Sentencia 5683 de mayo 18 de 1993 

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA

SALA DE CASACIÓN LABORAL

SECCIÓN PRIMERA

TERMINACIÓN DEL CONTRATO DE TRABAJO

POR RECONOCIMIENTO DE LA PENSIÓN

EXTRACTOS: «Arguye el recurrente que “si se le hubiera dado la debida interpretación a ese numeral 14 (artículo 7º del Decreto 2351 de 1965), de que la terminación con justa causa cuando se da el reconocimiento de la pensión de jubilación o vejez, debe darse en un término prudencial después de que se comienza a disfrutarla, tendría que haber concluido que en el subjúdice la causal era inocua por haber transcurrido más del término prudencial, que en este caso fue superior a siete años el interregno entre el reconocimiento de la pensión (mayo 15 de 1984) y la desvinculación laboral (noviembre de 1991)”.

Debe observar la Corte que en el asunto sub examine no se está en presencia de una sanción, toda vez que el artículo 7º, letra a), numeral 14) ocasiona el despido justo del trabajador cuando éste reúna todas las condiciones legales establecidas para obtener la pensión de jubilación o la de vejez, pudiéndose inferir que Álvarez Escobar no fue retirado de la demandada por haber sido desvinculado por alguna de las causales consagradas en los numerales 1 a 13 de la disposición antes citada, sino —se repite— por haberle sido reconocida la pensión de vejez por parte del I.S.S. (numeral 14 ibídem).

De otro lado, el numeral 14 citado sólo exige que el reconocimiento de la pensión se haya efectuado encontrándose el trabajador al servicio de la entidad, situación dada en el presente asunto, no contemplando el numeral en mención que tal reconocimiento deba ser simultáneo con el despido.

De ahí, que si por voluntad del empleador se produce la desvinculación del asalariado algún tiempo después de habérsele reconocido la dicha pensión, no puede decirse que se le vulneró algún derecho, pues por el contrario se le preservó la estabilidad en el empleo y, además si la empresa le permitió la continuidad del contrato de trabajo durante varios años, con posterioridad a la configuración de la justa causa del despido, ello redundó en beneficio del demandante, ya que le permitió seguir devengando su salario en forma normal, así como las prestaciones sociales a que tenía derecho, pese a no estar legalmente obligada a ello».

(Sentencia de mayo 18 de 1993. Radicación 5683).

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