Sentencia 5359 de noviembre 21 de 1994 

CONSEJO DE ESTADO 

SALA DE LO CONTENCIOSO ADMINISTRATIVO

SECCIÓN SEGUNDA

DECLARACIÓN DE INSUBSISTENCIA

EMPLEOS DE CÁRACTER POLÍTICO

EXTRACTOS: «El libelista intenta demostrar que su remoción no se ajustó a la ley, por cuanto ella fue motivada por razones de índole político-partidista, si se tiene en cuenta que debido al cambio que se presentó en la mesa directiva de la asamblea, el 30 de mayo de 1989, cuyos nuevos miembros pertenecían a un grupo político antagónico al que lo había nombrado, se produjo su declaración de insubsistencia. La desviación de poder que así se configuraría, pretende ser demostrada por medio de testimonios de políticos que manifiestan pertenecer al grupo contrario de los integrantes de la mesa que profirió el acto acusado.

Esta corporación, en reiteradas ocasiones, ha expresado que aquella manifestación unilateral de la voluntad de la administración, capaz de producir efectos de derecho, tiene la prerrogativa de encontrarse amparada por una presunción de legitimidad o legalidad, que para que llegue a ser desvirtuada por el tercero afectado, debe ser demostrado plenamente el vicio que lo afecta. Deberá consultarse en cada caso, las diferentes modalidades que inciden en su expedición.

La acusación que se hace al acto administrativo aquí estudiado, recae en que fue motivado por intereses de carácter político, afirmación que ateniéndose a la prueba testimonial rendida ante la jurisdicción por Isabela Pava Rivera, Pubenza Montoya de Alzate, Fabio Olmedo Palacio Valencia, Carlos Eduardo Gómez Gómez, Alba Stella Buitrago Pérez y Orlando de Jesús Cama-cho, todos diputados a la asamblea del Quindío, pertenecientes al grupo de convergencia, excepto el último, que el día de los hechos se pasó al grupo del movimiento del senador Ancízar López, lleva al convencimiento que la remoción del señor Cárdenas Marín, indudablemente obedeció a móviles de carácter político.

Pero no debe pasarse por alto, igualmente, la forma como el demandante llegó al cargo y los diferentes elementos circunstanciales del mismo. Sabido es que algunos cargos (y ello lo reconoce la ley) son eminentemente políticos y las personas que aceptan ser nombradas en ellos, deben saber que cualquier cambio en el grupo político que respaldó su nombramiento trae usualmente consigo la posibilidad de la pérdida del cargo. En los antecedentes administrativos obra suficiente evidencia que el actor fue nombrado como secretario-mecanógrafo de la asamblea del Quindío, cuando llegó a su mesa directiva el grupo de convergencia. Aclarado que, por ser un cargo subalterno, era de libre nombramiento y remoción, era de esperarse que, al llegar el grupo político contrario a la mesa directiva, se produjera la remoción del empleado, que por ser de la corriente política contraria a la del nominador, ya no ofrecía la garantía de confianza, lo que autorizaba para hacer uso de su facultad discrecional, a fin de poder llevar a estos cargos, personas de su mismo movimiento político.

En numerosas oportunidades la Sala ha declarado configurado el vicio de la desviación de poder, al encontrar que empleados que desempeñen cargos que no tienen matiz político, son declarados insubsistentes, para llevar a ellos recomendados del político de turno. Pero el personal que trabaja en los cuerpos colegiados de elección popular, en donde por excepción no exista carrera administrativa, está totalmen-te influenciado por los movimientos políticos y es nombrado por pertenecer a determinado grupo, por lo cual no puede alegar desviación de poder cuando es desvinculado del mismo, por las mismas circunstancias que lo llevaron a desempeñarlo».

(Sentencia de noviembre 21 de 1994. Expediente 5359. Consejero Ponente: Dr. Álvaro Lecompte Luna).

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