Sentencia 68001231500020040266801 de marzo 17 de 2005 

CONSEJO DE ESTADO

SECCIÓN CUARTA

Exp.: 680012315000 2004 02668 01

Magistrado Ponente:

Dr. Juan Ángel Palacio Hincapié

Actor: Joaquín Jerez Sequeda C/Distrito Militar Nº 32 de Bucaramanga, Batallón de Ingenieros Nº 18 General Navas Pardo, Ejército Nacional.

Bogotá, D.C., diecisiete de marzo de dos mil cinco.

Asuntos constitucionales - Acción de tutela

Fallo

Se decide la impugnación interpuesta por el accionante contra el fallo del 5 de noviembre de 2004, proferido por el Tribunal Administrativo de Santander que denegó la solicitud de tutela interpuesta por el señor Joaquín Jerez Sequeda quien actúa en nombre de sus hijos Fabiel Antonio y Esteban Jerez Carreño, en contra del Distrito Militar 32 de Bucaramanga, Batallón de Ingenieros Nº 18 General Navas Pardo y Ejército Nacional.

En sentir del actor, los accionados vulneraron a sus dos hijos los derechos fundamentales a la igualdad, a la vida, al libre desarrollo de la personalidad, a la vida digna.

Antecedentes

Hechos

Afirmó el ciudadano Joaquín Jerez Sequeda que sus hijos Fabiel Antonio y Esteban de 18 y 20 años respectivamente, el día 17 de agosto de 2004, ingresaron a prestar el servicio militar obligatorio en las filas del Ejército Nacional, incorporación realizada en el Coliseo Vicente Díaz Romero de la ciudad de Bucaramanga, a las 7:30 a.m., lugar donde les fue practicado examen físico, psicológico y odontológico, resultando aptos para el serviciomilitar. Los dos hijos fueron trasladados a la ciudad de Tame (Arauca) y el día 20 del mismo mes empezaron a recibir instrucción militar, transcurriendo todo normalmente.

Sostuvo que a la semana siguiente las cosas empezaron a cambiar de rumbo, sus hijos empezaron a ser maltratados “tanto física como psicológicamente, pues estando en instrucción militar mi hijo Fabiel de buena fe hizo el comentario de que las insignias de la marina se parecían a las que usaban los grupos al margen de la ley y que a la guerrilla había que acabarla; esto fue más que suficiente para los cuadros que estaban al mando de la instrucción para justificar la violación de los derechos humanos de mis hijos”.

Sostuvo que los empezaron a tratar mal oralmente porque los dos hermanos permanecían unidos “como se les inculcó en el seno del hogar, sino que además los separaron a la fuerza y los “torturaron física y psicológicamente, de donde las lesiones que recibió Fabiel lo dejaron tan maltratado que hubo necesidad de llevarlo al dispensario y a Esteban a la fuerza se lo llevaron para la capilla que hay en la guarnición militar del Tame””.

Dijo que a partir de ese día ya no los volvieron a dejar juntos y les decían que ellos estaban haciéndose los locos para evadir la prestación del servicio militar.

Comentó que un día a Esteban “le dijeron que a su hermano Fabiel lo habían matado y su cadáver había sido conducido a Bucaramanga, hecho que hizo reaccionar violentamente a Esteban ante el sentimiento de dolor e impotencia que lo embargó en esos instantes”.

Agregó que de allí “en adelante empezó el calvario para mis hijos pues ambos fueron llevados al dispensario y allí los golpeaban con una tabla, maltrato que recibían de sus superiores y a su vez estos instaban a otros soldados para que también los maltrataran, los golpeaban con puños y les daban patadas de manera indiscriminada por todo el cuerpo, les metían las yemas de los dedos en los ojos, los amenazaban con fusiles, los ponían a aguantar hambre y así por más de cuatro (4) días de maltrato continuo el cual incluía que los iban a matar y devolver a sus familias en pedacitos y que a sus familias también las iban matar” (fl. 3).

Sostuvo que el 8 de septiembre de 2004, en la finca donde vive, se hicieron presentes dos militares uniformados quienes le entregaron a sus dos hijos y un papel, fechado “Tame Arauca, agosto 28 de 2004 y decía ENTERADO, papel que anexo al presente” (fl. 3).

