Sentencia 6746 de mayo 20 de 1997 

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA 

• SALA DE CASACIÓN PENAL

Magistrado Ponente:

Dr. Nilson Pinilla Pinilla

Aprobado Acta Nº 47 (mayo 8/97)

Rad.: 6746

Santafé de Bogotá, D.C., mayo veinte de mil novecientos noventa y siete.

EXTRACTOS: «3. En torno a la culpabilidad en el delito de prevaricato, el actuar doloso requiere entendimiento de la manifiesta ilegalidad de la resolución proferida, conciencia de que con tal proveído se vulnera sin derecho el bien jurídico de la recta y equilibrada definición del conflicto que estaba sometido al conocimiento del servidor público, quien podía y debía dictar un pronunciamiento ceñido a la ley y a la justicia.

Los defensores de los antaño magistrados, apoyan la aseveración de la ausencia de dolo en afirmaciones como las siguientes: no está demostrado que al dictar la sentencia cuestionada los implicados quisieron quebrantar la ley; pudo ocurrir que al aplicar las disposiciones relativas a la aducción de pruebas documentales incurrieron en error; el proveído sí reúne los requisitos previstos en la ley; se absolvió por duda en aspectos probatorios y, así no se esté de acuerdo con dicho análisis o éste hubiera resultado incompleto, no puede deducirse reproche por prevaricato; no hay prueba de las motivaciones que hubieran podido tener para torcer el derecho.

La respuesta a estos planteamientos conlleva, como primer punto, que la ley no exige para que se configure la responsabilidad en el tipo penal consagrado por el artículo 149 del Código Penal, que se pruebe que un móvil específico se perseguía con el proveído manifiestamente contrario a la ley; basta, como acaba de decirse, que se haya proferido con conocimiento de su ilicitud. Puede ocurrir que esa finalidad se establezca y pase a ser elemento útil para comprobar la existencia del dolo, sin que con ello quiera significarse que cuando no se acredite, como frecuentemente ocurre, haya de concluirse que no hubo dolo en la actuación.

No se requiere entonces, en lo que toca con la demostración del dolo en el prevaricato, de ingredientes adicionales, por ejemplo “simpatía” o “animadversión” hacia una de las partes, como lo exigía el Código Penal de 1936. Sólo es fundamental que se tenga conciencia de que el pronunciamiento se aparta ostensiblemente del derecho, sin que importe el motivo específico que el servidor público tenga para actuar así».

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