado y armónico de los artículos 18 y 34 ibídem, este último modificado por los decretos 513 y 1800 de 1994, se concluyó que la obligación aduanera en la importación es de carácter complejo, que no se agota con la simple introducción de la mercancía al territorio nacional, sino que deben cumplirse otros trámites en desarrollo del procedimiento establecido por la ley para obtener el levante de la mercancía (fl. 46 ib.), razón por la cual la presentación de la declaración no es suficiente para que una mercancía quede amparada en una modalidad de importación, siendo indispensable observar todo el procedimiento, el cual culmina con el levante (fl. 47 ib.)....”.

Ahora, si bien es cierto que el acto de levante es de carácter definitivo, no lo es menos que está sujeto a condición. Así se deduce inequívocamente del contenido de las siguientes disposiciones:

Del inciso 2º del artículo 8º del Decreto 2666 de 1984, según el cual “concedido el levante dentro del régimen de despacho para consumo, la mercancía quedará desvinculada de la obligación tributaria aduanera, siempre que no se establezca infracción”.

Del artículo 62, literal d, del Decreto 1909 de 1992, que en relación con las facultades de fiscalización y control le atribuye a las autoridades aduaneras la de “ordenar en cualquier momento la inspección física de las mercancías de procedencia extranjera, aun cuando hayan sido transformadas o incorporadas a otras mercancías”.

Del texto de las normas antes transcritas se infiere que no obstante que se haya autorizado el levante, las autoridades aduaneras pueden advertir con posterioridad al mismo la comisión de una infracción, a través de la facultad de fiscalización que tienen y proceder a imponer las sanciones correspondientes. Por ello, dentro de las obligaciones aduaneras que consagra el artículo 2º del citado Decreto 1909, como ya se dejó reseñado, están, entre otras, la de “conservar los documentos que soportan la operación “ y “atender las solicitudes de información y pruebas”.

Y tan cierto es que el hecho de haberse otorgado el levante, que implica una aceptación de la declaración de importación, está sujeto a la condición de que no se establezca una infracción aduanera, que, conforme al artículo 68 ibídem “La Dirección de Aduanas Nacionales podrá expedir liquidaciones oficiales para formular cuentas adicionales e imponer las sanciones a que haya lugar, dentro del proceso de importación o en desarrollo de programas de fiscalización” y por tal razón, de acuerdo con el artículo 26 ibídem, modificado por el artículo 6º del Decreto 1800 de 1994, la declaración de importación sólo adquiere firmeza si después de transcurridos dos años a partir de su presentación en los bancos o entidades financieras no se ha formulado liquidación oficial de corrección o de revisión de valor.

Y como la facultad de fiscalización la tiene la autoridad aduanera en general, la DIAN de Bucaramanga, en ejercicio de la misma, podía entrar a verificar el cumplimiento de los requisitos aduaneros no obstante el acto de levante por parte de la DIAN de Santa Marta, pues de dicha facultad se puede hacer uso “en cualquier momento”».

(...)

DECLARACIÓN DE IMPORTACIÓN

DESCRIPCIÓN DE LA MERCANCÍA EN HOJAS ADICIONALES

EXTRACTOS: «La controversia se circunscribe, pues, a examinar si la actora cumplió o no con la obligación de describir la mercancía.

A folio 94 del cuaderno de anexos obra la declaración inicial de importación 0351003052688-3 de 10 de enero de 1996 en cuya casilla 39 se señaló: “cantidad 2.100”. En la casilla 44 referente a “descripción mercancías (incluye marcas, seriales y otros)” se consignó:

“Receptores de televisión. Televisores a color marca Shimasu, ref: 19V840, ref:19V840, voltaje: 120v, tamaño de pantalla: 19”, sistema de control: remoto y manual, número de canales: 181, accesorios de operación adicionales: control remoto, antena, adaptador de antena, manual de usuario. Anexamos: lista de los seriales... Continúa al respaldo...”.