Afirmó que desde el momento en que recibió a sus hijos “venían bajo el efecto de droga y estaban con señas de maltrato físico y hablaban incoherencias, y su estado general era tal que al día siguiente, miércoles 9 de septiembre a mis hijos los tuve que llevar a San Camilo y allí me dijeron que a los dos (2) al tiempo no los podían hospitalizar, quedando hospitalizado Fabiel y a Esteban le dieron droga para tratarlo” (fl. 3).

Para finalizar, manifestó que sus hijos están muy mal por el maltrato recibido en el ejército y en la Quinta Brigada no lo han querido recibir, no le responden por el grave daño causado a sus hijos.

Por lo anterior, estimó que a sus hijos les fueron vulnerados los derechos constitucionales fundamentales a la igualdad, pues en otras oportunidades los soldados han sido atendidos por las Fuerzas Militares por cualquier tipo de lesión física o psicológica, máxime cuando en el presente asunto, “la agresión la produjo el mismo ejército” (fl. 3). En su caso los dos hijos han sido totalmente desamparados por la institución castrense, atentando contra el derecho a la vida.

Dijo que su familia es de condición humilde, proveniente del campo y se encuentra desamparada.

Petición

Solicitó el accionante el amparo de los derechos constitucionales fundamentales invocados y en consecuencia, se ordene al Ejército Nacional asumir el tratamiento médico que les permita a sus hijos restablecer su estado de salud mental “y mientras esto ocurre y hasta tanto los daños psicológicos a ellos causados por el ente accionado no sean satisfactoriamente superados, se solicita al ente accionado darle cumplimiento a lo dispuesto en el literal h) y su parágrafo del artículo 40 de la Ley 48 de 1993, respecto a la capacitación que mis hijos elijan y el pago de la asignación mensual equivalente a un salario mínimo mensual que se le deberá dar a cada uno de ellos por el tiempo que duren desempleados”.

Que se conmine al Ejército Nacional para que sea respetuoso de los derechos humanos de aquellos ciudadanos que integran sus filas y dada la gravedad de los hechos materia de la presente tutela, solicitó se compulsen copias de todo lo actuado a la Fiscalía General de la Nación, a la Procuraduría General de la Nación y entes de vigilancia y control para lo de su competencia.

Contestación

El comandante (e) del Batallón de Ingenieros Nº 18, del Ejército Nacional, respondió a la presente acción de tutela y frente a los hechos, informó que a los hijos del actor les fueron practicados los exámenes para ingreso (examen de médico general, examen odontológico y examen psicológico) y fueron declarados aptos para la prestación del servicio militar.

Dijo que el 18 de agosto de 2004, fueron trasladados a esa unidad los primeros soldados en avión, los demás que por razones logísticas y temporales no alcanzaron a llegar ese día permanecieron en el Distrito Militar Nº 32.

Agregó que un día después de haberse incorporado todo el personal que resultó apto para prestar el servicio militar obligatorio en el Batallón de Ingenieros Nº 18 General Rafael Navas Pardo, se procedió a entregar a ese personal la dotación militar y adecuación del lugar de descanso, corte de cabello militar, etc.

Dicho comandante aseguró que los dos hermanos Jerez Carreño “empezaron a recibir instrucción militar en la semana siguiente a su llegada al Batallón Navas Pardo de Tame Arauca y según versiones de los soldados regulares del cuarto pelotón de la compañía Albán, estando en una de estas instrucciones Esteban Jerez, confundió el distintivo de un teniente con el de un cabo tercero, sin recibir castigo ni físico ni sociológico (sic) por este hecho, pero esta situación aparentemente lo alteró y empezó a tirar su gorra y billetera al piso, se le presentó a un suboficial como teniente regular y empezó a gritar a sus compañeros que quién estaba en contra suya”. Debido a lo anterior, “fue llevado al alojamiento para que descansara, lugar al cual lo acompañó su hermano y permaneció con él allí por unos días más, sin ser agredidos en ningún momento. Una vez empeora la situación de Esteban, de la cual son testigos los soldados del cuarto pelotón de la compañía Albán, es llevado al dispensario médico para recibir atención psicológica. Una vez valorado por la psicóloga de la unidad se establece que efectivamente el joven Esteban Jerez tiene un trauma mental y en concepto psicológico se indica que en la entrevista el joven refiere que sus padres y hermano han estado recluidos en clínica mental de nombre San Camilo, situación que hace ver que los jóvenes Jerez presuntamente tienen antecedentes familiares de este tipo de comportamientos. Mientras Esteban estuvo en el dispensario médico, lo acompañó su hermano Fabiel, y los dos recibieron atención, proporcionándose un lugar cómodo para descansar, con atención médica permanente y recibiendo la alimentación normal, la cual consumían y en algunas ocasiones pedían más y se les daba. Fabiel empezó a manifestar comportamientos extraños días después de que su hermano y él fueran conducidos al dispensario; pues manifestaba tener conocimiento psicológico y argumentaba que tenía la facultad de leer la mente de las personas. Los dos hermanos fueron valorados por la psicóloga, quien recomendó que ellos no eran aptos para prestar el servicio militar luego de evaluarlos” (60).

