•Sentencia 5174 de marzo 11 de 1999

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA 

Sala de Casación Civil y Agraria

Magistrado Ponente:

Dr. Nicolás Bechara Simancas

Santafé de Bogotá, D.C., once de marzo de mil novecientos noventa y nueve.

EXTRACTOS: «En el artículo 6º de la Ley 75 de 1968, modificatorio del artículo 4º de la Ley 45 de 1936, se enlistan las distintas causales en virtud de las cuales se puede presumir la paternidad fuera del matrimonio y, concretamente dice el numeral 4º que “en el caso de que entre la madre y el presunto padre hayan existido relaciones sexuales en la época que según el artículo 92 del Código Civil pudo tener lugar la concepción”, tales relaciones podrán inferirse del trato personal y social entre la madre y el presunto padre, apreciado dentro de las circunstancias en que tuvo lugar y según sus antecedentes, y teniendo en cuenta su naturaleza, intimidad y continuidad.

Esta corporación tiene dicho respecto de la prueba exigida para establecer el trato del cual se infieran las relaciones sexuales, lo siguiente:

“... b) No es requisito indispensable que esas relaciones hayan tenido continuidad, ni menos que hayan sido regulares y frecuentes o realizadas de modo tal que de las mismas resulte una cierta apariencia de fidelidad entre los amantes; “... la declaración de paternidad puede demandarse hoy con apoyo en la existencia de relaciones sexuales, ya sean estables mas no ostensibles; ora notorias, mas no estables y, finalmente, aunque no sean lo uno ni lo otro...” (G.J., t. CXLVIII, pág. 190).

“c) Tampoco es condición obligatoria para la configuración de los hechos indicadores sobre los cuales puede cimentarse la presunción examinada, el que esa relación amorosa entre el varón y la mujer se haya extendido por todo el tiempo en que por ministerio de la ley se presume que pudo suceder la concepción del hijo cuya filiación se pretende sea declarada. Cosa diferente es la necesaria ubicación temporal de los indicios que han de servir para inferir la existencia de ese trato sexual a los cuales se refiere, en su segundo inciso, el numeral 4º del artículo 6º de la Ley 75 de 1968, habida cuenta de que cuando falta la prueba directa de las relaciones carnales estas no pueden ser deducidas sino del trato personal y social entre los amantes, obviamente dotado de cierta objetividad perceptible por los terceros, durante el tiempo en que ha de entenderse ocurrió la gestación...” (G.J., t. CXLIII, pág. 72)».

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