SENTENCIA 5909 DE JUNIO 14 DE 1994

 

Sentencia 5909 de junio 14 de 1994 

CONSEJO DE ESTADO 

SALA DE LO CONTENCIOSO ADMINISTRATIVO

SECCIÓN SEGUNDA

CONTRATO DE TRABAJO A TÉRMINO FIJO

PREAVISO PARA SU TERMINACIÓN

EXTRACTOS: «En ejercicio de la acción pública consagrada en el artículo 84 del CCAy actuando en su propio nombre, el doctor Pedro Charria Angulo pide al Consejo de Estado anular los artículos 1º y 2º del Decreto 1127 (abril 29) de 1991, reglamentario de los artículos 3º y 21 de la Ley 50 de 1990, en cuanto establecen:

“Artículo 1º. Los contratos de trabajo cuya duración sea igual o inferior a 30 días no requieren preaviso alguno para su terminación...”, y

“Artículo 2º. Los contratos de trabajo cuya duración fuere superior a treinta (30) días e inferior a un (1) año se entenderán renovados por un término igual al inicialmente pactado, si antes de la fecha del vencimiento ninguna de las partes avisare por escrito a la otra la determinación de no prorrogarlo, con una antelación no inferior a treinta (30) días...”.

El asunto se contrae a establecer si se ajustan a derecho los apartes ya transcritos de los ar-tículos 1º y 2º del Decreto 1127 de 1991, expedido por el Presidente de la República y su Ministro de Trabajo y Seguridad Social o si, por el contrario, son ilegales por haber excedido la potestad reglamentaria en ejercicio de la cual se expidió el mencionado estatuto.

Como es sabido, la finalidad del reglamento es hacer más fácil y expedita la cumplida ejecución de la ley reglamentada, pero no puede ir más allá de los preceptos contenidos en el dictado legal, porque ello implicaría desbordamiento de la potestad reglamentaria.

El siguiente es el texto del artículo 3º de la Ley 50 de 1990 que la demanda considera vulnerado:

“El artículo 46 del Código Sustantivo del Trabajo modificado por el artículo 4º del Decreto-Ley 2351 de 1965, quedará así:

Artículo 46. Contrato a término fijo. El contrato de trabajo a término fijo debe constar siempre por escrito y su duración no puede ser superior a tres (3) años, pero es renovable indefinidamente.

1. Si antes de la fecha de vencimiento del término estipulado, ninguna de las partes avisare por escrito a la otra su determinación de no prorrogar el contrato, con una antelación no inferior a treinta (30) días, éste se entenderá renovado por un período igual al inicialmente pactado, y así sucesivamente.

2. No obstante, si el término fijo es inferior a un (1) año, únicamente podrá prorrogarse sucesivamente el contrato hasta por tres (3) períodos iguales o inferiores, al cabo de los cuales el término de renovación no podrá ser inferior a un (1) año y así sucesivamente.

Parágrafo. En los contratos a término fijo inferior a un año, los trabajadores tendrán derecho al pago de vacaciones y prima de servicios en proporción al tiempo laborado cualquiera que éste sea”.

Según la demanda, las disposiciones acusadas serían nulas, porque consagraron diferencia entre contratos de duración igual o inferior a 30 días y contratos de duración mayor a ese lapso, cuando la ley reglamentada se refiere únicamente a contratos de término menor o mayor de un (1) año; y porque estableció el artículo 2º un preaviso para los de duración mayor de treinta días y menor de un año, el cual no está contemplado en la ley.

Al respecto la Sala observa lo siguiente:

El artículo 1º del Decreto 1127 de 1991 en la parte que se acusa, se limita a decir que los contratos de trabajo cuya duración sea igual o inferior a 30 días no requieren preaviso, para su terminación.

Como se dijo en el auto de suspensión provisional y como lo reconoce el propio demandante (fl. 5) es físicamente imposible que respecto de un contrato pactado a 30 días o menos pueda exigirse preaviso de 30 días para su terminación.

La norma que así lo expresa no es entonces ilegal, sino a lo sumo inútil en cuanto se limita a recoger un principio derivado de la naturaleza de las cosas: que la terminación de un contrato celebrado verbigracia, por 30, 25 o 20 días no puede quedar sometida a un preaviso imposible.

Ahora bien. Con respecto a la segunda norma parcialmente demandada —o sea el artículo 2º del Decreto 1127 de 1991— dice el actor que sería nula por haber consagrado “...la obligación de dar un preaviso de un (1) mes para su terminación, cuando el plazo pactado sea superior a treinta (30) días e inferior a un (1) año, introduciendo así un requisito no previsto en la disposición reglamentada”. Agrega que el artículo 3º inciso 2º de la Ley 50 de 1990 “únicamente hace referencia a contratos a término fijo inferior a un (1) año, para consagrar la posibilidad de prorrogarlos en las condiciones allí previstas, pero sin exigir ningún preaviso para su finalización” (fl. 5-6) (subrayas fuera de texto).

No lo cree así la Sala.

En primer lugar, el preaviso está contemplado en forma general en el artículo 3º-1 de la Ley 50 y allí no se hace distinción en cuanto a la duración del contrato. Ha de entenderse, pues, que el preaviso debe darse, en todos los contratos de duración fija, 30 días antes “de la fecha de vencimiento del término estipulado”. Se excluyen únicamente de esta exigencia —por razones obvias, como ya se vio— los contratos celebrados a 30 días o menos, pero no los pactados entre 30 días y un año, ni los de más de un año.

Tampoco se establecen en la segunda disposición acusada categorías de contratos de acuerdo a su duración y que no estén contemplados en la ley reglamentada.

Esa norma —que en sentir de la Sala puede también ser superflua— se contrae a determinar que para efectos de no prórroga, en aquellos contratos pactados a menos de un año —pero, naturalmente, a más de 30 días—, el aviso de darlo por terminado debe producirse 30 días antes del vencimiento. Esa previsión pertenece a la ley y por tanto el decreto acusado parcialmente no desbordó la potestad reglamentaria.

Como lo expresa la fiscalía, el numeral 1º del artículo 3º de la Ley 50 establece como norma general el preaviso; y el numeral 2º se refiere a las posibles prórrogas que puede sufrir un contrato de duración inferior a un año, prórrogas que por tres veces pueden ser iguales o inferiores al término pactado inicialmente y después no inferiores a un año.

En manera alguna este numeral 2º exonera de preaviso para su finalización a estos contratos.

Entendida así la norma reglamentada, no se observa su violación ni exceso ninguno en el ejercicio de la potestad reglamentaria.

Por lo expuesto, el Consejo de Estado, Sala de lo Contencioso Administrativo, Sección Segunda, administrando justicia en nombre de la República de Colombia y por autoridad de la ley,

FALLA:

Niéganse las súplicas de la demanda.

Cópiese, notifíquese y en firme este proveído archívese el expediente. Cúmplase».

(Sentencia de junio 14 de 1994. Expediente 5909. Magistrada Ponente: Dra. Clara Forero de Castro).

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