Ante lo anterior, dijo que el día 7 de septiembre de 2004, fueron llevados vía aérea a la ciudad de Bucaramanga y de allí por vía terrestre, fueron transportados a su casa ubicada en la vereda El Hoyo del municipio de Piedecuesta Santander donde fueron recibidos por sus padres, quienes manifestaron “no tener conocimiento del lugar donde estaban sus hijos y menos aún que estuviesen en el ejército. Acto seguido firman un acta donde manifiestan recibir en perfecto estado físico a sus hijos, documento que fue hurtado al suboficial junto con su maleta de viaje en Bogotá” (fl. 60).

Alegó que es de competencia de los especialistas establecer si los hermanos Jerez Carreño se encuentran tan mal como refiere su padre en el escrito de tutela y aseguró que de las pruebas que aportan podrá inferirse si estos jóvenes tienen algún trauma, si este fue adquirido en el ejército específicamente en ese batallón y si los hermanos fueron objeto de tortura (acusación grave), por parte de algún miembro de esa unidad.

Expuso que la Ley 48 de 1993 (arts. 15 al 18), establece un tiempo para evaluar con detenimiento a los considerados inicialmente como aptos, habida cuenta que el tiempo que se tiene para evaluarlos en la actividad de incorporación es bastante reducido y en ocasiones, como en el presente caso, se hace necesario disponer de tiempo para realizar la entrevista psicológica que determina la condición mental. También establece que una vez el soldado presente inhabilidad física o psicológica para permanecer en el servicio, sin importar su tiempo de permanencia, se puede solicitar su baja en la institución, previa verificación de los requisitos legales que establecen, tales como determinación del momento de adquisición de la inhabilidad para definir posibles indemnizaciones.

Afirmó que los hermanos Jerez Carreño, no alcanzaron a estar dos semanas en esa unidad como soldados regulares, porque presentaron trastorno mental definido en el concepto psicológico, teniendo como período de prueba para ellos un tiempo mínimo con relación al máximo establecido en la Ley 48 de 1993.

Sostuvo que “del estudio psicológico, se logra identificar que dentro del núcleo familiar de los hermanos Jerez Carreño se han desarrollado patologías de tipo psiquiátrico en su padre, madre, hermana; los cuales han sido remitidos a la Clínica San Camilo en la ciudad de Bucaramanga. Por esta razón no se descarta la influencia de estos antecedentes en comportamiento que puedan desarrollar en (sic) futuro...” (fl. 67).

Aseguró que Esteban y Fabiel Jerez Carreño, no fueron incorporados en contra de su voluntad al Ejército Nacional para prestar el servicio militar, que si bien es una obligación, ellos en ningún momento fueron sometidos a tratos crueles o degradantes para que aceptaran llegar a esta institución.

El fallo impugnado

El Tribunal Administrativo de Santander denegó la solicitud. Observó que los hermanos Jerez Carreño se encuentran efectivamente afectados en su salud mental de acuerdo a lo que cada una de las partes expuso, pero no fue posible determinar que los desórdenes mentales provengan del maltrato que recibieron en la institución como lo afirma el actor, toda vez que se anexó el reporte del cabo segundo Óscar Javier Rodríguez Bolaño, en el cual manifiesta que los padres no tenían siquiera conocimiento del lugar donde se encontraban sus hijos, contrario a lo manifestado en el libelo demandatorio.

Coligió finalmente que del material probatorio se determinó que los hermanos Jerez Carreño presentaban desórdenes mentales con antecedentes familiares de patologías de tipo psiquiátrico, razón por la cual el Ejército determinó el desencuartelamiento, devolviéndolos a su hogar, por lo que consideró que no le fueron vulnerados los derechos fundamentales a los hermanos.

