Sentencia 6497 de julio 30 de 1992 

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA 

•SALA DE CASACIÓN PENAL

REDENCIÓN DE PENA

POR TRABAJO, ESTUDIO Y ENSEÑANZA

Magistrado Ponente:

Dr. Gustavo Gómez Velásquez

Expediente 6497

Aprobado Acta No. 093

Santafé de Bogotá, D.C., treinta de julio de mil novecientos noventa y dos.

Vistos

El procesado Uriel Acuña Llanes quien se halla detenido en la Cárcel del Distrito Judicial de Barranquilla solicita se le conceda el beneficio de libertad provisional por considerar que en detención efectiva y la rebaja de pena a que tiene derecho por trabajo y estudio, resultan superiores a las dos terceras partes de la pena que se le impuso en este proceso. Afirma que tiene derecho a que las labores realizadas deben ser computadas de acuerdo a los beneficios consagrados en el Código Laboral con relación a los días sábados, domingos y feriados y de visitas intermedias convenidos con la Dirección General de Prisiones ya que los días laborados coincidentes con aquéllos, no los computan.

Consideraciones de la Corte

Uriel Acuña Llanes fue condenado por el Juzgado Quinto Superior de Barranquilla, mediante sentencia de fecha 20 de marzo de 1991, a la pena privativa de la libertad de diez años de prisión por el delito de homicidio en la persona de Ricardo Mejía Muñoz, sanción que fuera confirmada por el Tribunal Superior de la misma ciudad en fallo de fecha 7 de junio siguiente el que es ahora objeto del recurso extraordinario de casación.

El peticionario se halla detenido desde el 12 de agosto de 1988, es decir, ha descontado efectivamente de la pena impuesta cuarenta y siete (47) meses y dieciocho (18) días. Por trabajo y estudio se le certifican 7.659 horas que de conformidad con lo previsto en el artículo 530 del Código de Procedimiento Penal le representan una redención de quince (15) meses y veintiocho (28) días, para un acumulado de sesenta y tres (63) meses y dieciséis (16) días, inferiores a las dos terceras partes de la sanción que se le impuso en los fallos de instancia. Esta sola circunstancia es suficiente para que el beneficio de libertad provisional resulte incoducente.

Sea ésta la oportunidad para hacer precisión sobre los alcances de los artículos 530 y siguientes del Código de Procedimiento Penal relacionados con la “Redención de pena por trabajo, estudio y enseñanzá''.

Dice el artículo 530 que

“El juez de ejecución de penas y medidas de seguridad concederá la redención de la pena por trabajo y estudio a los condenados a penas privativas de la libertad.

A los detenidos preventivamente y a los sentenciados, se les abonará un día de reclusión por dos días de estudio o trabajo.

Se computará como un día de estudio o de trabajo la dedicación a estas actividades durante ocho horas, así sea en diferentes.

Para los efectos de este artículo los Ministerios de Educación y Trabajo dispondrán los mecanismos necesarios para hacer viable este beneficio en coordinación con la Dirección General de Prisiones''''.

Mientras se crean los cargos de jueces de ejecución de penas y medidas de seguridad, corresponde al juez que dictó la sentencia de primera instancia, una vez ejecutoriada, decidir mediante auto interlocutorio sobre la redención de pena por trabajo y/o estudio, cuando el condenado lo solicite, con base en los certificados que reposen en el expediente y de aquéllos que se acompañen con la petición, siempre y cuando se acompañe el acta del consejo de disciplina o del director del establecimiento en la que se acredite la buena conducta del recluso. (artículo 532 ibídem).

Respecto de los detenidos preventivamente o los sentenciados cuyo fallo aún no se halla ejecutoriado, corresponde al funcionario que conoce del proceso, en forma provisional, y para los efectos de la excarcelación prevista en el numeral 2o del artículo 415 del Código de Procedimiento Penal, reconocer el trabajo, estudio o enseñanza que el recluso acredite y abonarlo al tiempo efectivo de reclusión para determinar si se cumple o no el requisito cuantitativo de la pena a que se refiere la norma últimamente citada.

La redención de pena deberá ser computada como un día de estudio o de trabajo, en un máximo de ocho horas diarias, esto es, que si un recluso excede en cada día, bien por trabajo y/o estudio ese preciso límite, no podrán los directivos de los establecimientos carcelarios certificar el exceso. Pero si un recluso labora en un día un lapso inferior al ya indicado, podrá computársele parte de las labores realizadas en días diferentes, sin exceder en ningún caso las ocho horas de la jornada laboral. En otras palabras no podrá certificarse y tampoco computar el funcionario las horas que excedan a las previstas en la norma ya citada.

De tiempo atrás en los establecimientos carcelarios se viene afirmando que esta Corporación, con ponencia de quien en este caso realiza idéntica labor, con fecha de 24 de mayo de 1983 dispuso que los días domingos y festivos debían ser computados en forma triple, lo cual resulta inexacto, ya que la Corte en ningún momento ha afirmado lo que se predica y tampoco produjo en esa fecha, ni en ninguna otra, providencia sobre el tema y en los términos que aduce el peticionario.

Los detenidos en verdad tienen derecho a que si desempeñan labores en los días sábados, domingos y feriados, se les certifique el tiempo laborado, se repite, sin exceder de ocho horas diarias, así coincidan con los días de visitas determinados en cada establecimiento carcelario, pues, el artículo 530 del Código de Procedimiento Penal no excluye los referidos días para la realización de labores de trabajo, estudio o enseñanza.

Según las voces del artículo 531 la redención de pena por enseñanza, es decir, como instructor de otros reclusos en cursos de alfabetización o de enseñanza primaria, secundaria, artesanal, técnica y de educación superior, tendrán derecho a que cada cuatro horas se le computen como un día de trabajo, cuando haya acreditado ante las directivas del establecimiento carcelario, las calidades necesarias para ejercer la calidad de instructor o educador. Entonces, no podrá computársele el tiempo de enseñanza en los términos ya indicados, sino aquellos reclusos que hayan sido designados para la referida labor y, en todo caso, con su petición al funcionario o juez que conoce del proceso se deberá acompañar fotocopia auténtica del documento que acredite la idoneidad para realizar la referida labor.

Los certificados de trabajo, estudio o enseñanza deberán ser expedidos con indicación precisa de las labores realizadas, el número de horas laboradas al menos mensualmente pues, quien deba reconocer la redención de pena no podrá considerar certificados genéricos en los que simplemente se consigne el número total de horas que el funcionario deba reconocer en favor del procesado.

En mérito de lo expuesto, la Corte Suprema de Justicia, Sala de Casación Penal. NIEGA al procesado Uriel Acuña Llanes el beneficio de libertad provisional.

Cópiese, notifíquese y cúmplase.

Ricardo Calvete Rangel—Jorge Carreño Luengas—Gustavo Gómez Velásques—Dídimo Páez Velandia—Édgar Saavedra Rojas—Juan Manuel Torres Fresneda—Jorge Enrique Valencia M. 

Rafael Cortés Garnica, Secretario.

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