Sentencia 5347 de octubre 18 de 2000 

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA

SALA DE CASACIÓN CIVIL

Ref.: Expediente 5347

Magistrado ponente:

Dr. Jorge Antonio Castillo Rugeles

Bogotá, D.C., dieciocho de octubre de dos mil.

EXTRACTOS: «1. A la luz de la doctrina y la jurisprudencia el principio de la no reformatio in pejus le impone al superior que conoce de una sentencia por vía de apelación, el que no pueda modificarla en perjuicio del único apelante; ese mismo principio está consagrado en el artículo 357 del Código de Procedimiento Civil cuando prescribe que “... la apelación se entiende interpuesta en lo desfavorable al apelante, y por lo tanto el superior no podrá enmendar la providencia en la parte que no fue objeto del recurso...”.

Ha dicho la Corte que:

"Reformar en perjuicio es, ... innovar la sentencia apelada de modo tal que el fallo de segunda instancia lesione el interés jurídico del impugnante único. Lo que, a contrario sensu, indica que no cualquier enmienda a la providencia recurrida configura desconocimiento del aludido principio, sino únicamente la que represente un desmejoramiento de la situación procesal que ya había logrado la parte apelante en la primera instancia"; a lo cual ha añadido que “la limitación antes anotada desaparece cuando ambas partes apelan, porque entonces el ad quem adquiere competencia para reformar y revisar la providencia en todos sus aspectos, ya que lo favorable a la una será desfavorable a la otra. Si las dos partes se alzan frente a la providencia, la competencia del juez de segunda instancia es plena; no está sujeta a la comentada limitante” (G.J. CCXII, 2º semestre 1991, pág. 92).

2. La pauta antes trazada le permite a la Sala, de entrada, anunciar la prosperidad del cargo propuesto con respaldo en la causal cuarta de casación del artículo 368 del Código de Procedimiento Civil. En efecto, resulta palmario que la parte demandada fue la única que apeló el fallo del a quo, en tanto que la demandante se conformó en un todo con las condenas proferidas en su favor; y no obstante ello, el tribunal decidió elevar las condenas por concepto de daños morales que en primera instancia alcanzaban cifras inferiores, y de ese modo agravó la situación de los únicos apelantes; para comprobarlo, basta no más comparar las sentencias proferidas en una y otra instancia, según lo que ya se reseñó sobre las decisiones tomadas en punto de los perjuicios morales reclamados por los demandantes.

3. Ahora bien, la circunstancia de que el arbitrium iudicis sea el procedimiento aceptado por la jurisprudencia para la estimación de los perjuicios morales, no habilita, per se al tribunal o juez que conoce del recurso de apelación para modificar las determinaciones que en la materia haya adoptado el a quo en ejercicio de esa facultad que le es propia; es obvio que para poder hacerlo debe mediar la inconformidad manifestada por ese medio de impugnación, ya del beneficiario porque considera que no es bastante la condena dictada en su favor o ya del demandado porque la estima considerable o elevada en su contra. En el caso sub judice en el que únicamente apeló la parte demandada, la condena al pago de perjuicios morales sólo podía ser si acaso disminuida, pues de otra manera se perjudicaba al apelante único favoreciéndose a quien no hizo reparos en el punto; esto fue lo que realmente aconteció.

4. De otra parte, tiénese en cuenta que la determinación sobre el monto de los daños morales reclamados en juicio, y la condena consiguiente al pago de las respectivas indemnizaciones, corresponde a la resolución sobre una pretensión autónoma contenida en la demanda genitora del proceso, cuya definición en nada toca, ni está íntimamente relacionada, con las modificaciones que introdujo el fallo acusado relativas a otros conceptos indemnizatorios; es decir, por el hecho de que fuera dable modificar, como lo estimó el ad quem para rebajarla, la condena al pago de perjuicios por lucro cesante dictada en favor de la señora María Nelly Botero de Agudelo, madre de la víctima del accidente de tránsito, en pro de la parte apelante, no se abría camino para cambiar, elevándola, la condena proferida en contra de la misma parte por concepto de perjuicios morales; sin duda alguna, en tal supuesto la reforma va en desmedro o perjuicio de los intereses jurídicos de los únicos apelantes.

5. En tal virtud, la Sala casará el fallo del tribunal y obrando en sede de instancia mantendrá las condenas por perjuicios morales en la forma y cuantía dispuestas en el fallo de primera instancia; ninguna otra modificación se dispondrá porque ese es el efecto propio de la causal cuarta de casación invocada en el presente cargo y el fin que persigue el recurrente.

_______________________________