Salvamento de voto

La magistrada Solange Blanco Villamizar aclaró el voto en el sentido de que no se debe tener como fundamento la afirmación categórica de la no violación de los derechos fundamentales, sino la falta de prueba de la misma.

Destacó que “los accionantes fueron reclutados para el ejército el 17 de agosto de 2004, previo examen psicológico con resultado de aptitud y devueltos o desacuartelados el 7 de septiembre del mismo año, por “inhabilidad sicológica para permanecer en el servicio”, sin que exista prueba alguna en el sentido del nexo de causalidad o no entre este último estado psicológico y cuál el tratamiento dado para la adaptación necesaria a la disciplina militar, toda vez que en el expediente solo existe la afirmación de los actores en el sentido de haber recibido castigo físico y psicológico y la negación del Ejército de tales circunstancias, predominando estas sobre ellas para la decisión del fallo”.

Impugnación

A través de apoderado, el accionante impugna el fallo, al no compartir la decisión, pues estima que aún se encuentra ante la vulneración de los derechos constitucionales fundamentales a la vida, al libre desarrollo de la personalidad y a una vida digna.

Trámite

En esta instancia, por auto de ponente, se ordenó a la Clínica San Camilo de Bucaramanga, informar sobre los antecedentes psiquiátricos de los hermanos Jerez Carreño y de sus padres y hermana, así como del envío de historias clínicas. De lo anterior se obtuvo respuesta visible a folio 93 y también fueron enviadas las respectivas historias clínicas.

Consideraciones de la Sala

El mecanismo de la acción de tutela puede ser utilizado por toda persona, para que le sean protegidos sus derechos constitucionales fundamentales cuando sienta que le son amenazados o vulnerados; pero esta acción no es probable cuando el afectado cuente con otros medios de defensa judicial y solamente es posible para el juez de tutela entrar a resolver el fondo del asunto, como mecanismo transitorio, cuando de no proceder el juez le cause un perjuicio irremediable al actor.

Pretende el impugnante que se revoque la decisión del tribunal y se acceda al amparo de los derechos constitucionales fundamentales que asegura el progenitor de los hermanos Jerez Carreño, les fueron vulnerados por la accionada.

La Sala entrará a resolver el presente asunto, así:

1. Legitimación para actuar.

Comoquiera que según lo afirman las partes en la presente acción de tutela y de la evaluación psicológica realizada en las Fuerzas Militares Batallón de Ingenieros Nº 18 General Rafael Navas Pardo, a los hermanos Fabiel Antonio y Esteban Jerez Carreño (fls. 26 a 30), los dos padecen de trastorno mental, en consecuencia, está legitimado el ciudadano Joaquín Jerez Sequeda para actuar en nombre de sus dos hijos.

2. Frente al caso concreto, advierte la Sala lo siguiente:

2.1. La evaluación psicológica realizada por las Fuerzas Militares no demostró, con ninguna prueba, la inferencia que realiza según la cual, los padres y la hermana de sus pacientes presentan antecedentes de patología psicológica y mucho menos que hayan sido remitidos a la Clínica San Camilo de Bucaramanga.

2.2. Un mes después fueron regresados a sus hogares en situación de epicrisis siquiátrica y la prueba documental en la que se certificaba de que los hermanos Jerez Carreño fueron entregados a su familia en normal estado de salud no aparece en el expediente toda vez que el accionado manifiesta que les fue hurtada en el Aeropuerto de Bogotá.

En conclusión: los hermanos de 18 y 20 años, fueron declarados aptos psicofísicamente para la prestación del servicio el día 17 de agosto de 2004 en Bucaramanga y, el 18 de agosto de 2004 fueron trasladados al Batallón de Ingenieros Nº 18 General Rafael Navas Pardo para el respectivo entrenamiento. Luego, mediante diagnóstico sin fecha, la psicóloga del Batallón de Ingenieros Nº 18 General Rafael Navas Pardo del Ejército Nacional recomendó la importancia de revaluar la permanencia de los hermanos, por presentar problemas mentales.

