Sentencia 6140 de septiembre 21 de 2000 

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA

SALA DE CASACIÓN CIVIL Y AGRARIA

SEGURO DE CUMPLIMIENTO

EL ASEGURADOR NO HACE LAS VECES DE FIADOR

EXTRACTOS: «1. El contrato de seguro de cumplimiento, por el cual una compañía aseguradora se compromete a pagar los perjuicios derivados del incumplimiento de obligaciones a cargo del tomador dimanantes de un contrato, clasifica en la especie de los seguros de daños, y, por ende, se aplica el principio de indemnización que los inspira, el cual se concreta en que, respecto del asegurado, “serán contratos de mera indemnización y jamás podrán constituir para él fuente de enriquecimiento”, de acuerdo con lo dispuesto en el artículo 1088 del Código de Comercio; el riesgo lo constituye, entonces, la eventualidad del incumplimiento del deudor.

2. Ahora bien, dada su naturaleza jurídica, el beneficiario del seguro de cumplimiento, ante el acaecimiento del siniestro, debe demostrar ante la compañía aseguradora, ya mediante reclamo extrajudicial o ya por vía judicial, la existencia del daño padecido y su cuantía, pues sólo hasta allá se extiende la responsabilidad de la compañía a quien, por razón de tal vínculo, le corresponde pagar, únicamente en esa medida, los perjuicios derivados para aquél por causa del incumplimiento de las obligaciones del tomador. Obvio que, antes, la aseguradora puede resultar exonerada de pagar la indemnización si demuestra que las obligaciones por cuyo cumplimiento se comprometió a responder fueron satisfechas, o que si bien fueron incumplidas, fue porque primero correspondía al otro contratante acatar las suyas (excepción de contrato no cumplido); o, en fin, que la infracción se dio por mediar un motivo legítimo o una causa extraña; en pocas palabras, no puede entenderse que la aseguradora en todo caso responde por el cumplimiento de las obligaciones del tomador, así éste tuviera motivos válidos para desatenderlas.

3. En lo que toca con carga probatoria sobre el monto de los perjuicios debe decirse que su imposición y satisfacción por el asegurado se explica, de un lado, porque la aseguradora no hace las veces de fiador de deuda ajena, pues asume la propia estipulada en la póliza, de carácter condicional, por supuesto distinta de la que contrajo el deudor del contrato objeto de aseguramiento; y de otro lado, porque, contrario a lo que sostiene la censura, el seguro de cumplimiento de que aquí se trata no es un seguro de valor admitido que permita deducir que el valor de la indemnización a cargo del asegurador es igual al valor asegurado que aparece en la póliza.

En este caso, se hace más patente el alcance del seguro de cumplimiento, en consideración a que el texto que contiene las cláusulas respectivas, establece que el mismo únicamente tenía por objeto indemnizar al asegurado o beneficiario “incumplimiento de las obligaciones contractuales y en ningún caso, contra perjuicios de otro orden”, y que corresponde al asegurado demostrar “la ocurrencia del siniestro, así como la cuantía de la pérdida”, disposición contractual que no hace sino repetir lo que previene el artículo 1077 del Código de Comercio.

Sobre el punto ha dicho la Corte:

”...para adoptar un criterio sobre el perjuicio que puede haber causado ese siniestro es preciso en primer lugar dejar muy en claro que son dos cosas diferentes la fianza o aval de una parte, y el seguro de cumplimiento, de otra. En los primeros nace para el fiador o el avalista desde el momento del contrato la misma obligación del deudor principal. El acreedor tendrá, pues, pluralidad de deudores y en muchas ocasiones podrá escoger a su arbitrio a cuál de ellos ejecutar, (...) en el segundo, bajo la forma de seguro se puede garantizar el cumplimiento de una obligación, en forma tal de que en el evento de la ocurrencia del riesgo, que consiste en el no cumplimiento, el asegurador toma a su cargo “hasta por el monto de la suma asegurada, por los perjuicios derivados del incumplimiento de la obligación afianzada”, como reza textualmente la póliza citada (en este caso la visible a fl., c. 1). A ese texto simplemente una glosa: no ha debido emplearse la expresión afianzada “porque ciertamente el seguro en que se garantiza una obligación, comúnmente denominado seguro de cumplimiento, es negocio diferente de la fianza” “ (Sent., mar. 15/83).