Y en el respaldo de la declaración aparece lo siguiente:

“... correspondientes, cuarenta y dos (42) hojas y certificado de inspección preembarque: 02029-15000021 de fecha noviembre 20 de 1995...”.

En las hojas adicionales a que se hace referencia al respaldo de la declaración de importación se consignaron los números de serial que corresponden a cada uno de los modelos de los televisores que allí aparecen relacionados (fls. 97 a 132 ib.), números estos que coinciden con los seriales descritos por la DIAN de Bucaramanga en el documento único de aprehensión e ingreso de mercancías obrante a folios 12 a 19 ibídem.

Significa lo precedente que la mercancía aprehendida sí fue descrita; y el hecho de que para ello se hubiera acudido a hojas adicionales y no a la utilización de formularios oficiales para proceder a la descripción de los seriales en la casilla 44 de cada uno de los mismos, como lo exige la administración en los actos administrativos acusados, no puede dar lugar a considerar que la mercancía no fue declarada para efectos de la aplicación del artículo 72 del Decreto 1909 de 1992.

(...).

En este caso la conducta consistente en indebida utilización de hojas adicionales fue asimilada a la conducta consistente en “mercancía no declarada”, para hacerle producir las consecuencias jurídicas que al respecto prevé el citado artículo 72.

Y es que ante todo, como lo ha reiterado la Sala en otros pronunciamientos, entre ellos en sentencia de 29 de octubre de 1998 (exp. núm. 5072, actora, Muebles Bima S.A., consejero ponente doctor Ernesto Rafael Ariza Muñoz), los eventos a los cuales se refiere el artículo 72 del Decreto 1909 de 1992 sancionan conductas dolosas o de mala fe. De ahí la necesidad de analizar las circunstancias que rodean las distintas operaciones administrativas, pues si de las mismas no se advierte el ánimo defraudatorio frente al Estado, la sanción a aplicar no puede ser la misma que se ha señalado para tales conductas y menos aún acudiendo para ello a la analogía.

En este caso, en la declaración de importación no se omitió en momento alguno el señalamiento del número de los televisores objeto de la importación, ni su valor, así como tampoco sus características en lo que concierne a la marca, el modelo, la referencia, el tamaño de la pantalla y el sistema de control.

En dicha declaración se anunció en la casilla 44 correspondiente que la descripción de los seriales constaba en las hojas adicionales en las cuales, como ya se dijo, efectivamente aparecen tales datos de la mercancía, ante la imposibilidad de relacionarlos en dicha casilla por ser insuficiente el espacio destinado para tal fin; además de que se liquidaron y pagaron los tributos aduaneros que corresponden a la totalidad de la mercancía importada.

En estas condiciones no cabe duda de la buena fe de la actora y si bien es cierto que los artículos 21, 22, 27 y 72 del Decreto 1909 de 1992, a que alude la recurrente, consagran la obligación de presentar la declaración de importación en formularios oficiales, señalan los requisitos que esta debe contener y los casos en que no produce efecto alguno, no lo es menos que en el caso sub examine la actora no sustituyó el formulario oficial de la declaración de importación por hojas adicionales sino que tal declaración consta en el formulario oficial, sólo que se utilizaron hojas adicionales para efectos de completar el dato del serial de cada uno de los televisores importados, pues por lo insuficiente del espacio de la casilla 44 era imposible relacionarlos en ésta.

Ahora, tampoco en el texto de las referidas disposiciones se hace la exigencia de que el importador deba, en caso de ser insuficiente el espacio de la casilla correspondiente a la descripción de la mercancía, utilizar tantos formularios cuantos sean necesarios para describir la mercancía objeto de la declaración y, como es obvio, a dicha supuesta conducta omisiva no se le señala la consecuencia jurídica del decomiso.

Así las cosas, se hacía improcedente imponer la sanción de decomiso, a la luz del artículo 72 del Decreto 1909 de 1992, el cual, por ende, resultó violado por indebida aplicación».

(Sentencia de febrero 4 de 1999. Expediente 5088. Consejero Ponente: Dr. Ernesto Rafael Ariza Muñoz).

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