Ahora, el subdirector científico de la Clínica San Camilo de Bucaramanga, mediante comunicación dirigida con destino a la presente acción de tutela el día 25 de febrero de 2005, informa que “en esta institución no se encuentra historia clínica a nombre del señor Joaquín Jerez Sequeda y no tenemos conocimiento de los nombres de su esposa ni de su hija” (fl. 93):

En lo que tiene que ver con los antecedentes psiquiátricos de los hermanos Jerez Carreño, registra el mismo oficio y se corrobora con las historias clínicas, lo siguiente:

“En esta institución figura la historia clínica 1.102.349.695 perteneciente a Fabiel Antonio Jerez Carreño: el paciente ha sido hospitalizado en una única ocasión así:

“Del 8 de septiembre de 2004 al 21 de septiembre de 2004, con diagnóstico trastorno esquizofrénico. Es visto en última ocasión el 12 de octubre de 2004 con trastorno psicótico + trastorno del sueño, se fórmula medicamente con Haloperidol 1 mg al día: Lorazepam 2 mg al día. Se cita a control por consulta externa en 8 días al cual no asiste. Anexo copia de la historia clínica.

Igualmente figura la historia clínica 91.355.502 perteneciente a Esteban Jerez Carreño: el paciente ha sido hospitalizado en dos ocasiones así:

“Del 8 de septiembre de 2004 al 8 de septiembre de 2004(sic), con diagnóstico trastorno psicótico breve.

Del 7 de octubre de 2004 al 19 de octubre de 2004, con trastorno esquizofreniforme. Se fórmula medicamente con Haloperidol 10 mg al día; Lorazepam 3 mg al día; Biperideno 2 mg al día. Se cita a control por consulta externa en ocho días al cual no asiste. Anexo copia de historia clínica” (fl. 93).

Así, en el informe del Hospital San Camilo de Bucaramanga no existe ninguna manifestación, de conformidad con la historia clínica, en el sentido que los hermanos Jerez Carreño tuviesen algún antecedente psiquiátrico en esa institución, antes 8 de septiembre de 2004 y tampoco de su padre, como lo afirma sanidad del ejército.

Ahora bien, desde el punto de vista normativo, la Ley 48 de marzo de 3 de 1993, “por la cual se reglamenta el servicio de reclutamiento y movilización”, establece:

“Definición situación militar.

(...).

ART. 15.—Exámenes de aptitud sicofísica. El personal inscrito se someterá a tres exámenes médicos.

ART. 16.—Primer examen. El primer examen de aptitud sicofísica será practicado por oficiales de sanidad o profesionales especialistas al servicio de las Fuerzas Militares en el lugar y hora fijados por las autoridades de reclutamiento. Este examen determinará la aptitud para el servicio militar, de acuerdo con el reglamento expedido por el Ministerio de Defensa Nacional para tal fin.

ART. 17.—Segundo examen. Se cumplirá un segundo examen médico opcional por determinación de las autoridades de reclutamiento o a solicitud del inscrito, el cual decidirá en última instancia la aptitud sicofísica para la definición de la situación militar.

ART. 18.—Tercer examen. Entre los 45 y 90 días posteriores a la incorporación de un contingente, se practicará un tercer examen de aptitud sicofísica para verificar que los soldados no presenten inhabilidades incompatibles con la prestación del servicio militar”.

(...).

“TÍTULO V

Derechos, prerrogativas y estímulos

ART. 38.—Al momento de ser incorporado. El conscripto llamado al servicio tiene derecho a que el Estado le reconozca los pasajes y viáticos para su traslado al lugar de incorporación, su sostenimiento durante el viaje y el regreso a su domicilio una vez licenciado.

ART. 39.—Durantela prestación del servicio militar.Todo colombiano que se encuentre prestando el servicio militar obligatorio en los términos que establece la ley, tiene derecho:

A) Desde al día de su incorporación hasta la fecha del licenciamiento, tendrá derecho a ser atendido por cuenta del Estado, en todas sus necesidades básicas atinentes a salud, alojamiento, alimentación, vestuario, bienestar y disfrutará de una bonificación mensual. Al momento de su licenciamiento, se proveerá al soldado regular y campesino, de una dotación de vestido civil;

b) Previa presentación de su tarjeta de identidad militar vigente, disfrutará de espectáculos públicos, eventos deportivos y asistencia a parques de recreación, mediante un descuento del 50% de su valor total;

c) Al otorgamiento de un permiso anual con una subvención de transporte equivalente al 100% de un salario mínimo mensual vigente y devolución proporcional de la partida de alimentación.

