Sentencia 6859 de octubre 8 de 1992 

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA 

SALA DE CASACIÓN PENAL

CONFESIÓN

REDUCCIÓN DE PENA

EXTRACTOS: «Dispone el artículo 301 del Código de Procedimiento Penal (D. 50/87) que “a quien fuera de los casos de flagrancia, durante su primera versión confesare el hecho, en caso de condena se le reducirá la pena en una tercera parte, si dicha confesión fuere el fundamento de la sentencia”.

Es verdad que el procesado admitió desde su primera versión haber sido el autor de los disparos que causaron la muerte a Tebar Vargas, pero esto no es suficiente para que se haga acreedor a la rebaja de pena referida.

Tal como lo recuerda el Procurador, una confesión calificada que no permite deducir responsabilidad alguna al procesado, como cuando se reconoce la autoría del hecho pero al mismo tiempo se esgrime una causal de justificación o de inculpabilidad, mal puede ser el fundamento de una sentencia condenatoria y por tanto no alcanza a satisfacer uno de los requisitos exigidos por la norma para el otorgamiento de la rebaja de pena, y esto es lo que sucedió en el caso sub judice.

En verdad que Castro Suárez en su primera versión que rindió ante las autoridades de policía, confesó ser el autor de la muerte de Tebar Vargas, pero desde ese primer momento calificó su confesión aduciendo una legítima defensa: “...yo creí que me iba a matar por eso le disparé” (fls. 5 y 6), actitud que mantuvo a lo largo del proceso.

Si esta confesión suya hubiera sido “el fundamento de la sentencia”, necesariamente ella habría sido absolutoria, porque hubiera tenido que aceptar la defensa, legítima o putativa, que él planteó.

Con esta misma argumentación los juzgadores de primera y de segunda instancia se negaron a reconocerle la rebaja de pena que para el procesado solicita el recurrente:

“Si se examina la versión rendida ya ante los jueces —se lee en el fallo del Tribunal— en ella se intenta el planteamiento de una especie de legítima defensa por la que siempre batalló el defensor. Obviamente esta versión no puede considerarse como fundamento de la sentencia ya que esta es condenatoria” .

Todo lo que acaba de expresarse continúa siendo válido frente al artículo 299 del nuevo Código de Procedimiento Penal, a pesar de que en esta última norma no se exija, de manera expresa, como sí lo hacía el estatuto anterior, que la confesión “fuere el fundamento de la sentencia” .

La rebaja de pena por la confesión del procesado, no es más que un estímulo que el legislador otorga al delincuente para que reconozca su culpa, porque mediando este reconocimiento se agiliza el proceso penal. Mas, para que esta última consecuencia se presente, es menester que la confesión implique la asunción de responsabilidad, así sea disminuida».

(Sentencia de casación, octubre 8 de 1992. Radicación 6859. Magistrado Ponente: Dr. Guillermo Duque Ruiz).

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