Sentencia 6305 de septiembre 23 de 1999 

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA

SALA DE CASACIÓN CIVIL Y AGRARIA

Magistrado Ponente:

Dr. Jorge Antonio Castillo Rugeles

Santafé de Bogotá, Distrito Capital, veintitrés de septiembre de mil novecientos noventa y nueve.

EXTRACTOS: «Decide la Corte la petición de exequatur formulada por Lilia Inés Espinosa Escandón, en relación con la sentencia proferida por la Corte del Circuito Judicial 11 del condado de Dade, Florida, Estados Unidos de Norteamérica, por medio de la cual, se ordenó la disolución del matrimonio celebrado entre la solicitante y Ricardo Sanabria Sánchez.

(...)

1. Díjose en el libelo demandatorio que Lilia Inés Espinosa Escandón y Ricardo Sanabria Sánchez contrajeron matrimonio canónico el 26 de agosto de 1972, en la parroquia de la inmaculada Concepción del Chicó, en Santafé de Bogotá, D.C. Que la demandante presentó solicitud de divorcio ante la Corte del Circuito Judicial 11 del Estado de Dade, Florida, Estados Unidos de Norteamérica, la cual, tras la debida instrucción, dispuso el 24 de enero de 1995, que “los vínculos matrimoniales entre las partes quedan disueltos, pues el matrimonio está definitivamente roto”, providencia que no fue apelada por ninguno de los interesados.

(...).

4. Así mismo, la sentencia cuyo exequatur se reclama, no contraría el orden público colombiano, toda vez que en la actualidad, de conformidad con lo previsto en la Ley 25 de 1992, se admite la cesación de los efectos civiles del matrimonio, situación enteramente asimilable al divorcio, aun cuando no disuelva el vínculo que emana del matrimonio canónico desde el punto de vista estrictamente religioso.

Además, no son ajenas a nuestra legislación las razones aducidas por el juez de la Corte del Circuito Judicial 11 del condado de Dade, Florida, Estados Unidos de Norteamérica, para acceder al divorcio que se le impetraba, pues en el punto éste tuvo en consideración que “... el demandado abandonó a su familia en o alrededor de junio 2 de 1994, cuando salió de la cárcel y no regresó al hogar matrimonial”; que “... el demandado sólo ha tenido contacto ocasional telefónico con cualquiera de sus hijos desde que abandonó a su familia. Durante este período no ha hecho ningún esfuerzo para estar con ellos o para verlos. Durante este mismo período, el demandado también ha incumplido en suministrar algún dinero para el mantenimiento de sus hijos...”, circunstancias todas ellas que ponen de presente un grave e injustificado incumplimiento del cónyuge de sus deberes como tal y como padre (L. 25/92, art. 6º)».

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