PAR.—En caso de calamidad doméstica comprobada o catástrofe que haya podido afectar gravemente a su familia, se otorgará el soldado un permiso igual, con derecho a la subvención de transporte equivalente al ciento por ciento de un salario mínimo legal vigente;

d) Recibir capacitación orientada hacia la readaptación a la vida civil durante el último mes de su servicio militar;

e) Todo colombiano que se encuentre prestando servicio militar, previa presentación de su tarjeta de identidad militar vigente tendrá derecho no solo a la franquicia postal sino también a la franquicia telefónica en todo el territorio nacional;

f) La última bonificación será el equivalente a un salario mínimo mensual vigente (destacado fuera del texto).

De la normatividad citada se infiere lo siguiente:

Según el artículo 16 de la ley, a toda persona vinculada al servicio militar obligatorio deben practicárseles examen de aptitud psicofísica. El primero obligatorio para su ingreso, el segundo, es optativo de las autoridades de reclutamiento o del mismo soldado y el tercero, también obligatorio, a los noventa días. Para el caso concreto, se tiene que el primer examen psicofísico practicado a los hermanos Jerez Carreño, dio como resultado que los dos eran aptos para prestar el servicio militar e ingresaron en condiciones de normalidad y para el segundo examen, dentro de los 40 días, fueron declarados no aptos y reingresados a su hogar paterno en condiciones de epicrisis psiquiátrica según certificación de la Clínica San Camilo de Bucaramanga.

De otra parte, del citado literal A) del artículo 39 de la ley en comento, se desprende que los hermanos tendrán derecho a los servicios de salud entre otros, desde su incorporación y mientras estén en el servicio hasta su licenciamiento.

Comoquiera que no se comprobó por parte de las Fuerzas Armadas que los dos hermanos Jerez Carreño fueron entregados a su entorno familiar en condiciones de normalidad psicofísica, y por el contrario, todo lo demostrado indica que estos ingresaron a las Fuerzas Militares en condiciones de aptitud y retornaron con graves problemas psiquiátricos sin la debida atención en salud, que conllevó a que el padre tuviera que acudir a la Clínica San Camilo en la que los profesionales especializados determinaron su hospitalización y tratamiento, a todas luces se evidencia que correspondiendo con el deber del Estado de garantizar a los miembros de sus Fuerzas Militares su derecho ala salud, obró en forma irregular al suspender la atención médica a los hermanos Esteban y Fabiel Jerez Carreño, hasta tanto estos no se encuentren recuperados para el desarrollo de su vida civil.

Por lo tanto, considera esta Sala que a los accionantes les fueron vulnerados los derechos al debido proceso, a la igualdad frente a la ley y a la salud en conexidad con el derecho a la vida y por lo tanto, se accederá a su amparo y se ordenará a la accionada, asumir la atención en salud que requieren los hermanos Jerez Carreño, así como su tratamiento hasta su recuperación.

De otra parte, en lo que respecta a las demás pretensiones en el sentido del pago de salarios, capacitaciones y demás, no se accederá a tal petición, toda vez que los hermanos en el segundo examen psicofísico fueron declarados no aptos para el servicio militar.

Finalmente, advierte la Sala que no se demostró maltratos físicos y psicológicos a los hijos del accionante durante su permanencia en las Fuerzas Militares y en consecuencia, en este aspecto se(sic) también se denegará.

En mérito de lo expuesto el Consejo de Estado, Sala de lo Contencioso Administrativo Sección Cuarta, administrando Justicia en nombre de la República y por autoridad de la ley,

FALLA:

REVÓCASE EL FALLO IMPUGNADO. En su lugar:

AMPÁRANSE los derechos constitucionales fundamentales al debido proceso, a la igualdad ante la ley, a la salud en conexidad con el derecho a la vida de los hermanos Fabiel Antonio y Esteban Jerez Carreño. En consecuencia:

ORDÉNASE al Comandante del Ejército Nacional de las Fuerzas Militares de Colombia, que en el término de cuarenta y ocho (48) horas se inicie la prestación de atención médica y el tratamiento requerido hasta su recuperación de los conscriptos hermanos Esteban y Fabiel Jerez Carreño.

DENIÉGASE en lo demás.

Envíese a la Corte Constitucional para su eventual revisión.

Cópiese, notifíquese y envíese copia al tribunal de origen. Cúmplase.

Se deja constancia que la anterior providencia fue discutida y aprobada en sesión de la fecha.

Magistrados: Juan Ángel Palacio Hincapié—Ligia López Díaz—María Inés Ortiz Barbosa—Héctor J. Romero Díaz.

Mercedes Tovar de Herrán, Secretaria.

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