Sentencia 6901 de agosto 6 de 1992 

CONSEJO DE ESTADO 

SALA DE LO CONTENCIOSO ADMINISTRATIVO

SECCIÓN TERCERA

PERJUICIOS MORALES

HERMANOS Y ABUELOS DE LA VÍCTIMA

EXTRACTOS: «En recientes providencias de la Sala se ha ampliado el criterio para el reconocimiento indemnizatorio moral a los hermanos de la víctima, en quienes normalmente también hay lugar a presumir “que un daño antijurídico inferido a una persona causado por la acción u omisión de las autoridades públicas genera dolor y aflicción entre sus parientes hasta el segundo grado de consanguinidad y primero civil ya sea ascendientes, descendientes o colaterales” como se sostuvo en sentencia de 7 de julio de 1992, con ponencia del Consejero Daniel Suárez Hernández, al decidir el proceso de Luis María Calderón Sánchez (expediente Nº 6750).

En cuanto al motivo de inconformidad del recurrente por habérsele reconocido a la abuela del occiso el equivalente en pesos a 500 gramos de oro y no los 1.000 gramos solicitados, estima la Sala que sobre el particular hay lugar a elevar el monto señalado, así no satisfaga en su totalidad lo pedido.

En efecto, dada nuestra organización familiar y cultural en donde los vínculos afectivos entre abuelos y nietos superan en ocasiones los normalmente existentes entre padres e hijos, se impone al apreciar cuantitativamente el perjuicio moral de los abuelos por el daño inferido a sus nietos, establecer un nivel más alto y ponderado que el utilizado para la tasación del monto indemnizatorio en favor de los hermanos. Esta apreciación cobra mayor respaldo en el sub-judice por cuanto procesalmente se encuentra establecido que la señora María Mercedes Quintero de Aguirre al fallecer la señora María Dolores Gómez, madre de la víctima, prácticamente asumió junto con su calidad de abuela, la condición de madre para suplirla y colaborar en la formación de sus nietos. Esa doble situación, de abuela y madre de crianza, esos desvelos y sacrificios para procurar su formación y educación, sin duda alguna generaron entre ella y sus nietos especiales relaciones de cariño materno y filial, las que al producirse el violento quebranto de las mismas, se tuvieron que proyectar amargamente en los sentimientos de la abuela. Es por esto que la indemnización moral de la demandante será el valor equivalente en pesos a 900 gramos de oro fino».

(Sentencia de agosto 6 de 1992. Expediente 6901. Consejero Ponente: Dr. Daniel Suárez Hernández).

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