Sentencia 5352 de diciembre 9 de 1999 

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA

SALA DE CASACIÓN CIVIL Y AGRARIA

TÉCNICA DE CASACIÓN

INDICACIÓN DE LA NORMA SUSTANCIAL VULNERADA

EXTRACTOS: «Bien se conoce que el Decreto 2651 de 1991 tocó el punto que en casación ha dado en denominarse la proposición jurídica completa, consistiendo la modificación en que cuando un litigio ha sido decidido mediante el influjo no de una sino de varias disposiciones de linaje sustancial, ya no es de rigor exigirle al recurrente que, al momento de señalar el derecho sustancial infringido, integre una proposición jurídica totalizadora y denuncie por tanto todas y cada una de ellas, so pena de que, por omisivo, dé al traste con la impugnación. Fue lo suficientemente claro y explícito el nuevo mandato legislativo en el sentido que, en la hora de ahora, cosa tal ya no se requiere.

Ocurre entonces que en tanto antes del decreto, según desarrollo jurisprudencial en la materia, debían citarse todas las normas que de uno u otro modo sirvieron para la composición de la controversia, hoy, tras su expedición, basta con citar una. Eso sí, no una cualquiera que apenas sí cumpla con ser sustancial; necesítase que sea una de aquellas que constituyendo “base esencial del fallo impugnado o habiendo debido serlo” estime quebrantada el impugnante. No se satisface el requisito, pues, invocando una norma que, aunque ciertamente sustancial, antes que constituir base esencial del fallo, haya desempeñado allí, por el contrario, un rol meramente accidental o, peor aún, resulte extraña al litigio decidido.

Y es igualmente claro que la norma que en tales condiciones deba invocarse, no necesariamente ha de tener una vinculación franca con las pretensiones deducidas por el actor, porque puede acontecer que, dada la posición jurídica de los contendientes y la propia resolución finalmente adoptada por el juzgador, la norma a citar concierna más a la gestión defensiva del demandado que a las mismas pretensiones del demandante. Verbi gratia: un demandado está inconforme porque no se le reconoció la excepción de pago. Es obvio que las normas regulativas del crédito que a favor del actor se reconoció en la sentencia son base esencial del fallo; sin embargo, el recurrente no tiene por qué denunciar su violación si es que su queja finca en otro lado, cumplidamente en la ausencia de aplicación de las normas que gobiernan el pago, y serán éstas entonces las que verdaderamente estime quebrantadas. En una palabra, el deudor no discute el crédito, quiere es que lo pasen por extinguido. De ahí que la Corte, en reciente fallo, haya expresado acerca del punto que la norma sustancial cuya vulneración deba señalar el recurrente no está fatal y necesariamente “ligada con el exclusivo tema jurídico de la pretensión, pues la réplica y la normatividad sustancial vinculada con ella en tanto son igualmente soporte ineludible de la litis también puedan determinar la satisfacción de ese requisito formal” (Cas. Civ., sept. 9/99, Exp. 5219).

Cumple afirmar, así, que lo verdaderamente relevante a dicho propósito no es tanto la controversia que en general circuló en el proceso, cuanto el preciso punto de inconformismo del recurrente. Su posición jurídica en este sentido será la que sirva a orientar cuál es la norma que constituye la esencia de su protesta. Vaya otro ejemplo que no propiamente refiera a la relación pretensión-excepción atrás aludido y que a la vez acerque más al preciso evento que ahora se decide. El demandado que ha sido condenado en reivindicación discute en casación no más que el aspecto de las mejoras. Nadie podría echarle en cara que no estime violado el artículo 946 del Código Civil, que, por cierto, es base esencial del fallo, pero jamás de su descontento; es manifiesto que si su desagrado no está más allá del punto inherente al reconocimiento de mejoras, a buen seguro que hasta aplaude la aplicación del artículo 946, y nadie podría en lógica, por lo tanto, exigir que a regañadientes lo considere vulnerado».

(Sentencia de casación, diciembre 9 de 1999. Expediente 5352. Magistrado Ponente: Dr. Manuel Ardila Velásquez).

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