4. Con apoyo en las anteriores premisas y descendiendo a la especie de este proceso, la Corte observa y concluye lo siguiente:

a) El contrato de seguros, materia de litigio, tuvo por objeto garantizar el cumplimiento de las obligaciones, derivadas de un contrato de obra, que contrajo la sociedad Edificadora Torremarina Ltda., contratista, con Romeo Pedroza García, contratante, por las que aquélla se obligó a construir veinte cabañas por un precio total de $ 160''000.000, y el último a cancelar tal suma “en el acto de firmarse este contrato"; y que en los términos del seguro de cumplimiento, previsto en la cláusula décima del referido contrato de obra, figuran las siguientes personas: El Cóndor S.A., asegurador; la sociedad Edificadora Torremarina Ltda., tomador; y Romeo Pedroza García, beneficiario; quienes para los efectos consiguientes se sujetan a los términos de los contratos de obra y de seguro.

b) El contrato de seguro en cuestión contempló que “la responsabilidad del Cóndor S.A. se configura en el caso de que el afianzado sea legalmente responsable del incumplimiento de la obligación afianzada por la presente póliza"; texto del cual emerge que no basta el suceso objetivo del incumplimiento del tomador para que se genere inmediatamente la prestación indemnizatoria a cargo de la aseguradora, puesto que, además, el desacato debe ser “legalmente” imputable al tomador, causándole daño al beneficiario, quien tiene la carga de probar la existencia y monto de éste.

c) Desde esa perspectiva, entonces, si a la compañía se le formula el reclamo ante el evento del incumplimiento del contratista, se halla en posibilidad de oponerse al pago y establecer su defensa alegando que el tomador no es “legalmente responsable” del incumplimiento de las obligaciones contraídas a raíz de la celebración del contrato de obra, pues la prestación indemnizatoria a cargo del asegurador fluye cuando se cumple el hecho condicional establecido en el contrato de seguro y dentro de los límites allí previstos, lo que sucederá únicamente cuando se materialice la responsabilidad contractual del constructor, y siendo ello así, quiere decir que si el acreedor o beneficiario de la obra no ha cumplido a su vez con sus recíprocas obligaciones, en este caso concretadas en el pago del precio convenido, cabe proponer contra él y aún se puede reconocer de oficio la excepción de contrato cumplido que igual libera al asegurador, como que dicho fenómeno excluye por sí mismo la responsabilidad contractual del contratista tomador del seguro de cumplimiento.

En ese sentido, pues, cobra plena operancia el principio general vertido en el artículo 1609 del Código Civil, según el cual una de las partes no puede exigir a la otra el cumplimiento de las obligaciones derivadas de un contrato bilateral si, a su vez, no ha cumplido o no ha estado presta a cumplir las suyas; defensa que bien puede enarbolar el asegurador, quien se halla habilitado para proponer las mismas excepciones que hubiera podido oponer el contratante que tomó el seguro, quien incluso puede aprovecharse de las que de oficio resulten probadas en el proceso relacionadas con el contrato base.

5. Aquí esencialmente, en sentir del tribunal, no está probado que el asegurado haya cumplido previamente, según lo convenido, su obligación de pagar el precio de la obra contratada, y, por tanto, no se da la condición específica de que el tomador sea legalmente responsable del incumplimiento que se le achaca, a cargo del asegurado que le permitiera, a su vez, reclamar por el incumplimiento del otro contratante».

(Sentencia de casación, septiembre 21 de 2000. Expediente 6140. Magistrado Ponente: Dr. Silvio Fernando Trejos Bueno).

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